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Cien historias rumbo a Qatar 2022: Bono, el arquero que nació en Canadá, ataja para Marruecos y habla como argentino

Yassine Bounou, una curiosa historia que lo llevó a ser el arquero titular de Marruecos Getty Images

Es argentino. Tiene que ser argentino. Habla como argentino. Se ríe como argentino. Y hasta gesticula como argentino.

No es argentino. Es marroquí.

No. En realidad, es canadiense.

Pero juega en la Selección de Marruecos...

Hay un hombre, un arquero, que genera este tipo de confusiones. Se trata de Yassine Bounou, más conocido como Bono. Es el guardametas titular con el que Marruecos afrontará el desafío de superar en Qatar 2022 su mejor actuación histórica en mundiales: octavos de final en México 1986.

A Qatar 2022, nueve años después de su debut con la camiseta de Los Leones, llega como el baluarte del fondo en el equipo. No obstante, para llegar a esta actualidad tuvo que pasar por un largo proceso.

Todo en Bono tiene un halo de misterio.

Nació en Montreal, Canadá, el 5 de abril de 1991. El suyo no es el típico caso de una persona que tiene determinada nacionalidad porque en el momento del parto su madre se encontraba casualmente lejos de su tierra.

Bono vivió hasta los 8 años en Canadá. Aprendió a hablar allí. Es más, empezó la escuela y, por lo tanto, estableció sus primeros vínculos de amistad inmerso en la cultura de ese país norteamericano.

Cuando su familia decidió volver a Marruecos, él era un canadiense con todas las letras, no solo porque así lo decía su documento.

Sin embargo, cuando tuvo que elegir, decidió representar al país de origen de sus padres.

Siendo todavía un niño comenzó a jugar al fútbol de manera más sistemática en el club Wydad Casablanca. Atravesó las divisiones formativas allí, destacándose lo suficiente para continuar pasando etapas pero no para transformarse en una de esas grandes promesas que atraen los reflectores.

Tal vez por eso haya llegado a Europa, más precisamente a España, algo tarde, con 21 años cumplidos. El responsable de su arribo fue Atlético Madrid, donde ya dirigía el argentino Diego Simeone.

SE RÍE COMO ARGENTINO
En el Aleti tuvo su primer contacto fuerte con el idioma y la cultura española. Sin demasiadas referencias de las que agarrarse en esa nueva experiencia, se hizo muy cercano al equipo de trabajo del 'Cholo'. Sobre todo, a Germán 'Mono' Burgos.

"Soy más marroquí que cualquier otra cosa. Lo que pasa es que al llegar a España aprendí con argentinos y se me quedó un poquito el acento", explicó alguna vez Bono, con esa media sonrisa que lo caracteriza, en una entrevista.

Estableció una relación de amistad con Burgos y otros integrantes del cuerpo técnico de Simeone, pese a que no era tenido en cuenta para integrar el primer equipo.

Mientras entrenaba y aguardaba, paciente, su chance, terminó de aprender el idioma español. Pero lo hizo hablando con argentinos. Inconcientemente adoptó la tonada y los modismos del Mono Burgos y compañía.

Lo que Bono pareció relativizar en la entrevista es algo que al resto de los mortales, al menos a los de habla hispana, nos llama muchísimo la atención.

Porque escucharlo hablar es escuchar a un argentino. Y si lo estamos viendo, la percepción se acentúa. No solo tiene la tonada, sino que se ríe como argentino y hasta hace los gestos típicos de los albicelestes.

KIRICOCHO
El 9 de marzo de 2021, Bono ya era arquero de su actual equipo, Sevilla, tras pasar de Atlético Madrid a Zaragoza y luego a Girona.

Ese día el desafío era mayúsculo: el conjunto español tenía que derrotar a Borussia Dortmund en Alemania si quería avanzar a cuartos de final de la UEFA Champions League, ya que en el partido de ida había perdido 3-2 como local.

En un momento, el árbitro cobró penal para el Dortmund y Bono quedó cara a cara con el noruego Erling Haaland. Mientras 'El Androide' tomaba carrera para ejecutar, el canadiense-marroquí le gritó "¡Kiricocho!".

Se trata de una especie de maldición que se utiliza en Argentina, sobre todo en el ámbito futbolístico, para desearle mala suerte a alguien.

La técnica surtió efecto a medias, porque si bien Bono le atajó el penal a Haaland, el VAR determinó que se había adelantado y que la pena capital se debía volver a patear.

Lo que sí dejó 100% claro la acción fue hasta qué punto el portero nacido en Canadá que ataja para Marruecos absorbió la cultura argentina.