Durante su carrera de 19 años, el jardinero dominicano Manny Ramírez se consagró como uno de los mejores bateadores de la historia de Grandes Ligas, aunque simultáneamente construyó una de las imágenes más estrafalarias y enigmáticas de los deportes profesionales.
Como jugador, Ramírez, un 12 veces Todos Estrellas, tuvo altos porcentajes de bateo (.312), OBP (.411) y OPS (.996) con 555 jonrones y 1,831 carreras impulsadas en 2,302 partidos con Cleveland Indians, Boston Red Sox, Los Angeles Dodgers, Chicago White Sox y Tampa Bay Rays.
Pero la etiqueta de "Manny Being Manny" ("Manny Es Manny") no nació exactamente por la extraordinaria capacidad que tenía el pelotero para golpear la pelota desde muy joven (Ramírez lideró a la secundaria George Washington del alto Manhattan en Nueva York a tres títulos divisionales consecutivos y en su último año allí bateó .650 con 14 jonrones en 22 juegos), sino por sus descuidos y excentricidades.
Actos variados que incluyen olvidar su cheque de la quincena tirado en el casillero del estadio, inventarse enfermedades y muertes de familiares (lo que provocó que en ocasiones "matara" la abuela fallecida anteriormente) y lesiones para tomarse un día libre.
Si Ramírez no tiene una placa en el Salón de la Fama de Cooperstown es por haber dado positivo dos veces a sustancias prohibidas, luego que ya era uno de los mejores bateadores de todos los tiempos.
Estas son algunas de las hazañas que ayudaron a cimentar la fama del "Manny es Manny".
MANNY EN SANTIAGO: Meses después de haber sido reclutado por los Cleveland Indians en la primera ronda del sorteo colegial de 1991, Ramírez fue a jugar pelota invernal con Águilas Cibaeñas en la liga dominicana. Ramírez, quien tenía 19 años de edad, apenas participó en nueve partidos en su primera experiencia en una liga excesivamente competitiva, pero aunque bateó .174 (23-4), dejó una profunda huella en Santiago.
Por tener su residencia fuera de República Dominicana, Ramírez fue alojado en un hotel con el resto de los jugadores extranjeros de las Águilas, que disponía de una camioneta para darle transporte al estadio y de regreso al hotel.
De acuerdo a diferentes fuentes, cada día era una aventura impredecible en ese primer año de Ramírez en Santiago. Un día, las Águilas estuvieron cerca de jugar un partido sin la tercera parte de su roster, incluyendo el lanzador abridor, porque Manny tomó el vehículo de los extranjeros y decidió dar un paseo por el área.
Otro día, Ramírez mandó a detener el bus de los jugadores cuando regresaban al hotel para comprar un helado y pasó hora y media dentro del establecimiento, mientras los otros esperaban. En otra ocasión, fueron las esposas de los peloteros que se quedaron varadas en el lobby del hotel.
Ramírez jugó con Águilas por tres temporadas (1991-95) antes de establecerse como estrella en MLB y en 2012, tras su salida de la gran carpa, regresó para dos memorables temporadas en las que, sin mostrar el paso del tiempo, castigó a los lanzadores ruidosamente.
MANNY "RÁPIDO Y FURIOSO": En agosto de 1997, Ramírez, quien ya era una de las principales estrellas de Cleveland, se declaró inocente de numerosos cargos de tráfico, incluyendo conducir sin licencia y tener placas ilegales.
Ramírez había sido detenido cerca de Jacobs Field (ahora Progressive Field) de Cleveland el 13 de agosto, luego de una doble cartelera contra los Detroit Tigers. De acuerdo a George Yarbrough, entonces vocero del Tribunal Municipal de Cleveland, Ramírez fue citado por no tener licencia de conducir, placas ilegales, vidrios polarizados y un automóvil ruidoso.
"Mientras Ramírez se alejaba, hizo un giro en U ilegal frente a los oficiales y fue detenido y multado nuevamente", dijo Yarbrough.
