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Cien historias rumbo a Qatar 2022: Estados Unidos-Irán, entre la tensión y las flores

Estados Unidos, Irán y las flores de la paz en Francia 1998. @FIFAMuseum

Cuando el sorteo de la Copa del Mundo de Qatar 2022 finalizó, los ojos futboleros se posaron en duelos de incuestionable atractivo, como España-Alemania, Argentina-México o Francia-Dinamarca. Sin embargo, el planeta también miró con interés otro enfrentamiento, con menos reflectores deportivos pero muchos más del orden de lo geopolítico e histórico. Estados Unidos-Irán es uno de los encuentros más esperados de la fase de grupos.

Ambos seleccionados repetirán el 9 de diciembre en el estadio Al Thumama, por la tercera fecha del grupo B, un duelo que se dio en el Mundial de Francia 1998 y que pasó a la historia como "El partido por la Paz". En aquel momento, como hoy, fue uno de los choques más destacados.

¿Los contextos en los que se jugó dicho partido y el próximo son muy distintos? ¿Las tensiones socio-políticas disminuyeron o continúan? Aquí repasaremos cuáles fueron los hechos que rodearon el encuentro de 1998 y cuáles son los que lo rodean en la actualidad.

DESDE 1979 A 1988: CRISIS DE LOS REHENES Y RUPTURA DE RELACIONES
Estados Unidos e Irán, con el Shah Mohammad Reza Pahlaví como figura principal, mantuvieron una relación comercial entre 1954 y 1979, en la que ambos países se repartían las ganancias de petróleo de la zona. En enero de aquel año estalló la Revolución Islámica y derrocó al Sah, que contaba con el apoyo de Estados Unidos, y se fue al exilio.

El 4 noviembre de 1979, las tensiones entre los dos países, que crecieron desde el cambio de régimen, tuvieron su punto más alto cuando un grupo de estudiantes iraníes tomó como rehenes a 52 estadounidenses, entre diplomáticos y civiles, en la embajada ubicada en Teherán.

Jimmy Carter, entonces presidente de Estados Unidos, fue categórico: "Los rehenes son víctimas del terrorismo y la anarquía". Luego de estas declaraciones, congeló 12 mil millones de dólares en activos iraníes en USA, prohibió los intercambios comerciales en la zona islámica y los vuelos a Irán. La toma de rehenes finalizó tras 444 días, el 20 de enero de 1981, el mismo día que Carter dejó el poder y asumió Ronald Reagan.

Por si todo lo anterior fuese poco, el gobierno de Carter apoyó a Irak cuando se declaró en guerra con Irán y le permitió utilizar armas químicas. Las hostilidades comenzaron en 1980 y finalizaron en 1988. Se estima que Irán tuvo un millón de bajas, entre muertos y heridos, y aún hoy continúan sufriendo las consecuencias del uso de armas químicas. Las bajas iraquíes se estiman entre 250.000 y 500.000.

1998: MUNDIAL DE FRANCIA
El sorteo realizado el 4 de diciembre del 1997 determinó que Irán y Estados Unidos se midieran en el evento de fútbol más importante. El encuentro por la segunda fecha del Grupo F se disputó el 21 de junio de 1998 en el Stade de Gerland de Lyon ante 39.100 espectadores (43.000 era la capacidad máxima en ese momento).

En la antesala de la Copa del Mundo, Khodadad Azizi, el delantero que anotó el gol que clasificó a su Selección a Francia 98, dijo: "EEUU nos impuso una guerra de ocho años con Irak que costó la vida de medio millón de iraníes. Hay muchas familias de mártires deseando que ganemos. Tenemos esa obligación, es el partido de nuestras vidas".

Otra voz que sumó en la previa fue la del director técnico de Irán, Jalal Talebi: "Aunque todo el mundo dice que la política no tiene nada que ver con el deporte, desgraciadamente esa no es la realidad. Pero estamos aquí también para demostrar que no tenemos problemas con nadie".

Por su parte, Bill Clinton, presidente de Estados Unidos en 1998, envió un mensaje donde alentó a su Selección y destacó el encuentro como "la oportunidad para acercar a dos países que estaban distanciados por la política".

Durante el encuentro, los camarógrafos tenían prohibido mostrar ciertas banderas o símbolos que pudieran aparecer en las tribunas. Además, múltiples grupos opositores al régimen islámico amenazaron con saltar a la cancha e interrumpir el partido.

