<
>

Terence Crawford finalmente tiene una pelea para demostrar su calidad, incluso si no es la que quiere

play
Lo mejor de Terence Crawford (1:49)

Vistazo a los momentos memorables de Terence Crawford mientras continúa su travesía en la división de peso wélter. (1:49)

LAS VEGAS - Terence ‘Bud’ está acostumbrado a la pregunta.

Independientemente de cuan impresionantes hayan sido sus presentaciones dentro del cuadrilátero, pese a haber sido un campeón junior welter indiscutido y ganar títulos mundiales en tres divisiones, la pregunta es siempre la misma.

¿A quién se ha enfrentado Crawford?

Crawford ha sido reconocido como uno de los principales boxeadores libra por libra en el mundo durante mucho tiempo, pero esa reputación se forjó principalmente al dominar a rivales de menor calibre en lugar de superar en su camino a otras superestrellas. Su ascenso a las 147 libras se ha visto particularmente estancado, dado que las peleas contra los principales nombres de la división - Errol Spence Jr., Manny Pacquiao y Keith Thurman, entre otros - no lograron materializarse.

Las dudas entre sus dificultades por alcanzar las peleas grandes dejaron a Crawford con una seria deuda pendiente - al igual que la tuvieron antes Marvelous Marvin Hagler y Bernard Hopkins. Cada uno de ellos entraba al ring con el ceño fruncido, un gesto que rutinariamente duplicaban fuera de las cuerdas. En gran medida se debía a la carencia del respeto que percibían, real o imaginaria, de sus pares, seguidores y naturalmente los medios.

Sin embargo, luego de perseguir durante años alguna pelea grande ante las principales figuras del peso welter, Crawford finalmente tiene una, incluso si no es la que encabezaba su lista.

Shawn Porter es un excampeón welter de agresividad sin par en el ring, y a diferencia de Crawford, ha estado en el cuadrilátero con figuras como Spence y Thurman. La pelea del sábado por el título welter (9 p.m. ET, ESPN+ PPV) representa para Crawford un reto que no ha tenido jamás, y si Crawford gana, el argumento de quién enfrentó perdería mucho mérito. Es por eso que quizás, en la antesala a su mayor prueba, el gesto haya cambiado ocasionalmente a una sonrisa.

“Siempre he tenido la determinación de demostrar al mundo que soy mejor que la persona que tengo a mi lado”, dijo Crawford.

A este momento, nadie le ha probado que esté equivocado, dado que Crawford ha ganado todas sus 37 peleas profesionales. Su ascenso comenzó con su primera corona, en las 135 libras que conquistó ante Ricky Burns. Se convirtió en campeón indiscutido de las 140 libras en 2017 con un nocaut frente a Julius Indongo. Y Crawford ganó su más reciente cetro - el welter de la OMB - con una victoria por TKO ante Jeff Horn en su próxima pelea después de unificar la división junior welter.

Los logros suenan impresionantes, pero el tema siempre ha sido que ninguno de esos oponentes estaba ni remotamente cerca del nivel élite, privando a Crawford, de 34 años, de la oportunidad de demostrar cómo parean sus habilidades contra las de un aspirante de primer nivel. Una cosa es vencer a los oponentes que se supone que derrotes; otra es brillar ante los mejores.

Porter, al fin, podría presentar a Crawford la oportunidad de exhibir una nueva capa de su juego. El peleador de 34 años presiona sin descanso, es fuerte y posee una voluntad inquebrantable. Más aun, Porter se ha examinado ante los mejores welters de mundo, con victorias notables sobre Yordenis Ugás, Danny García y Adrien Broner, y derrotas cerradas por decisión ante a Kell Brook, Thurman y Spence.

Es Spence, naturalmente, quien se plantea como el gran examen para Crawford, un pareo que por largo tiempo ha eludido al boxeo. Pero Porter basta por el momento. Pese a que es desfavorecido 6-1 en las apuestas, Porter es un talento élite del peso welter y está en una clase superior a los rivales en las 15 peleas titulares que tuvo Crawford a la fecha en su carrera.

El sábado en la noche, el resumé cambia para bien. Y Crawford tiene mucho que demostrar.


CUANDO TOP RANK se unió a ESPN en un acuerdo multianual exclusivo en 2017, Crawford era una de las principales atracciones de la casa promotora. Bob Arum inició la sociedad con una pelea entre Pacquiao y Horn en Australia, en la que Horn sorprendió al futuro miembro del Salón de la Fama con una decisión altamente controversial. Un mes más tarde, Crawford ocupó el plano estelar en su primera aparición por ESPN, en la que venció a Indongo para tener en su poder los cuatro principales títulos junior welter.