MANNY SE DECLARA "YANKISTA" Y RENUNCIA A TÍTULO DE BATEO: El 2003 fue un año especial para la novela "Manny es Manny". Temprano en la temporada, Ramírez, quien estaba en medio de un contrato de $160 millones de dólares por ocho años, dijo públicamente que le gustaría terminar su carrera, nada más y nada menos que con los New York Yankees, el gran rival de Boston.
En una serie el último fin de semana de agosto entre Medias Rojas y Yankees en Boston, Ramírez no pudo jugar debido a una molestia en la garganta, pero fue visto festejando el sábado en la noche con su amigo cercano y compatriota Enrique Wilson, de los Yankees, y no fue una cita médica el domingo.
Ramírez y su compañero Bill Mueller entraron al último día de la temporada peleando el título de bateo de la Liga Americana. Luego del penúltimo encuentro, Mueller bateaba .327 y Ramírez .325. El pleito se decidiría el domingo 28 contra Tampa Bay en el Tropicana Field.
Sorpresivamente, Ramírez le pidió al manager Grady Little el día libre. Después que Mueller falló en su primer turno, bajando su promedio a .326, Little lo sacó del partido para virtualmente convertirlo en campeón de bateo por un punto.
Ese fue el año que en Little perdió su trabajo por no saber manejar las últimas entradas del séptimo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana contra los Yankees en el Bronx, que ganaron los rayados con el dramático jonrón en la undécima entrada del actual manager Aaron Boone contra el nudillista Tim Wakefield.
Ese también fue el año en que Boston puso a Ramírez en lista de waivers irrevocables para ver si alguien cargaba con los últimos cinco años y $104 millones de su contrato, algo que no ocurrió, no tanto por el costo, sino por los acontecimientos recientes. Afortunadamente para Boston, retener a Ramírez se tradujo en sus primeros dos campeonatos desde 1918.
MANNY EL TRANQUILO: Uno de los rasgos más distintivos de Ramírez el pelotero de las Grandes Ligas, fue su gran facilidad para lucir tranquilo y sereno sin importar el grado de tensión a su alrededor.
Después de ser figura clave para Boston ganara su primer campeonato en 86 años (fue el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial del 2004), Ramírez ayudó a que los Medias Rojas alcanzaran su cuarta postemporada en cinco años en el 2007. En la Serie de Campeonato de la Liga Americana, Cleveland se repuso de una derrota en el primer juego para ganar tres seguidos y poner a Boston contra la pared.
Enfrentando la eliminación al día siguiente, a Ramírez le preguntaron si él y sus compañeros estaban en pánico antes del juego 5.
"¿Por qué deberíamos entrar en pánico. Tenemos un gran equipo", dijo Ramírez. "Si no podemos ganar ¿a quién le importa? Siempre habrá un próximo año. No es como si fuera el fin del mundo", agregó.
Muchos tomaron la declaración como si Ramírez estuviera diciendo que era lo mismo perder o ganar.
Sin importar lo que realmente quería decir, Boston ganó tres juegos seguidos para eliminar a Cleveland y cuatro más para barrer a los Colorado Rockies y atrapar su segundo título de la Serie Mundial en tres años.
MANNY BATEA JONRONES POR SUSHI: En enero de 2017, Ramírez acordó jugar con los Fighting Dogs de Kochi en la liga japonesa independiente Shikoku Island. En los días posteriores se dieron a conocer algunas de los detalles del contrato que hizo posible que histórico bateador aceptara participar en un circuito de calidad cercana a cualquier liga sabatina de softbol.
Kochi debía garantizar a Ramírez un carro Mercedes Benz con chofer, las prácticas serían opcionales para él, una suite de hotel para los partidos fuera de casa y, muy importante, debía recibir por toda la temporada una cantidad ilimitada de sushi, el plato tradicional japonés más famoso en el resto del mundo.
