DALLAS – Parece que el éxito financiero de Jerry Jones cada temporada es directamente proporcional, pero en sentido contrario a los resultados que tiene en el campo de juego durante dos décadas y media.
El dueño y gerente general de los Dallas Cowboys ha sido una de las historias más exitosas en el mundo del negocio deportivo, aunque después de llegar a la cúspide en menos de seis años como dueño de la franquicia más conocida de la NFL, las decepciones e incumplimiento de expectativas ya parecen una maldición.
Para muchos, es la “maldición de Jimmy Johnson“, el amigo y entrenador que le ayudó a convertir a los Cowboys en un club casi perfecto en la operación de futbol americano, pero el mismo que se enfadó con Jones por un comentario que hirió orgullos de dos personajes que entonces tenían el ego más alto que el techo del AT&T Stadium.
En 1989, Jones compró a los Cowboys y para 1993 ya había ganado dos campeonatos consecutivos, con un equipo plagado de estrellas que reclutaron de sus universidades y que Johnson formó como jugadores profesionales.
Jones, de acuerdo a varios historiadores y periodistas que cubrían a los Cowboys en la época, comenzó a sentir celo de ser desplazado por su entrenador en los créditos que recibían a escala internacional por la transformación del equipo que en 1989 apenas había dejado marca de 1-15.
Después de ganar el segundo Super Bowl en 1993, con la base ofensiva de Troy Aikman, Emmitt Smith, Michael Irving, Alvin Harper, Nate Newton, Kevin Gogan, Erik Williams, Mark Tuinei y Jay Novacek entre otros, y una defensa que tuvo a Russell Maryland, Tony Casillas, Charles Haley, Deion Sanders, Ken Norton Jr., Dixon Edwards, Bill Bates, Larry Brown, Kevin Smith y Darren Woodson, entre otros, a Jerry Jones se le ocurrió decir en una reunión con periodistas que “con ese plantel que había formado habían 500 entrenadores que hubieran podido hacerlo campeón“, escribió Mike Bianchi en el periódico Orlando Sentinel.
Al día siguiente, Johnson se presentó en su oficina preguntó a Jerry si eso era cierto y la respuesta fue afirmativa, bajo el argumento que lo había dicho entre “tragos“, agrega Bianchi en su publicación.
Johnson renunció y se fue para no regresar. Jamás volvió a tener el mismo éxito que con los Cowboys en sus retornos como entrenador o ejecutivo en la NFL.
Los Cowboys ganaron un Super Bowl más, bajo el mando de Barry Switzer, quien llegó con un currículum de campeón nacional para coronarse en la NFL con el equipo que le heredó Johnson.
A partir de ahí comenzó la decadencia deportiva del Equipo de América, que suma 25 años sin llegar siquiera a una final de conferencia y que, de acuerdo al arranque están viviendo en esta temporada, parece poco menos que imposible que levanten el Trofeo Lombardi en el futuro cercano.
Sin embargo, fuera del campo, Jerry Jones, a sus 78 años, es el campeón indiscutible del negocio deportivo, con la franquicia que durante más de una década ha sido considerada la más costosa y valorada del planeta, por encima de clubes de futbol europeo, organizaciones de béisbol, NBA o cualquier otra empresa profesional de deportes.
Llega a Dallas para quedarse…
Jerry Jones compró a los Cowboys en 140 millones de dólares; una cifra que da risa si se considera que en la actualidad están valorados en alrededor de 6 mil millones de dólares, sin contar innumerables negocios que giran a su alrededor y cuyas ganancias van a la misma cartera.
Jones se graduó de la Universidad de Arkansas como un brillante estudiante en temas empresariales y como capitán del equipo de futbol americano colegial campeón nacional de 1965; la última vez que esa escuela se coronó…
Después de fracasar en su intento de convertirse en empresario de pizzas, cuya franquicia en Arkansas había conseguido gracias al apoyo financiero de su suegro, Jones comenzó en el negocio de su padre en seguros.
Pronto se dio cuenta que eso jamás iba a llenarle sus ambiciosas metas. A partir de ahí comenzó a invertir en diversos giros, incluyendo en mini mercados que comenzaban a ponerse de moda, hasta que llegó a tener una veintena en Arkansas.
Después, apostó todo lo que tenía, y hasta lo que no, en la industria de la excavación petrolera y ganó…
Fue entonces cuando vio la oportunidad de entrar al negocio del deporte de su vida, el futbol americano.
