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Por qué Carlo Ancelotti fue despedido del Napoli y por qué fue un error

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Carlo Ancelotti se quedó sin trabajo. ¿Cuál podría ser el próximo destino de 'Carletto'? (0:59)

Tras dejar el banquillo del Napoli, el entrenador italiano ya tiene dos equipos interesados en sus servicios en la Premier League, Arsenal y el Everton. Alex Pareja cree que Ancelotti no aceptaría ninguna oferta y te explica por qué. (0:59)

¿Venganza? ¿Egocentrismo? ¿Masoquismo?

La decisión de Aurelio De Laurentiis, dueño del Napoli, de cesantear al técnico Carlo Ancelotti menos de una hora después de que su club clasificara a octavos de final de la UEFA Champions League bien podría ser producto de todos los elementos antes mencionados. O bien, tal como lo sugieren personas vinculadas al club, podría tratarse simplemente de un intento de reducir pérdidas económicas y presionar el botón de reinicio, en vez de seguir arrojando dinero a un pozo sin fondo. Si se trata de lo último, es un caso de ineptitud y cálculos errados.

Ancelotti deja el Napoli después de 16 meses a cargo del club. Durante su primera temporada, terminó en el segundo puesto y quedó fuera de los octavos de final de la Champions debido a un desempate (Liverpool y Napoli estaban igualados en puntos y diferencial de goles) y una atajada a último minuto hecha por Alisson. En el presente torneo, "Carletto" logró clasificar a octavos (sumando cuatro de seis unidades posibles contra los actuales Campeones de Europa, propinándoles su única derrota en todas las competiciones desde principios de mayo pasado); a pesar de ello, se ubican en el séptimo puesto de la tabla de posiciones de la Serie A, a 8 puntos por debajo de la zona Champions y una enorme desventaja de 17 unidades con respecto al líder Inter.

¿Ancelotti fue cesanteado debido al hecho de que De Laurenttis hizo mayor énfasis en los puestos de liga y perdió la fe en la capacidad de Ancelotti de remontar la cuesta esta temporada? La respuesta breve: sí. Pero hay mucho más allá. Al igual que un paralelo (aunque imperfecto) con los hechos que redundaron en la partida de Mauricio Pochettino del Tottenham.

Según lo comentado por individuos familiarizados con la situación, hubo dos factores clave que incidieron en la decisión de despedir a Ancelotti. El primero fue la situación contractual de una buena cantidad de jugadores del primer equipo. Dries Mertens y Jose Callejón se convertirán en agentes libres en junio próximo. Posteriormente, Elsedi Hysaj, Arkadiuz Milik, Nikola Maksimovic y Piotr Zielinski lo harán en 2021. También tenemos los casos de Kalidou Koulibaly y Allan, que cuentan con contratos con vigencias más extensas, aunque se les ha prometido su traspaso durante el verano próximo. El Napoli cuenta con la quinta nómina más alta de la Serie A y si bien ha sido un equipo rentable en años recientes, en gran medida se debe a la capacidad de reducir costos con la que cuenta el club. Renovar a veteranos de la talla de los antes mencionados siempre iba a ser costoso, pero la aspiración dentro de la gerencia del Napoli era que una fuerte campaña en el circuito local, aunada a un torneo sorpresivamente exitoso en la Champions League el próximo año habría hecho posible mantener en el plantel a algunas de sus estrellas y recargar piezas en vez de reconstruir.

El otro factor fue el "motín de jugadores" producido después del partido disputado en condición de local contra el FC Salzburgo el pasado 5 de noviembre. Durante el fin de semana anterior, después de un revés sufrido contra la Roma, De Laurentiis había instruido que el equipo se mantuviera concentrado y aislado en el complejo de entrenamiento del club, en una especie de "campamento militar" por espacio de una semana. Ancelotti había dicho con anterioridad que no creía que semejantes medidas (conocidas como ritiro en italiano) fueron efectivas; no obstante, ordenó a sus jugadores pernoctar en el complejo de entrenamientos durante toda una semana.

Después del cotejo contra el Salzburgo, los jugadores se rebelaron, negándose a volver al campamento y se fueron a sus respectivos hogares, dejando a Ancelotti y su cuerpo técnico como los únicos que pasaron la noche en el complejo de prácticas. De Laurentiis se sintió humillado e irrespetado, creyendo que Ancelotti debió haber sido más estricto con sus jugadores. El hecho de que éste obedeció las ordenes del club no fue suficiente; había la percepción de que el estratega debió haber hecho más cosas a fin de obligar a sus pupilos a cumplir con la instrucción.

Estos dos factores, uno financiero y el otro emocional, tuvieron un peso sustancial en la decisión. Al igual que la sencilla lógica económica de la distribución de ingresos en la Champions. Se trata de algo muy complejo y engorroso, pero simplemente al clasificar a octavos de final sin llegar más allá, el Napoli ganará una cifra entre €50 millones y €60 millones dependiendo del "pool de mercado" que depende de los resultados de otros clubes italianos. Obviamente, podrían ganar más dinero (con un tope potencial de €120 millones), dependiendo de lo lejos que puedan llegar en el torneo paneuropeo.