Crawford estaba destinado a ascender. Renunció a esos títulos para subir a las 147 libras y su primer rival era un oponente obvio: Horn. El rudo australiano dio lo mejor de si, pero nunca tuvo una oportunidad real ante Crawford. Lo que si tenía Horn y de lo que carecía Crawford era la pelea ante Pacquiao.

Victorias por TKO sobre versiones ya pasadas de su mejor momento en Brook y Amir Khan le siguieron. Asi también victorias antes del límite sobre José Benavidez Jr., un contendiente de movilidad limitada debido a una herida de bala, y Egidijus ‘Mean Machine’ Kavaliauskas.

Esa presentación ante Kavaliauskas, quien ocasionalmente presionó a Crawford antes de sucumbir a finales del combate, no le ganó muchos elogios a Crawford al momento.

“No me van a dar el crédito porque, según ellos, se espera que yo haga eso porque nadie sabe quién es Kavaliauskas”, dijo Crawford, aunque en realidad podía referirse de la misma manera a muchos de sus rivales. “Si todo el mundo lo conociera y supiera de sus capacidades, entonces sería otra cosa. Pero como no tiene el nombre para respaldar todo lo que ha logrado en el boxeo, entonces no significa nada”.

Esa victoria lució mejor con el paso del tiempo, sin embargo, cuando ‘Mean Machine’ obligó al entonces estrella en ascenso Vergil Ortiz a dar el máximo en agosto. Otra victoria que debió otorgar más reconocimiento a Crawford fue la del 2016 ante Viktor Postol para unificar coronas en las 140 libras. Postol, el único peleador en llevar a Crawford a la distancia desde 2014, ha enfrentado desde entonces a Josh Taylor y José Ramírez.

Con nocauts en sus últimas ocho peleas y 11 de las últimas 12, Crawford se ha ganado la reputación de ser uno de los mejores del boxeo al momento de poner fin a un combate. Porter, por su parte, nunca ha sido noqueado, y solamente ha sido derribado dos veces en toda su carrera - en su revés ante Spence y contra Adrien Broner.

“Todos han visto lo que he hecho, cada experiencia que he tenido, la he usado para mi ventaja”, dijo Porter, el número 4 del peso welter según ESPN. “Es un hecho que yo tengo más experiencia que Terence Crawford. Cuando digo que tengo lo necesario para ganarle, no lo duden, créanlo”.

El que Porter cruzara las líneas divisorias promocionales para esta pelea obedece primordialmente a la OMB. La organización con base en Puerto Rico ordenó a Crawford a defender su título ante Porter en el verano. Antes de que los derechos de la pelea llegaran a subasta, Arum y Haymon alcanzaron un acuerdo. Crawford tendrá la mejor bolsa de su vida con $6 millones, un acuerdo negociado por su nuevo asesor Daniel Kinahan.

Porter ganará $4 millones, en una garantía negociada por Haymon para aceptar el préstamo del peleador a Top Rank. Los boxeadores de Haymon solamente pelean por Showtime y Fox y es inusual que uno de sus principales boxeadores pelee fuera de su plataforma. Deontay Wilder-Tyson Fury 2 y Fury-Wilder 3 fueron ambas copromocionadas por múltiples plataformas de PPV.

Pero incluso si Crawford sale airoso y supera la disparidad en experiencia de grandes eventos, sabe que una victoria sobre Porter traería nuevamente a la mesa la conversación sobre peleas contra Spence y Thurman.

Ambos estan alineados con PBC, al igual que Porter. Es uno de los principales obstáculos que se han interpuesto en el camino de Crawford a las grandes peleas. Top Rank de Arum y PBC de Haymon rara vez hacen negocio uno con el otro, excepto para peleas tales como las increíblemente lucrativas entre Fury y Wilder.

Compre Terence Crawford-Shawn Porter por ESPN+ PPV

El obstáculo que ha distanciado a Crawford de Spence y PBC podría no durar mucho más. La pelea del sábado es la última de Crawford dentro de su actual contrato con Top Rank. Aunque todo luce bien en la superficie entre el peleador y el promotor, hace apenas un año que Arum lamentó las elevadas garantías de Crawford, lo que probablemente aumentó el peso sobre los hombros de Crawford.

“La pregunta es, queremos retenerlo? Podría construir una casa en Beverly Hills con el dinero que he perdido con él en sus últimas tres peleas”, dijo Arum en noviembre pasado antes de que Crawford venciera a Brook.

Si Crawford firma con PBC o sigue como agente libre para efectos promocionales, seguro tendrá más opciones en términos de rivales. Pero ha devengado decenas de millones con Top Rank, y si el lograr la pelea con Porter es un indicativa, quizás se el cruce de líneas de promoción se esté tornando más realista.

