Guillermo Ochoa comparte su momento histórico, ni siquiera duda ante la pregunta. Ni un titubeo.
LOS ÁNGELES -- 154 convocatorias. 154 jornadas de luz y de sombras. 154 albas y ocasos. 154 ante el paradón y ante el altar. 154 páginas, de oro y oscuras en la enciclopedia de dramas de la Selección Mexicana. Y Guillermo Ochoa comparte su momento histórico, ni siquiera duda ante la pregunta. Ni un titubeo.
--¿La atajada al cabezazo de Neymar o la atajada al penalti de (Robert) Lewandowski?
“Los dos, los dos, sin duda. Pero, el partido contra Brasil (la atajada a Neymar) para mí, ese día lo voy a seguir diciendo, fue un antes y un después, un parteaguas en mi carrera a nivel mundial, a nivel global se habló de mi, se habló de ese portero. Si alguien hubiera metido algún gol en ese mismo partido, se hubieran hablado del que metió el gol, y no tanto de mí o de la atajada, pero terminó 0-0. Entonces creo que ese día me marcó para siempre. Y por supuesto el momento del penalti también lo tengo muy grabado, muy metido en mí, porque lo que viví después de atajar el penal con el estadio (974, en Doha Qatar) lleno de mexicanos, coreando, gritando mi nombre, fue algo extraordinario, que no había vivido en otros partidos”, recuerda el ex portero de la Selección Mexicana, en charla previa al partido amistoso ante Australia, el 30 de mayo en el Rose Bowl de Pasadena.
Guillermo Ochoa recibió un homenaje este martes antes de que arrancara el partido entre México y Chile por esas 154 convocatorias con el Tri. Se dio ante una Selección Roja que le despierta estertores: aquel 7-0 en Santa Clara en la Copa América Centenario. El vituperio en aquella jornada oscura y este martes ante la misma muchedumbre de rostros morenos y sensaciones patrias, recibiendo el generoso aplauso.
Sí, la logística no parece la más certera y acertada. Es de tan dudoso buen gusto como si Gerard Piqué apareciera en le ballet de Shakira, o como si Joan Laporta le mandara por burofax o le entregara una placa a Lionel Messi una felicitación por su retiro con la Selección Argentina. Pero, no hay dolo en ello, sino una accidentalidad.
“El homenaje es de MexTour y se planeó en esta fecha antes de que se concretara el rival, se contempló en pleno Mundial. Porque Memo Ochoa, la afición de Los Ángeles y la Selección Mexicana compartieron muchos grandes momentos juntos. Memo en su primer partido con Chile empató sin goles, y en su último partido contra Chile ganó 3-1. Eso, es más importante que rememorar un mal momento”, explicó un vocero de los organizadores del homenaje al ex portero que asistió a seis Copas del Mundo.
Escoltado con las notas de El Rey, como complemento emotivo del homenaje, cargado de luz, sonido , videos y color, se agregó el glamour con la esencia del deporte, se encendió el pebetero olímpico del Memorial Coliseum, el mismo que ha sido el faro histórico de los Juegos Olímpicos de 1932, de 1984 y lo será en las competencias de 2028, cuando Los Ángeles albergue su tercera justa olímpica.
“Siempre fui competitivo, siempre viví con intensidad cada momento con equipos o con la Selección Nacional. Nunca me guardé nada y al irme lo haré con grandes recuerdos y por supuesto extrañando todo lo que ocurre en un partido de futbol”, explicaba Memo Ochoa aquel 30 de mayo en la explanada del Rose Bowl de Pasadena.
154 historias. Y Memo Ochoa elige una: atajar aquel cabezazo a Neymar en el Estadio Castelao de Fortaleza ese 17 de junio de 2014. Ni el mismo delantero brasileño lo olvida, al grado que lo calificó como un milagro: “El cabezazo fue muy bueno, pero el portero mexicano hizo una gran atajada, fue un milagro. Felicito a Ochoa por su partido, estuvo espectacular”.
