River, ¿el máximo candidato a ganar la CONMEBOL Sudamericana?

Por historia, por peso específico y por grandeza, River se posiciona en lo más alto de la lista de candidatos a ganar la CONMEBOL Sudamericana. ¿Y por presente, jerarquía de sus jugadores y adversarios? Ahí la certeza se transforma en duda.

El equipo dirigido por Eduardo Coudet tuvo una auspiciosa hora cero en la competición continental, ya que el sorteo le resultó favorable: Bragantino, Blooming y Carabobo no se ofrecen como rivales de peso y el conjunto argentino debería adueñarse del primer lugar del grupo, el único que otorga la clasificación directa a octavos de final, sin inconvenientes.

El inicio de la etapa del Chacho como entrenador fue perfecto en lo numérico y con muchas dudas en el juego: River gana, pero no luce. El DT encontró una base sólida de jugadores, con los habituales de la Selección Argentina poblando la defensa, la dupla Aníbal Moreno-Fausto Vera ya afianzada en el mediocampo y una mezcla de jóvenes con experimentados para el ataque. Esa formación, que ha sufrido pocas variantes en el comienzo de la era Coudet, necesita encontrar mayor fluidez futbolística para proyectarse como candidata a nivel internacional. Lo que alcanza para ganar, por ejemplo, en Río Cuarto será insuficiente en Brasil. Tal vez, la imagen que mostró en el Monumental contra Belgrano sea un buen punto de partida para lo que pretende el entrenador.

El plantel tiene nombres propios que invitan a imaginar a River en los partidos decisivos de la Copa Sudamericana. Franco Armani, Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Marcos Acuña, Vera, Moreno, Juan Fernando Quintero y Sebastián Driussi son los de mayor peso. Si el equipo consolida una idea futbolística y progresa en su desarrollo, tendrá a la final, allá por noviembre, en Barranquilla, como objetivo ineludible.

De cualquier modo, primero deberá superar la fase inicial ante rivales a los que nunca se enfrentó en su historia y que no representan un desafío mayúsculo, ni en juego -el más peligroso es Bragantino-, ni en condiciones geográficas -Blooming compite en Santa Cruz de la Sierra, donde la altitud no es un factor determinante-, ni en viajes extremadamente largos -llegar a Valencia, Venezuela, la ciudad de la localía de Carabobo, será el periplo más complejo-.

Luego, en los cruces de eliminación directa, también aparecerá la experiencia de muchos de los futbolistas de River en este tipo de instancias. Allí, oponentes como Racing, São Paulo, Atlético Mineiro, Gremio y América de Cali serán los más difíciles.

River tiene todos los elementos para erigirse como el gran candidato a ganar la Sudamericana, pero debe recorrer ese camino, crecer y demostrar que no hay otro mejor en esta Copa.

De la primera conquista de Gallardo a la ilusión de Coudet

El primer torneo internacional de Coudet como director técnico de River será el mismo en el que se estrenó Gallardo en el cargo. La historia le hace un guiño a la ilusión del Chacho.

El penal que Marcelo Barovero le atajó a Emmanuel Gigliotti y el gol de Leonardo Pisculichi en los Superclásicos de semifinales, el golazo de Pisculichi para que viviera el fútbol para empatar la ida de la final frente a Atlético Nacional en Medellín y los tantos de Gabriel Mercado y Germán Pezzella para sentenciar la definición en el Monumental quedaron marcados en la memoria para aquella piedra basal en el fenomenal ciclo del Muñeco.

Desde entonces, con dos Libertadores ganadas de por medio, River compitió siempre en el torneo de mayor importancia del continente. Ahora vuelve a bajar un escalón en el que desea recuperar sensaciones y tomar impulso.

En 2014, aquel River mejoró con el correr de los partidos y llegó al pico de rendimiento en el momento indicado. Lo que vino después fue inolvidable para el club, los protagonistas y los hinchas.

Para Coudet, la Sudamericana también ofrece una revancha personal: Chacho era el capitán de River en 2003, en el que también jugaba Gallardo, cuando el equipo dirigido por Manuel Pellegrini se quedó a las puertas del título al caer en la final contra Cienciano de Perú.

Por todo, River tiene una certeza: debe estar a la altura de este torneo internacional y confirmar por qué se destaca en el selecto grupo de candidatos.