Los Seattle Mariners de la temporada 2001 son recordados como uno de los equipos más sorprendentes de la historia reciente del béisbol. En esa temporada el equipo estableció el récord de mayor cantidad de victorias durante la temporada regular para cualquier conjunto en la historia de MLB con 116 triunfos.
Durante ese año, los Seattle Mariners contaron con grandes actuaciones por parte varios de sus jugadores, pero quizás ninguna como la que tuvo Ichiro Suzuki, quien se convirtió en el segundo pelotero en la historia de las Grandes Ligas en ganar el premio de Novato del Año y Jugador Más Valioso durante el mismo año y primero en también obtener los galardones de Guante de Oro y Bate de Plata. El japonés además ganó el título de bateo por su promedio de .350, el mejor para ese año.
Adicionalmente, los Mariners contaron con las actuaciones de Brett Boone, Mike Cameron y Edgar Martínez, tres jugadores que remolcaron al menos 110 carreras, y el primera base John Olerud, quien empujó 95.
A nivel ofensivo el equipo fue número uno en apariciones al plato y número tres en turnos oficiales en toda la liga. Fueron líderes de Grandes Ligas en carreras empujadas con 881, así como en carreras anotadas con 927. Los Mariners también encabezaron el departamento de bases robadas al estafar 174 almohadillas, primeros en porcentaje de embasarse (OBP) con .360 y culminaron segundos en hits totales con 1637, así como en promedio de bateo colectivo, al alcanzar .288.
En ese año eran uno de los equipos más dominantes de la liga con respecto a su nivel de pitcheo. Con una rotación compuesta por Freddy García, Aaron Sele, Jamie Moyer, Paul Abbott, John Halama y Joel Pineiro, los Seattle Mariners registraron el promedio de carreras limpias permitidas (ERA) más bajo de las Grandes Ligas, 3.54.
Sus abridores fueron líderes en entradas lanzadas al alcanzar 1465, permitieron la menor cantidad de imparables de toda la liga con 1293 y blanquearon a sus oponentes en 14 oportunidades a lo largo del 2001.
No había dudas de que los Seattle Mariners parecían estar destinados a llevarse el trofeo de la Serie Mundial durante el 2001, hasta que llegó la postemporada.
Los números del equipo se desplomaron dramáticamente durante la Serie Divisional en contra de los Cleveland Indians, la cual ganaron de manera cerrada, tres triunfos frente a dos derrotas. Cuando llegaron a la Serie de Campeonato en contra de los New York Yankees, la escuadra no fue ni siquiera la sombra de lo que mostraron durante sus 116 victorias de temporada regular.
Contra los Indians, Seattle únicamente pudo batear para un anémico promedio de .247, con un OBP de .326 y un slugging (SLG) de .373, compilando un OPS (OBP + SLG) de .699. En 158 turnos al bate, únicamente pudieron conectar 39 hits, mientras que anotaron y remolcaron 16 carreras. El pitcheo también se vio afectado, al compilar un ERA de 4.70, es decir, una carrera más de lo que estuvieron permitiendo durante todo el año.
En el choque ante los Yankees únicamente pudieron batear .211, logrando 36 hits en 171 turnos oficiales. Pudieron remolcar 20 carreras, mientras que anotaron en 22 de ocasiones en su camino a perder la serie con una sola victoria y cuatro derrotas.
El trabajo de sus lanzadores tuvo una minúscula mejoría, al lograr un ERA de 4.36 durante los cinco partidos.
La magia de esos Mariners se perdió al no poder conquistar el campeonato y se quedaron como uno de esos equipos que tuvieron todo el material pero fallaron en lograr la meta final.