Pese a no haber logrado esa pelea definitoria, Crawford siente que intentó hacer su parte a través de los años.

“No es que Terence Crawford obstaculizara las peleas porque siempre las reclamé”, dijo Crawford. “Entré a la oficina de Bob Arum y le dije, ‘oiga, quiero esta pelea, denme esta pelea, esta es la pelea que intereso’. Mis dos peleas eran Pacquiao y Spence. Esas eran las dos peleas que buscaba. No estaba buscando ninguna otra”.

“Siento que hice todo lo posible para que esas peleas se dieran”, dijo Crawford en referencia a una pelea contra Spence. “Lo estaba persiguiendo. Y el no quería pelear”.

A Crawford se le prometió un bono de $1 millón si Top Rank no hacía una oferta significativa para esa pelea al cerrar el 2020, según fuentes. Spence estuvo envuelto en un serio accidente automovilístico en octubre de 2019, poco después de vencer a Porter. Y luego de ganarle a Danny García a finales del 2020, la pelea de Spence contra Pacquiao fue descartada cuando a Spence se le diagnosticó un desprendimiento de retina.

Al quedar fuera del panorama los dos principales objetivos de Crawford - Spence recuperándose de la cirugía y Pacquiao ahora retirado - Porter dio un paso al frente. Y aunque Porter representa una oportunidad más significativa de lo que ha enfrentado a la fecha, Crawford insiste que quiere enfrentar los mayores retos que esten disponibles.

“No creo que Porter sea el único peso welter que me permita demostrar mi talento a un alto nivel. A mi juicio, Keith Thurman es una pelea de más envergadura. Keith Thurman está haciendo lo que esté haciendo”, dijo en referencia a la desaparición de Thurman del ring desde julio de 2019.

“Keith Thurman era el tipo número uno de la división. Pacquiao le ganó, pero nadie más lo ha vencido”.

Desde la última vez que Thurman peleó, un grupo de talentos en ascenso se ha puesto en marcha en el peso welter. Está Jaron ‘Boots’ Ennis, quien no está alineado con PBC; Vergil Ortiz, el pegador mexicoamericano afiliado con Golden Boy y Eimantas Stanionis, un pupilo de Freddie Roach que sobresale por su presión.

Las verdaderas peleas estelares para Crawford podrían llegar ante boxeadores que actualmente pelean en otras divisiones. Josh Taylor, el campeón indiscutido de las 140 libras, ha expresado su deseo de medirse a Crawford en el futuro. Al igual que Crawford, es promovido por Top Rank y asesorado por Kinahan. También está Jermell Charlo, el campeón unificado de las 154 libras que en el pasado se enfrascó en una guerra verbal con Crawford (aunque está con PBC).

Y, apoyado en su victoria sobre Pacquiao, Ugás ofrece mucha intriga, sujeto a lo que ocurra con una pelea contra Spence, actualmente bajo discusión. Ugás también es peleador de PBC, pero el panorama de las políticas del boxeo podría haber cambiado para el momento en que Crawford vuelva a pelear.


POR AHORA, CRAWFORD solamente puede mirar en dirección hacia Porter, un hombre que ha ganado dos veces un título mundial welter, y quizás más importante, llevó al límite a Spence en una de las mejores peleas del 2019.

Sin lugar a dudas, la actuación de Crawford el sábado ante Porter será comparada con la de Spence. Pero independientemente de lo que suceda sobre el ring, Crawford está seguro de una cosa, esa sensación de la cual no puede desprenderse sin importar el logro.

“Mire a Floyd Mayweather, nadie le daba crédito a Floyd”, dijo. “Querían que Floyd se midiera a GGG en 160 (libras). Voy a tener que pelear la próxima contra Canelo (Álvarez)”.

Dijo lo último entre risas, pero la implicación fue obvia. En la mente de Crawford, nunca recibirá el crédito merecido. Ese deseo incontenible de silenciar a los críticos, compartido por Hagler y Hopkins, contribuyó a elevar a Crawford a esos niveles. Y tan seguro como que habrá voces que le cuestionen cada paso en su camino, también es seguro de que se alimentará de ese sentido de irrespeto en su mayor prueba hasta el momento.

Pero una vez termine el combate, si sale airoso, es poco probable que Crawford escape de todo el ruido que lo persiguió por largo tiempo.

“Depende de cómo le gane”, dijo Crawford. “Habrá gente allá afuera que me darán crédito, pero siempre habrá gente que diga, ‘se suponía que le ganara a Porter. Queremos verlo ante Errol Spence. Queremos verlo ante los campeones de las 154 (libras)’. Y me estoy preparando para cuando eso llegue”.