En tanto, la delegación norteamericana convivió con mayores medidads de seguridad en la previa y durante toda la Copa del Mundo. Las expectativas del encuentro marcaban que todo podía salirse de control en cualquier momento.

El dirigente Mehrdad Masoudi fue el mediador ante FIFA para que el conjunto iraní fuera el visitante, lo que implicaba que en el protocolo del saludo debían tomar la iniciativa. Esto generó una controversia, ya que el máximo líder de Irán en aquel momento, Ali Khamenei, dio la orden expresa de que no salieran como segundos detrás de sus rivales.

Tal era la expectativa nacional que en Irán las mujeres pudieron ver un partido de fútbol en un lugar público por primera vez en la historia. Es decir que el hecho futbolístico generó un avance cultural gigantesco.

En un contexto cargado de especulaciones, fue un gesto mínimo lo que rompió la tensión: la entrega de flores. Los jugadores iraníes salieron al campo con ramons de flores y se los entregaron a sus adversarios. Una simple y poderosa imagen enterró todo lo que se esperaba de aquel encuentro. Pero para enaltecer aún más el momento, los futbolistas de ambas Selecciones se tomaron la foto juntos.

Luego, en el campo de juego el encuentro tuvo la intensidad de una Copa del Mundo e Irán logró la victoria más festejada de su historia, por 2-1 con goles de Hamid Estili y Mehdi Mahdavikia. Sobre el final descontó Brian McBride. Esto marcó la eliminación de Estados Unidos y el primer triunfo en Mundiales para los iraníes.

Culminado el encuentro, el defensor Jeff Agoos fue contundente: "Hicimos más en 90 minutos que los políticos en veinte años". Por su parte y un tiempo más tarde, Ali Daei destacó: "Nunca nadie olvidará aquel día. Es una felicidad que durará adentro de cada uno de nosotros y de cada iraní".

2000: LA REVANCHA

Las sensaciones apenas finalizó el partido en Lyon fueron unánimes: el fútbol había conseguido un éxito diplomático. Aún no había terminado el Mundial cuando Masoudi, quien además de estar cerca de la Federación iraní por su nacionalidad trabajaba en la Federación canadiense, se encontró con Hank Steinbrecher, secretario general de la US Soccer, y le ofreció organizar un nuevo enfrentamiento. En realidad dos: uno en suelo iraní y otro en suelo estadounidense. Parecía una temeridad, pero a Steinbrecher le gustó la idea porque la derrota lo había dejado muy decepcionado.

Las negociaciones fueron mucho más complejas de lo que imaginaron estos dos directivos con buenas intenciones aquella noche parisina. Las condiciones del gobierno iraní fueron múltiples: desde exención para la delegación de tomarse huellas dactilares y fotografías en su llegada a EEUU a la objeción por la publicidad de bebidas alcohólicas. “Hubo muchos, muchos obstáculos que sortear y, afortunadamente, fuimos lo suficientemente ingenuos como para pensar que estábamos haciendo algo bueno por la humanidad”, recordó Masoudi.

El partido se programó para el verano de 1999 (un año después del de Francia) en Washington, pero jugar en la capital no les pareció apropiado a los visitantes y se postergó para enero de 2000 en el Rose Bowl de Los Ángeles, ciudad con una colonia de 500.000 iraníes que la han apodado Tehrangeles.

Dos meses antes del viaje, el problema de las huellas dactilares en el aeropuerto se hizo casi insalvable, hasta que semanas antes el Departamento de estado autorizó una exención, ya que los iraníes estaban muy firmes en su negativa a dicho trámite. “No sé cuál era la cadena de mando en ese momento, pero mi opinión es que llegó muy alto”, recordó Steinbrecher.

Debido a la presión política interna, el presidente reformista Mohammad Khatami intentó cancelar el partido, pero finalmente el plantel emprendió un viaje que a pesar de diversos problemas logísticos aterrizó en suelo americano. Aquellos futbolistas se convirtieron en la segunda delegación deportiva iraní, después de un equipo de lucha libre cinco años antes, en pisar esa tierra "infiel" desde la revolución de 1979.

Antes de jugar frente a los locales, Irán enfrentó a Ecuador y México. La estadía de los futbolistas transcurrió entre medidas de seguridad de todo tipo, con agentes encubiertos, pero sin grandes dificultades. El principal problema surgió cuando empezaron a recibirse llamadas amenazantes en las habitaciones de los jugadores, en las que les reclamaban que se retiraran del encuentro. Se intensificaron los cuidados y el partido se pudo disputar.

