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Silvani y su gol de oro a Boca: el día de gloria del delantero más insultado por River

Walter Silvani, autor de un gol histórico de los Superclásicos. @MuseoRiver

Un solo River-Boca en más de 100 años de historia del Superclásico se definió en tiempo suplementario y con gol de oro. Fue el 18 de julio de 1993 y el que lo definió fue un jugador que quedó en la historia por ese gol y en la memoria de los hinchas de River de aquellos años por la polémica que generaba su titularidad en el equipo que dirigía Daniel Passarella.

Pero más allá de haber sido uno de los delanteros más insultados por la hinchada de River en los últimos 30 años, a Walter Silvani nadie le puede quitar el logro de haber convertido el gol que le dio el 1 a 0 a River en un partido eliminatorio contra Boca. Gol decisivo, obviamente, porque de acuerdo con la regla vigente en ese momento, con ese gol terminó el partido, a los 11 minutos del segundo suplementario: el que hacía el gol ganaba y se clasificaba. Gol que, además, sirvió para que River le ganara a Boca un partido oficial por primera vez desde septiembre de 1990.

En 1993 la AFA cumplía 100 años y para celebrarlo organizó el Torneo Centenario, una copa oficial por eliminación que se iba a jugar entre la finalización del Clausura y el inicio del Apertura, mientras se disputaban la Copa América de Ecuador y las Eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos.

Para ponerle un poco de picante a un certamen que no parecía convencer mucho a los hinchas, se estableció que las llaves de la primera ronda fuesen todos los clásicos. No había riesgo de que varios grandes quedaran afuera rápido porque también habría rueda de perdedores. Así fue que en el comienzo del Torneo Centenario jugaron Boca y River.

También en busca de darles más emoción a los partidos se implementó el sistema d e“muerte súbita” que la FIFA iba a poner en práctica recién a partir de 1996 cambiándole el nombre por “gol de oro”, menos tétrico y más positivo.

El DT de Boca era el muy discutido Jorge Habegger, que había asumido en las últimas fechas del Clausura. El de River, el ya dos veces campeón Daniel Passarella. Silvani era un delantero que al Kaiser le gustaba mucho, pero nunca pudo responder con goles. Lo había hecho debutar Mostaza Merlo en la primera rueda del torneo 89/90 y a partir de la temporada 90/91, ya con Passarella, tuvo bastante continuidad: en los tres años previos al Torneo Centenario jugó 95 partidos, aunque la mayoría fue entrando desde el banco, y convirtió solo 17 goles.

El partido de ida, en La Bombonera, había sido un 0 a 0 aburridísimo. La revancha se jugó en Vélez. El Monumental esperaba las Eliminatorias que arrancaban dos semanas después y se jugaban de un tirón, seis fines de semana seguidos.

Ese 18 de julio se jugó igual de mal que en el primer choque y todo indicaba que la serie se iba a definir por penales. Silvani había sido titular en la ida y hasta último momento se supuso que volvería a serlo, pero venía de una gripe durante la semana y finalmente Passarella se decidió por Marcelo Gallardo para acompañar al Burrito Ortega y el Polillita Da Silva en el ataque.

El Cuqui entró por el guatemalteco Claudio Rojas cuando faltaban siete minutos para terminar los 90. En el suplementario River dominó pero la cosa parecía complicada cuando el árbitro Francisco Lamolina expulsó a Hernán Díaz, a los 4 de la segunda prórroga.

Sin embargo, a los 11, Orteguita metió una asistencia de cabeza, Silvani quedó mano a mano con Navarro Montoya y definió de derecha, suave y al rincón, desatando la locura millonaria. Lo de la “muerte súbita” era tan nuevo que el Colorado Carlos Mac Allister agarró la pelota y fue corriendo hacia la mitad de la cancha para sacar del medio. Pero el partido ya había terminado: River a la rueda de ganadores y Boca a la de perdedores.

Después, en el vestuario, el Cuqui se enojó con los periodistas. “Ustedes son siempre los mismos, me vienen a buscar hoy porque soy figura y después me dan con un caño”, se quejó. “Yo siempre confié en mis condiciones y esto me incentiva para seguir adelante a pesar de que hay gente que no me quiere”, agregó.

River llegaría a la final que se jugó recién el 30 de enero de 1994 después de mil idas y vueltas, de que la AFA suspendiera definitivamente el torneo y después decidiera reanudarlo. Esa final, que perdió 3 a 1 con Gimnasia y Esgrima La Plata, iba a ser el último partido de Silvani durante su primer ciclo en River, antes de irse a préstamo a Argentinos Juniors.

En el Bicho, el Cuqui jugó seis meses y volvió a River para el segundo semestre de 1994 y todo 1995, pero ya había aparecido Hernán Crespo y sus chances fueron aún menores.

En 1996 partió a Chile, donde tendría un aceptable semestre en Universidad, acompañando al Matador Marcelo Salas.

De ahí en más pasó por Extremadura y Salamanca de España, Pachuca de México, Al Wasl de los Emiratos Árabes Unidos, Newell’s, Estudiantes y Liverpool de Uruguay, donde se retiró con 34 años. Actualmente vive en Salamanca, se dedica al rubro textil y tiene una academia de fútbol para chicos.