Jones convenció al entonces dueño que le vendiera los Cowboys, que estaban mal resultados y súper mal financieramente, con pérdidas de hasta un millón de dólares al mes, en los años ochenta.
Finalmente, compró al equipo por la entonces suma récord de 140 millones de dólares. Desde ahí comenzó a tomar decisiones arriesgadas en el negocio, dentro y fuera de la cancha.
Su primera decisión deportiva fue despedir al legendario entrenador Tom Landry, quien era el único en esa posición desde el día de su fundación y el que les dio 22 títulos divisionales y dos campeonatos en cinco viajes al Super Bowl.
Junto con Johnson realizaron el canje más importante en la historia de la NFL, el de Hershel Walker hacia Minnesota, que les dio las suficientes selecciones colegiales para fundar el equipo ganador de los noventas.
Arriesga y gana en el negocio
Pero al mismo tiempo, Jones tomaba decisiones de negocios que poco a poco comenzaban a forjar su imperio, desde la de conseguir patrocinadores fuera de los convenios con la NFL, a través de la empresa de su estadio, del entonces Texas Stadium, fabricar su propia marca de ropa y crear sus modelos de ventas de derechos de transmisión y canales digitales, que propiciaron demandas de la propia liga y de otros dueños de equipo.
Al final ganó sumas multimillonarias en esos litigios legales. Todos en la NFL se dieron cuenta que era un genio empresarial.
Su modelo de negocio y administración de los Cowboys, incluyendo autonombrarse gerente general había funcionado para entonces, en dólares y centavos.
Muchos equipos apropiaron esas ideas y comenzaron a trabajar sus franquicias deportivas como cualquier otro tipo de empresas.
Jerry ganó tal reputación como negociador y empresario, que pronto era uno de los dueños más influyentes de la NFL y del deporte estadounidense.
Diversos comités de dueños eran liderados por él y lo enviaban a negociar con el Sindicato de Jugadores los contratos colectivos de trabajo; tope salarial, contratos de televisión, patrocinios homogéneos, estandarizados para toda la liga y muchas cosas más.
Los Cowboys también le habían generado las ganancias para invertir en otros negocios dentro del deporte, como la compañía Legends Hospitality en sociedad con la familia Steinbrenner propietaria de los New York Yankees y que atienden las concesiones y palcos en alrededor de 50 estadios o más de diversos deportes en Estados Unidos.
Consiguió ayuda financiera de los residentes de la Ciudad de Arlington para construir su palacio, el AT&T Stadium, que al momento de su apertura en junio del 2009, su construcción costó más de 1,500 millones de dólares, en un lugar donde la tierra y mano de obra es mucho menos cara que en la mayoría de los estados.
En el 2018, inauguró el complejo comercial y deportivo The Star en la Ciudad de Frisco, un suburbio al norte de Dallas y uno de los de clase económica más elevada.
En el centro de The Star está el impresionante complejo e instalaciones de entrenamiento y administración, con un valor cercano a los 2 mil millones de dólares. Pero además, está rodeado de hoteles, hospitales, oficinas, clubes, restaurantes, agencias de autos de lujo, comida rápida, tiendas y cualquier otro detalle que la imaginación pueda brindar.
Ahora en su segunda fase, construye más centros empresariales y de oficinas, todas en arrendamiento, de acuerdo a una publicación de la propia ciudad, que superarán en costo a la primera etapa.
Afuera del campo de juego, Jones también posee poco más del 50 por ciento de la empresa de pizzas Papa John’s, franquicias de Dunkin Donus; distribuidoras de autos, cualquier cantidad de empresas inmobiliairas, centros comerciales y muchos, pero muchos negocios más, ya sea como dueño absoluto o socio con acciones trascendentes.
Jones está considerado entre las 350 personas más acaudaladas del mundo, con al menos 6 mil millones de dólares de fortuna a su nombre, más otra multimillonaria cantidad alrededor de su familia más cercana, es decir, sus hijos Stephen, Jerry Jr. y Charlotte.
Jerry Jones jamás ha tenido límites o imposibles, al grado que en una entrevista reciente dijo que nunca diría que no venderá a los Dallas Cowboys, si alguien está dispuesto a pagarle lo que él cree que vale su franquicia NFL, el Equipo de América.
Mientras tanto, seguirá por siempre como el gerente general de los Cowboys en su ya eterna búsqueda de la fórmula para regresarlos al lugar donde alguna vez pertenecieron, la cima de la NFL.