Uno de los hechos más llamativos de aquel día es que el espacio aéreo sobre el estadio fue cerrado, algo que adquirió otra trascendencia histórica tras lo ocurrido 18 meses después, el 11 de septiembre de 2001. Decenas de miles de hinchas iraníes asistieron al choque que finalizó 1-1. Otra vez el fútbol ganó, pero la oportunidad no fue aprovechada. Al año siguiente, Irán invitó a EEUU a jugar un torneo junto a Egipto y Grecia, pero el convite fue rechazado. Después del ataque al World Trade Center no hubo más posibilidades.

DESDE 2018 A LA ACTUALIDAD: NUEVAS TENSIONES EN CRECIMIENTO
En 2018, con Donald Trump en la Casa Blanca, las relaciones políticas que tantos años tardaron en reconstruirse se desgastaron rápidamente. Estados Unidos se retiró del acuerdo de desarrollo nuclear con Irán y volvió a impulsar sanciones contra la República Islámica.

Las tensiones crecieron aún más el 3 de enero de 2020, cuando Qasem Soleimani fue asesinado afuera del aeropuerto internacional de Bagdad, Irak, en un ataque aéreo con drones. Soleimani era el Comandante de la Fuerza Quds, un poderoso brazo paramilitar, considerada por Estados Unidos como un grupo terrorista. El Pentágono acusaba a Soleimani de planear y llevar a cabo ataques contra ciudadanos, agentes y diplomáticos norteamericanos en Irak y toda la región.

En represalia, Irán disparó misiles balísticos contra dos bases militares estadounidenses en Irak y condenó a muerte a Mahmoud Mousavi Majd, un espía que habría otorgado información para el ataque sobre Soleimani. La ceremonia fúnebre con que fue honrado fue la más multitudinaria en Irán desde los funerales del Ayatollah Jomeini, en 1989. Jomeiní había sido el líder político-espiritual de la Revolución islámica de 1979.

Las tensiones se reavivaron recientemente. En agosto de 2022, el escritor Salman Rushdie fue apuñalado cuando estaba por dar una conferencia en Nueva York. Desde 1989, pendía sobre el autor de 'Los versos satánicos' una condena de muerte dictada por el propio ayatolá Jomeini, una fetua como se lo conoce en el Islam. Lo acusaban de blasfemo y de burlarse del Islam en su libro. El gobierno iraní dejó de promover la fatua en 1998, pero en 2016 la retomó. Desde ese instante, se multiplicaron las amenazas de muerte en contra de Rushdie. Los diarios extremistas iraníes celebraron el atentado contra el 'malvado apóstata'.

Joe Biden y su esposa, Jill, en tanto, emitieron un comunicado en el que elogiaron a Rushdie por su "negativa a ser intimidado o silenciado". El Gobierno de Irán, por su parte, rechazó vínculos con el atacante y se quitó responsabilidad sobre lo ocurrido. "No consideramos a nadie más que a él (Rushdie) y a sus seguidores culpables", señaló en conferencia de prensa Naser Kanani, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní. "Al insultar los asuntos sagrados del Islam (...) Salman Rushdie se ha expuesto a la ira de la gente".

2022: MUNDIAL DE QATAR
Dragan Skocić, entrenador croata de Irán, fue quien primero se refirió al partido frente los estadounidenses: "No me interesan los temas políticos respecto a Estados Unidos. Solo queremos pensar en el fútbol". Además, habló acerca de la posibilidad de que muchos aficionados iraníes estén presentes en Qatar para apoyar a sus dirigidos: "Será como jugar en casa. Habrá tantos aficionados como si jugáramos en el Estadio Azadi".

Irán-Estados Unidos es uno de los partidos más atrayentes de la próxima Copa del Mundo. Salta a la vista que no será por su actualidad futbolística o por el espectáculo que puedan brindar, sino por toda la tragedia que rodeó al vínculo entre ambos países durante las últimas décadas.

El recuerdo mundialista de este choque fue una muestra de que el fútbol va más allá de las canchas y sus protagonistas entienden su papel, por lo que los ojos del mundo estarán mirando cuando estos equipos salgan al campo de juego.

¿Habrá algún buen gesto de los iraníes? ¿Los estadounidenses mostraran respeto por los hechos ocurridos? ¿Habrá una foto de los dos equipos juntos como en Francia 98? Lo cierto, es que habrá que esperar al 9 de noviembre para evacuar todas las especulaciones y hasta nos sorprendan con una imagen que quedará para siempre grabada en la retina de los que veamos el encuentro ese día.