El mercado en Estados Unidos: la Messimanía y la apuesta por jóvenes promesas

ESPN.com

A 30 años de su fundación, en vísperas de la celebración de la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994, la Major League Soccer (MLS) movió, por primera vez en su historia, el escenario futbolístico global: la llegada de Lionel Messi, el mejor jugador del planeta, a Inter Miami, justo en la previa del segundo Mundial que (co)organizará el país norteamericano, puso en los primeros planos al soccer yankee.

Sin una inversión de centenares de millones de dólares, como la de una Liga de Arabia Saudita (SPL) que ya tiene, entre otros megacracks, a Cristiano Ronaldo y Neymar Jr., la MLS dio en el clavo al convertir al astro argentino en su cara visible para afrontar, justamente, el torneo que ganó el pasado 18 de diciembre de 2022 en suelo catarí.

¿Qué tipo de futbolistas busca la MLS?

Desde la revolucionaria llegada de David Beckham a Los Angeles Galaxy en 2007, el punto de partida para que Messi arribara en este 2023 a la Florida, la Major League Soccer disfrutó de varias superestrellas del fútbol mundial que, a diferencia del volante inglés, arribaron a Estados Unidos en las últimas etapas de sus carreras.

Zlatan Ibrahimovic, Wayne Rooney, Steven Gerrard, Frank Lampard, Thierry Henry, Andrea Pirlo, David Villa, Gareth Bale, Didier Drogba, Kaká y Gonzalo Higuaín son algunas de las figuras que jerarquizaron la liga, aun sin brindarle sus mejores años.

Esto no es una excepción a la historia, ya que incluso antes de la instauración de la MLS, en 1993 (la primera temporada se disputó en 1996), varios jugadores habían llegado al país, más conocido por el básquetbol, el fútbol americano, el béisbol y el hockey sobre hielo que por el fútbol, por esos lares denominado soccer, como Pelé, Johan Cruyff, Franz Beckenbauer, George Best, Carlos Alberto, Carlos Valderrama y Hristo Stoichkov.

No obstante, aunque actualmente varias estrellas que destacaron en Europa compiten en la Major League Soccer, como Giorgio Chiellini, Lorenzo Insigne, Xherdan Shaqiri, Carlos Vela, Chicharito Hernández y Carlos Vela, el objetivo de la liga cambió.

Quizás el máximo exponente sea el primer jugador que se consagró campeón del mundo mientras jugaba en un equipo del país: Thiago Almada, del Atlanta United, fue convocado por Lionel Scaloni para Qatar 2022 y, aunque no tuvo gran participación en la cita que vio a Messi conseguir el gran título que le faltaba, hizo historia.

De hecho, Almada, volante ofensivo de 22 años surgido de Vélez Sarsfield, es el segundo jugador con mayor valor de mercado de la liga (20 millones de euros), por detrás de los 35 millones del capitán de la Albiceleste.

Hace varios años, con el objetivo de impulsar el desarrollo del fútbol local, empezando por las divisiones formativas, la MLS apunta a traer jóvenes talentos, en general, del continente americano, aunque hay algunas excepciones, como Riqui Puig, quien a los 22 años cambió la camiseta blaugrana del Barcelona por la blanca de LA Galaxy.

Sin grandes éxitos a nivel global, pero cada vez con mayores argumentos para disputarle la hegemonía continental a México, Estados Unidos apunta a fortalecer su Selección nacional. Saben, claro, que la idea del american dream no reina en un deporte dominado históricamente por Europa y Sudamérica, pero tienen el objetivo de convertirse, a partir de su híbrido deporte-espectáculo, en una potencia.

El caso Inter Miami

Los históricos futbolistas que arribaron en sus respectivos ocasos a la MLS pusieron al soccer en la agenda mundial, pero solo un caso, el más reciente, pudo consolidarla en los primeros planos: Inter Miami, una de las franquicias más nuevas de la liga, fichó a Lionel Messi, el mejor jugador del mundo y, quizás, de la historia.

Atrás de Leo, que fichó en calidad de libre, luego de su paso por Paris Saint-Germain, llegaron dos de sus grandes excompañeros en Barcelona, Sergio Busquets y Jordi Alba, fundamentales en el juego de uno de los mejores equipos de la historia del fútbol.

El impacto inmediato en lo deportivo -el equipo, último de su conferencia en la MLS, está invicto en la Leagues Cup y disputará, este sábado, la final ante Nashville- es solo una arista de lo que implica tener a una figura como Messi en el plantel y en la competencia.

