Llegó la hora definitiva. Fluminense se juega su paso a la gran final del Mundial de Clubes en Estados Unidos y lo hará ante un rival de peso: Chelsea. Con tres colombianos en el plantel: Jhon Arias, Gabriel Fuentes y Kevin Serna, el equipo brasileño afronta una semifinal exigente pero no imposible, con la mira puesta en hacer historia.
Entre ellos, Arias es quien carga con gran parte del peso ofensivo. Sus números lo respaldan: es el jugador que más oportunidades ha creado en todo el torneo, con 17 chances generadas. Un registro que lo convierte en pieza clave ante una defensa que, más allá del nombre, ha mostrado grietas durante el campeonato.
Chelsea llega a este duelo con cinco goles recibidos, tres de ellos en la fase de grupos frente a Flamengo. El equipo dirigido por Enzo Maresca ha dejado ver que se le puede atacar, especialmente por las bandas y cuando no logra controlar el ritmo del partido. Para colmo, tendrá una baja clave en defensa: Levi Colwill, central zurdo de 22 años, se perderá la semifinal por acumulación de amarillas.
La ausencia de Colwill es más que estadística. No solo es el encargado de cubrir la zona central por izquierda, sino que fue quien más veces pasó la pelota en el partido de cuartos ante Palmeiras (90 veces), siendo una salida constante desde el fondo. Su lugar será ocupado por Tosin Adarabioyo, un defensor con características distintas: es diestro, de otro perfil técnico y menos preciso en salida. Hará dupla con Trevoh Chalobah, en una zaga que tendrá que adaptarse rápido.
Con la baja del central zurdo, el reto para Arias se potencia. No es un secreto que el colombiano no se casa con una sola banda. Se mueve con libertad por todo el frente ofensivo, puede arrancar por derecha y terminar por izquierda, desbordar, filtrar, enganchar, asistir. Su misión será aprovechar los espacios que pueda dejar una defensa obligada a reacomodarse y que, además, juega con la línea adelantada.
Allí entran en escena los laterales: Malo Gusto y Marc Cucurella, titulares fijos. Ambos veloces, intensos en el ida y vuelta, sólidos en ataque, pero permeables en la marca. Arias tendrá que lidiar con su físico, su presión alta y su constante proyección. El español y el francés son agresivos en el uno contra uno, pero el colombiano tiene con qué incomodarlos.
Fluminense sabe que enfrenta a un rival de jerarquía, pero también que tiene argumentos para hacerle daño. Germán Cano será el referente en el área, pero el desequilibrio dependerá, en gran parte, de lo que haga Arias por las bandas, moviéndose entre líneas y encontrando los espacios que pueda dejar una defensa con centrales poco sincronizados y laterales más volcados al ataque.
"El partido se decidirá por detalles. Un equipo que sepa ser asertivo, que se imponga en la cancha, saldrá victorioso. Será un gran partido. Merecemos estar en esta fase de la competencia. Ojalá sea un gran partido, que los hinchas disfruten de lo que sucede en la cancha y que logremos llegar a la final", dijo Arias.
Será una prueba de fuego para el colombiano, que llega en un excelente momento y con la confianza muy arriba. Si logra imponerse en el duelo individual y conecta con sus socios en ataque, Fluminense tendrá argumentos de sobra para pelear el tiquete a la final.
