Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic han marcado una Era Dorada en la historia del tenis. Sobre todo, por su gran dominio en los Grand Slam: desde el primer título del suizo, el Big Three conquistó 63 Majors y, hoy por hoy, son los máximos ganadores de Wimbledon, Roland Garros y el Abierto de Australia, respectivamente. Sin embargo, a pesar de sus grandes números en el US Open, allí sí hubo lugar para varios batacazos de distintos jugadores, que entraron en los libros gracias a conquistar Nueva York.
El All England Lawn Tennis Club (AELTC), la Catedral del tenis, vio campeón a Federer por primera vez en 2003. Ese comenzó a gestarse la proeza del Big Three. Su Majestad obtuvo ocho trofeos en Londres, Djokovic 7 y Nadal 2. En 19 años solamente Andy Murray, "el cuarto en discordia", pudo colarse entre su dominio: se consagró en 2013 (derrotó al serbio en la final) y 2016.
Sin lugar a dudas, vencer a Nadal en Roland Garros es uno de los desafíos más grandes del deporte; sucedió nada más que en tres ocasiones (dos veces Djokovic y una Robin Soderling. En 2005 comenzó la hegemonía de La Fiera en el Bois De Boulgone, un año después de la final Coria-Gaudio, que a la fecha cuenta con 14 títulos. Nole lo ganó dos veces y Federer una. Fuera del Big Three, el infiltrado fue Stan Wawrinka en 2015 (una de las temporadas en las que el serbio derrotó al español, pero luego perdió la final).
Lejos de las luces por lo que generan Wimbledon y Roland Garros, los Grand Slams con más prestigio e historia, Djokovic creó su fuerte en el Abierto de Australia. Nueve títulos lo posicionan como el más exitoso en el cemento Melbourne, que antes fue césped. Desde su estreno de palmarés en 2008, Federer lo ganó tres veces (2010, 2017, 2018) y Nadal en dos (2009 y 2022). Cabe mencionar que Su Majestad ya arrastraba tres títulos antes de la "Era Djokovic" (2004, 2006, 2007).
¿En el US Open hay una hegemonía marcada de uno de los tres? No. Las consagraciones están mucho más distribuidas. Federer tiene 5, en lo que se puede catalogar como una pequeña "Era" porque fueron consecutivos (de 2003 a 2008), Nadal 4 (2010, 2013, 2017 y 2019) y Djokovic 3 (2011, 2015 y 2018). "Solamente" 12 títulos del Big Three en 18 ediciones. El cuarto Grand Slam del año es el más abierto.
El único campeón de Grand Slam no europeo de los últimos 71 Majors fue nada menos que Juan Martín Del Potro en el US Open 2009, que no solo hizo historia por el título en sí, sino también por terminar con la racha de cinco títulos de Federer, que no volvió a ganar en la Gran Manzana. La Torre de Tandil -verdugo de Nadal en semis- le mostró una luz de esperanza al resto del tour y desde entonces hubieron varios campeones sorpresivos en Nueva York. Y casi siempre con victoria incluida ante uno del Big Three.
Después de Del Potro, el primero fue Murray en 2012: el británico derrotó en cinco sets a Djokovic en la final y obtuvo su primer y único trofeo allí. Dos años más tarde, el batacazo lo dio el croata Marin Cilic. Fuera del Top Ten, atravesó un camino soñado con triunfo ante Federer en semis para luego derrotar a Kei Nishikori en la final.
Si bien el título de Wawrinka fue una sorpresa, a diferencia de los otros cinco campeones, el suizo ya cargaba con dos Grand Slams en sus vitrinas. Pero fue por más: en 2016 sorprendió a Djokovic en la final y se quedó con la copa, el último Major de su palmarés hasta el momento.
En 2020, una edición sin público por la pandemia del COVID-19, Dominic Thiem fue el campeón. Sin quitarle mérito alguno, fue el único que no venció a integrantes del Big Three. Nadal y Federer no jugaron; Djokovic fue descalificado en octavos de final. De cualquier manera, vio la chance y la tomó. Incluso vino de dos sets abajo para derrotar a Alexander Zverev en la final.
Por último llega el actual número uno del mundo y campeón defensor, Daniil Medvedev. En la temporada pasada, el ruso le privó el Grand Slam calendario a Djokovic luego de ganarle en tres sets en la final. De esa manera se infiltró en la lista de campeones sorpresivos del US Open.
Sin dudas, y más aún con el paso del tiempo, Nueva York es tierra de nadie. ¿Qué pasará este año?