El star-system estadounidense recibió y abrazó a Leo, con figuras del deporte y el espectáculo, como LeBron James, Serena Williams y Kim Kardashian, entre otras, observando su debut con golazo agónico frente a Cruz Azul.

Sin dudas, el equipo codirigido por David Beckham y los hermanos Jorge y José Mas revolucionó la Major League Soccer, llevándola a un siguiente nivel y, definitivamente, después de tantos intentos, poniéndola en el primer orden global. Algo que solo una figura como la del argentino podía lograr.

El emergente mercado latinoamericano

Una de las muestras más importantes de que el fútbol estadounidense decidió cambiar su enfoque, algo que lo coloca en una vereda diferente a la de la Saudi Pro League, que decidió invertir millones y millones de dólares, a partir del apoyo del Fondo de Inversión Pública local, es que el propio Inter Miami fichó a Tomás Avilés y Facundo Farías, futbolistas argentinos de 19 y 20 años, respectivamente.

Dentro de su burocática deportiva bien estadounidense, la MLS incluye disposiciones como los topes salariales, que incluyen excepciones del tipo de la Regla del Jugador Franquicia, pero también añadió recientemente la Iniciativa Sub 22, una norma que estimula a los equipos a incorporar a jóvenes promesas con el objetivo de convertirse en una competición exportadora de talentos.

Y si algo demostró la liga durante las recientes temporadas es que mira con mucha atención el fútbol sudamericano, tentador tanto por cuestiones deportivas como económicas.

Los argentinos Thiago Almada y Alan Velasco, los uruguayos Facundo Torres y Cristian Olivera, los colombianos Juan Mosquera y Carlos Gómez, los ecuatorianos Leo Campana y Marco Angulo, los brasileños Talles Magno y Calegari y los venezolanos Wikelman Carmona y Christian Cásseres Jr. son solo algunos de los jóvenes exponentes de este continente en la MLS.

La posibilidad de llegar a Europa, como les sucedió, por ejemplo, a Taty Castellanos, Jhon Jáder Durán, Miguel Almirón, Carlos Gruezo y Brenner, es real: durante las últimas temporadas, la liga estadounidense exportó a decenas y decenas de futbolistas al Viejo Continente, entre los que también destacan los locales Christian Pulisic, Alphonso Davies, Weston McKennie, Sergiño Dest, Tyler Adams, Ricardo Pepi, Daryl Dike y Chris Richards, consolidándose como una liga exportadora.

El cambio de paradigma: de la 'liga de retirados' a la de jóvenes talentos

Don Garber, comisionado de la MLS, fue terminante con ESPN después de que Neymar insinuara con jugar en el tramo final de su carrera en Estados Unidos: "No necesitamos traer a un gran jugador al final de su carrera solo porque haya decidido que quiere retirarse en la MLS. Si no vienen a jugar y hacer una contribución significativa a sus equipos, que no vengan. Si no respetan a la liga y a los aficionados, no los queremos".

Garber hizo hincapié en que estaban fichando "jugadores más jóvenes" y opinó que "no debería existir en la mente de nadie la idea de que la gente va a la MLS como un lugar para retirarse".

"La pregunta, realmente, es '¿dónde está nuestro foco?'. Y el foco está en traer jugadores jóvenes", sumó el ejecutivo neoyorquino, en una firme declaración de intereses.

Si con Rooney, Ibrahimovich y Pirlo, entre otros, la liga de Estados Unidos y Canadá tomó el mote de 'geriátrico de futbolista', el enfoque definitivamente cambió.

En este mercado, dejando de lado la Messimanía de Miami, hubo pocos fichajes rutilantes en Norteamérica. El regreso del uruguayo Diego Rossi, quien brillara en LAFC, de Fenerbahce a Columbus Crew, destaca por los 59 goles que marcó con la camiseta del elenco californiano, pero no mucho más.

El español Mario González, el japonés Maya Yoshida y el colombiano Cristian Arango son otras de las nuevas 'atracciones' de una MLS que pateó el tablero con la llegada del mejor jugador del planeta, que próximamente podría ganar su octavo balón de oro -lo que constituiría otro gran logro para el balompié local-, pero no pierde una identidad que construyó y a la que se abrazó durante los últimos años, con el objetivo de dejar de ser la periferia y erigirse en uno de los grandes centros del fútbol mundial.