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LIV Golf tambalea y buscan evitar su colapso total

Rahm, uno de los nombres fuertes del LIV Golf, el tour que podría terminar en camino de salida. EFE

El tour fundado y solventado por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita está contra las cuerdas y el futuro aparece sombrío.

Con toda la pompa y el astronómico impulso de millones repartidos a discreción, en octubre de 2021 se anunciaba el nacimiento del LIV Golf, el tour que salía a la luz para competir y destronar a PGA y European tour. El nombre LIV respondió a una de sus piedras basales: 54 hoyos (LIV es 54 en números romanos). Un sistema disruptivo de tres rondas, sin cortes y con número limitado de jugadores participantes. El sostén económico de la aventura fue el fondo soberano de Arabia Saudita, valorado en unos 900.000.000.000 millones de dólares. La fuente de dinero parecía inagotable y comenzó el ofrecimiento de contratos garantizados a jugadores de renombre para que dejaran el PGA y se mudaran a LIV. Además, se incluyeron dos juegos en uno: torneos individuales y por equipos, todo bajo la batuta de Greg Norman, exnúmero 1 del mundo.

El 16 de marzo de 2022 comenzó el primer certamen del flamante tour en Londres, el primero de los ocho torneos de aquel año. Cada uno contaba con una bolsa de 20 millones de dólares para la parte individual y otros cinco para el de equipos. En aquella temporada, el torneo de PGA que más dinero entregó fue The Players, con 15… Phil Mickelson, con seis Majors en el bolso, fue el primer nombre pesado que dejó PGA para mudarse a LIV, tentado por los millones. Detrás se encolumnaron Dustin Johnson, Sergio García, Lee Westood, Ian Poulter y las firmas seguían. Charl Schwartzel fue el primer campeón de LIV y se llevó cuatro millones de dólares.narca en ejercicio. Esta vez, la tarjeta de crédito que pagó todo fue la de Rory McIlroy, quien gustoso dejó 9.150 dólares para sus 33 invitados. Fueron 32 campeones y el presidente de Augusta National Golf Club, Fred Ridley.

Poco después llegaron Brooks Koepka, Bryson DeChambeau y el chileno Joaquín Niemann. El lustre del LIV enceguecía. De inmediato, PGA suspendió a todos los jugadores que se habían sumado al nuevo tour saudí y el OWGR avisó que los certámenes de LIV no darían puntos para el ranking porque eran de 54 hoyos. A pesar de eso, Jon Rahm, quien se había estado al frente del ranking, llegó a LIV en 2024, con un contrato garantizado de ¡500 millones de dólares por cinco años! A eso se le sumaría, claro, los premios que pudiera obtener en cada torneo. Absolutamente bestial.

En 2023 se intentó una fusión entre LIV, PGA y European para que desde 2024 los jugadores pudieran compartirse, pero no se llegó a un acuerdo. Para 2025, LIV decidió llevar sus torneos a cuatro rondas para completar los 72 hoyos necesarios para ser tenidos en cuenta para el ranking. Pero el brillo de LIV comenzó a opacarse. En 2024 PGA creó los Signature Events, ocho campeonatos reservados para los 60 primeros del circuito y con bolsas a repartir de 20 millones para cada cita. La caída de LIV comenzó a gestarse.

Para 2026, LIV sufrió la salida de Koepka, quien retornó a PGA. Partrick Reed se marchó al European Tour. Pero el golpe más fuerte llegó en los últimos días: el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita decidió comenzar un proceso de desinversión, que incluyó, por ejemplo, la venta del 70% del club de fútbol Al-Hilal. Hasta ahora, el fondo soberano saudí habría destinado cerca de 1.000 millones de dólares por año, desde 2022, al LIV, sin retornos. El tour no despertó el interés esperado, las cadenas de televisión no se desesperaron por contar con los derechos de transmisión y, el contexto geopolítico con la guerra en Oriente Medio, fue la gota que rebalsó el vaso.

La situación se destapó esta semana, horas antes del comienzo del Abierto de México, el primero de los nueve torneos agendados para este año de LIV. La especulación fue que el torneo azteca marcaría el final del tour, pero eso fue desmentido por Scott O’Neill, el CEO que reemplazó al Gran Tiburón Blanco. “Quiero ser absolutamente claro: Nuestra temporada continúa exactamente como está planeada, sin interrupciones y a toda máquina”, dijo el directivo, asegurando la vida de LIV hasta el final del actual ejercicio.

Sin la inyección de millones y millones del fondo soberano saudí, la vida de LIV está en riesgo. Por eso, O’Neill ahora planteó un panorama que parecía impensado allá por octubre de 2021 cunado los dólares hacían olas. La idea del pope es generar ingresos para poder sostener al tour en 2027 y el plan sería vender a los equipos, al mejor estilo Fórmula 1. Son 13 las formaciones de cuatro golfistas cada uno que participan en el certamen de conjuntos. "Les expuse el plan. Tenemos uno, y puede que sorprenda a algunas personas. Pero sí te diré que esta idea de sacar los equipos al mercado… tuve dos llamadas esta misma mañana. Esta idea de si hace falta recaudar dinero… probablemente. Esto es un negocio”, dijo O’Neill. La otra necesidad ante la desinversión del fondo soberano saudí es recaudar más por sponsoeo. LIV cuenta con tres marcas globales que dejan 500 millones por año. Claro, Rahm solo se lleva 100 de contrato garantizado. El globo del tour creado para desbancar a PGA Tour se infló con millones y millones, sin eso, rápidamente podría convertirse en jirones.