CLEVELAND - Durante varios días, el base de Cleveland Cavaliers, Kyrie Irving, notó un ambiente enrarecido que provenía de los medios de comunicación, de la afición, del grupo y su de su propia consciencia. Se esperaba mucho más de él y ni los números que logró en el Juego 1 (26 puntos y cuatro asistencias) ni su participación meramente testimonial en el Juego 2 (10 puntos y una asistencia) habían estado a la altura de las circunstancias para unas Finales.
Costaba creer que después de su incomodidad durante el segundo partido, el armador fuera a dar un golpe de efecto tan certero en el tercero (30 puntos con un 48 por ciento de acierto, ocho asistencias y cuatro rebotes). La palabra agresividad fue la más pronunciada durante las conferencias de prensa anteriores al partido del miércoles. El juego de Irving y LeBron James adolecía de esa cualidad tan necesaria para darle brío a las Finales, y en el partido crucial para mantener con vida a los Cavs, esa agresividad hizo acto de presencia para cambiar el guion y cortar de raíz el absoluto dominio de unos Warriors que habían sacado una ventaja de 48 puntos combinados entre los dos compromisos.
Irving arrancó el partido con fuerza y sentó las bases para que el resto del equipo despegara alentado por su público. Sus 16 puntos en el primer cuarto revolvieron sus actuaciones previas. Sólo en los primeros 12 minutos sumó más unidades que en el Juego 2. Voló sobre la duela, tomó la iniciativa y aprovechó su condición de fundamental para acompañar a LeBron ante la ausencia de Kevin Love por la concusión que recibió el domingo pasado. Se atrevió más en el apartado ofensivo y su combinación en los lanzamientos tras driblar fue de 6-de-8 (de sus 7 de 9 tiros de campo en el cuarto inicial) y 7 de 16 en total. En los dos encuentros anteriores ese tipo de intervenciones fueron mucho más escasas (4 de 19 entre ambas citas).
"En el Juego 1 jugué un poco más aislado y en el Juego 2 no encontré mi ritmo. En el tercer partido éste regresó. No quiero decir que sea un jugador completamente diferente, pero regresé al punto en que lo único en lo que pensé fue en ser agresivo por mis compañeros", señaló.
Tras un comienzo de partido abrumador, Irving bajó su productividad en el segundo cuarto (1 de 7 en tiros de campo y 1 de 4 en triples), aunque en el tercero volvió a insuflar esa energía que tanta falta le hacía a los Cavs. La soledad de James durante los dos juegos anteriores desmejoró las actuaciones del alero, sin embargo, tan pronto como el armador se reencontró consigo mismo, el resto de los jugadores sufrieron un impacto positivo sin antecedentes durante la serie.
Las opciones ofensivas de Cleveland fueron numerosas. Los Warriors estaban obligados a prestar la atención necesaria a Irving y James. El primero se sintió cómodo en las salidas de los dribles, como en las penetraciones (siete puntos en este aspecto en el Juego 3 por nueve entre los dos anteriores). También estuvo solvente a la hora de habilitar a sus compañeros, que lanzaron un promedio de 8-de-9 y 4-de-4 en lanzamientos abiertos a raíz de los pases del armador (el registro fue de 5-de-9 y 1-de-2 respectivamente en los dos primeros compromisos de la serie). El segundo jugó de dentro hacia afuera y dominando tanto en el poste bajo como en el alto y se aprovechó de la creación de espacios por parte de JR Smith (20 puntos y cuatro rebotes), de la buena labor como sustituto de Love de Richard Jefferson (nueve puntos y ocho rebotes) y de la presencia bajo el tablero de Tristan Thompson (14 puntos y 13 rebotes, siete de ellos ofensivos).
"Fue un trabajo en equipo total desde nuestro lado. Los chicos estuvieron en los lugares adecuados. El hecho de anotar tiros de manera efectiva mientras los chicos van de arriba abajo... no es lo mismo anotar triples en la primera posesión que en la octava", aseveró antes de valorar el buen trabajo que lograron en el 'pick-and-roll', donde la conexión con LeBron fue determinante. "Los hablamos en las prácticas, que debíamos liderar a los chicos ofensivamente. Está funcionando muy bien. Estamos en modo ataque constante. Sé que mis compañeros quieren que haga eso consistentemente, posesión tras posesión, ya estemos perdiendo o anotando tiros, o lo que sea", agregó.
Los Cavaliers fueron capaces de capitalizar su buen trabajo defensivo en la contención de Stephen Curry y Klay Thompson por primera vez en esta serie. Ya les limitaron en los encuentros anteriores, sin embargo aparecieron actores secundarios de lujo como Shaun Livingston, Leandro Barbosa o Andre Iguodala. La situación cambió en el Juego 3, donde la ausencia de Love benefició para mejorar los reajustes y contener a una plantilla profunda que el miércoles echó de menos a sus dos hombres más productivos.
"Tan solo nos dimos cuenta de la magnitud de lo que estaba a punto de suceder, el ir a batallar, entender que estamos liderados por un gran jugador. Todos comprendimos eso. Todos conocemos nuestros roles. Sabemos lo que esperar los unos de los otros. Él (LeBron) hace un gran trabajo en conectarnos. Entendimos que veníamos a casa. No jugamos bien en la carretera, pero ahora estamos de vuelta. Nuestro líder no está mirando a los ojos y nos dice: 'Vamos a la guerra'", sostuvo Irving.