El Napoli reconoció que sus oportunidades de avanzar más allá en la competición de clubes más importantes de Europa eran mayores con la presencia de Ancelotti, porque nadie ha ganado más títulos de Champions League que él. Asimismo, el club temía que no llegaran a clasificar a torneos paneuropeos en el año siguiente. Perdieron la fe en la capacidad de Ancelotti de cerrar la brecha en la Serie A para terminar entre los cuatro primeros, creyendo que tenían mejores posibilidades de conseguirlo con otro DT (que terminó siendo Rino Gattuso, quien fuera designado el pasado miércoles). Al final, el club hizo un frio análisis de números y relación costo/beneficio. Clasificar a la próxima edición de la Champions League (y obtener ingresos garantizados por €35 millones aproximadamente) contra avanzar más lejos en la presente campaña (que podría generarles €60 millones adicionales si ganan y las cosas salen a su favor o un gigantesco total de cero si quedan eliminados en octavos de final).

Allí se encuentra el núcleo del razonamiento del club. De Laurentiis bien podrá ser un personaje pintoresco y volátil, pero conoce de números. Hizo un sincero intento de fortalecer su plantel durante el verano, haciendo la segunda inversión neta más cuantiosa en la Serie A para contratar jugadores de la talla de Kostas Manolas, Giovanni Di Lorenzo, Alex Meret, Hirving "Chucky" Lozano y Elif Elmas. Fue ambicioso, siendo Ancelotti quien dijo la célebre (y curiosa) frase de: "Estamos aquí para ganar, no para peinar muñecas. Podemos ganar el título". Sin embargo, una vez que el propietario se convenció de que la posibilidad de quedar entre los cuatro primeros en la liga italiana (sin mencionar ganar el scudetto) era sumamente remota con Ancelotti, De Laurentiis decidió reducir sus pérdidas.

El "motín" solo aceleró los acontecimientos, al igual que las negociaciones contractuales con los jugadores que desean partir. Súbitamente, la idea de desmontar el equipo y reconstruir se hizo más atractiva. Koulibaly y Allan tienen 28 años, pero podrían ganar una cifra muy superior a los €120 millones el próximo verano. No obtendrán nada a cambio de Mertens y Callejón a menos de que los traspasen en enero (lo cual es una posibilidad certera); aunque dichos contratos quedarán fuera de la nómina, liberando así una cifra cercana a los €30 millones en salarios, lo cual representa casi la tercera parte de las obligaciones salariales del Napoli. Y a criterio de De Laurentiis, no se necesita de un director técnico que gane €9 millones ($10 millones) al año para hacerlo. Es mejor dejar ir a Ancelotti (su contrato contaba con una cláusula de rescisión en mayo pasado) pagándole $5 millones para firmar a Gattuso, quien cobra la cuarta parte del sueldo de "Carletto".

Los resultados del Napoli fueron decepcionantes en la Serie A. Las actuaciones fueron inconsistentes; no obstante, si tomamos en cuenta estadísticas tales como 'expectativa de goles', están a punto de dar la remontada: el club ocupa el cuarto puesto en diferencia de xG. Indudablemente, la decisión de aislar a los jugadores en un "campamento militar" y el motín posterior, que hizo que De Laurentiis tomara acciones legales contra sus jugadores, no ayudaron mucho a la causa del equipo (sumaron seis partidos sin conocer la victoria después de los incidentes), como tampoco lo hizo la incertidumbre que cuelga sobre el futuro de los jugadores y sus contratos a punto de expirar. Ninguna de las causas antes mencionadas son responsabilidad de Ancelotti y uno habría esperado que, al resolverse dichos inconvenientes, el equipo recobrara su fuerza ganadora.

Ancelotti es un chico grande. En vez de haber pulsado el botón de reinicio ahora, De Laurentiis pudo haber negociado para mantenerlo en el banquillo hasta el final de la campaña, permitiéndole al menos intentar triunfar en octavos de final de la Champions, ya que él fue una pieza fundamental que les ayudó a llegar hasta ahí. Es cierto que el Napoli jamás iba a ser un gran favorito; no obstante, clubes de la talla del Ajax, Roma y Mónaco han alcanzado su pase a semifinales durante las últimas tres temporadas. ¿Es cierto que este Napoli, al menos en teoría, tenía por lo menos una posibilidad de lograr lo mismo? Y quizás, al hacerlo, ¿le habrían dado a esta generación de jugadores la cual, no se nos olvide, le dieron a los hinchas del Napoli más logros que aplaudir que en cualquier momento de la historia de su club con la excepción de la era Maradona, una última oportunidad de conseguir algo especial? Sin mencionar a los aficionados, que pueden ser a veces excesivos en sus demostraciones de pasión; aunque al final, quieren ver que el club de sus amores sea, por lo menos, competitivo.

El fútbol es un negocio y De Laurentiis tomó una decisión de negocios (o, probablemente, ya la había tomado desde hace tiempo, porque parecía estar bastante convencido). Eso no significa que ésta haya sido la decisión correcta. En parte, porque fue producto de las emociones y eso implica que ya no se trató de una decisión única y exclusivamente de negocios. Y porque el negocio del fútbol va más allá de un mero análisis entre costos y beneficios, que se contamina cuando el ego influye en él.