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Naomi Osaka protagonizó un momento histórico

Naomi Osaka enciende el pebetero de los Juego de Tokio. EPA

La tenista japonesa Naomi Osaka fue la encargada de encender el pebetero olímpico en el Estadio Olímpico de Tokio en la ceremonia de inauguración de los Juegos de la capital japonesa.

Osaka subió la escalinata que se abrió ante ella en la estructura que alzaba el pebetero, de forma esférica y diseñado por Oki Sato, que se inspiró en el sol para darle forma.

El pebetero, extrañamente fuera de lugar, colocado en una estructura en el terreno de juego del estadio, fue situado en las instalaciones tras su construcción, pues su artífice, el arquitecto Kengo Kuma, no lo incluyó en su diseño original.

Osaka se transformó en la primera representante de tenis que encendió un fuego olímpico a lo largo de la historia. Y en la última de los 10515 relevistas que durante 121 días recorrieron las 47 prefecturas del archipiélago, en gran parte de los casos fuera de la vía pública por la pandemia.

Otras tres tenistas femeninas participaron en la ceremonia de inauguración, ya que fueron elegidas por sus delegaciones nacionales para llevar las banderas de su país. La dos veces campeona de Wimbledon, Petra Kvitova, fue una de las abanderadas de la República Checa, la campeona de Roland Garros 2017, Jelena Ostapenko, recibió el mismo honor del equipo letón, y Verónica Cepede Royg fue una de las abanderadas de Paraguay.