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Inter retrocedió en Europa, pero sigue siendo implacable en Italia

Bajo la conducción de Cristian Chivu, el Nerazzurro está a las puertas de lograr un doblete doméstico, pero el flojo desempeño en Champions presenta dudas.


El miércoles, Inter pasó de la agonía al éxtasis en cuestión de apenas tres minutos. Corrían 40 de la segunda mitad en San Siro y Como estaba al borde de dar un golpe histórico en las semifinales de la Copa Italia. Las caras de los simpatizantes mostraban una desesperación indisimulable. Y luego, la ráfaga: la insistencia del Nerazzurro rindió frutos, y Hakan Calhanoglu y Petar Sucic convirtieron antes del tiempo cumplido para una remontada agónica.

Cristian Chivu, el histórico exdefensor del equipo que hoy es su director técnico, corrió a abalanzarse sobre el croata como si fuera un jugador más. Él debe haber sentido que el gol del triunfo cayó como un bálsamo para las dudas sobre su futuro. Gracias a él, el club está a punto de obtener su primer doblete doméstico desde aquel legendario triplete de 2010, cuando el rumano ocupanba el lateral izquierdo.

Sin embargo, el dominio que ejerce en su país no se extendió a Europa, donde se vio una fuerte regresión con respecto al plantel que alcanzó la final de la Champions League en la temporada anterior. Por ese motivo, en los meses posteriores a la eliminación en los playoffs a manos de Bodo/Glimt tomó fuerza el nombre de Diego Simeone como posible sustituto en caso de no alcanzar los demás objetivos, pero la intención de la directiva es, por el momento, de confiar en su actual entrenador.

Los desafíos de suceder a un histórico

Esta temporada ha sido, sin dudas, un bautismo de fuego para el DT de 45 años. A pesar de su gran estima entre los simpatizantes de Inter por sus logros como futbolista, su contratación no despertó un gran entusiasmo. Después de todo, su antecesor Simone Inzaghi había sido instrumental para que Inter siguiera el camino que había comenzado Antonio Conte y pudiera competir constantemente en el ámbito nacional, donde conquistó un Scudetto y dos Copas Italia, e internacional, al alcanzar dos veces la final de la Champions.

El conjunto milanés quería continuar por esa vía, pero el ex-Lazio renunció inesperadamente para firmar un lucrativo acuerdo con Al Hilal, en Arabia Saudita. Y desde la posición en la que se encontraba el club, reemplazar a su DT más exitoso desde José Mourinho por un entrenador con apenas 13 partidos de experiencia en el primer equipo de Parma no era la opción más cautivante que pudo elegir.

Chivu fue elegido en gran medida por su trabajo con la división Primavera del club, equivalente a la reserva, de la cual se hizo cargo entre 2021 y su llegada a Parma. Este período le otorgó un conocimiento valioso de algunos de los jugadores de inferiores del club, un aspecto clave cuando la economía de la institución sigue en un estado sensible. Por ese motivo, sus refuerzos fueron de perfil más bajo, como la activación de la opción de compra de Nicola Zalewski, de Roma; Andy Diouf, proveniente de Lens; y Ange-Yoan Bonny, con quien el entrendaor ya había coincidido en el Ennio Tardini.

El dominio en Italia y el contraste en el continente

Esta preparación, seguida de una decepcionante participación en el Mundial de Clubes, generaron que las expectativas de Inter para la temporada fueran más bajas de lo que venían siendo en años anteriores. Ciertamente se esperaba que de mínima pelee por el campeonato gracias a mantener buena parte del plantel de años anteriores, pero la renovación aún no había llegado aún, y su columna vertebral, compuesta por figuras como Henrikh Mkhitaryan, Hakan Calhanoglu, Piotr Zielinski, Nicolò Barella, Alessandro Bastoni, Federico Dimarco, Stefan de Vrij y Lautaro Martínez, está o muy cerca o bien entrados en los 30 años.

En ese sentido, el estado de forma del Nerazzurro en la Serie A resultó una grata sorpresa. Visto en gran medida como una continuidad del pragmatismo de Inzaghi, pero con una mayor prestancia a dar oportunidades a jóvenes como Francesco Pio Esposito o Matteo Lavelli, el equipo tomó un vuelo espectacular en la liga. En particular, entre noviembre y marzo aprovechó los constantes tropiezos de sus rivales Milan, Napoli y Roma para acumular un invicto de 15 partidos, que hoy le permite gozar de una ventaja de 12 puntos en la cima, con 15 en juego.

Inter construyó esa campaña a partir de ganar los partidos que, sobre el papel, tiene las mayores posibilidades de llevarse. Pero allí recae también en una de las principales críticas a Chivu: su rendimiento en los choques "importantes". En puntual, Chivu no pudo vencer ni a Napoli ni a Milan, contra quien perdió sus dos Derby della Madonnina, solo pudo superar a Juventus con un gol en tiempo de descuento en un duelo marcado por una incorrecta expulsión a Pierre Kalulu, y se despidió de la Supercopa en el primer partido ante Bologna.

Donde más se notó esta dificultad para dar el siguiente paso fue en la Champions. Como finalista en la pasada edición del torneo, campaña donde superó a Arsenal, Bayern Munich y Barcelona (aunque fue aplastado por PSG en un 5-0 en la definición), fue difícil de digerir para los hinchas que su equipo cayera de manera consecutiva frente a los dos primeros y Atlético de Madrid, lo que evitó que entrara entre los primeros 8 de la fase liga. Pero luego sucedió la eliminación en los playoffs con Bodo/Glimt, que lo superó por 3-1 en Noruega y luego también lo venció en el Giuseppe Meazza por 2-1, en uno de los episodios más incómodos de Inter en su historia reciente.

¿Futuro encaminado?

Ese cimbronazo amenazó con echar a tierra el progreso que había demostrado el equipo en la liga, e incluso con terminar la relación con Chivu. Durante ese período, en el que también cayó en el segundo clásico ante Milan poco después, comenzaron a tomar fuerza rumores que posicionaban a Diego Simeone, también exjugador del club, como candidato firme a tomar el puesto de DT, mientras aún no se sabe si cerrará este año su legendaria trayectoria en Atlético de Madrid.

Los rendimientos y resultados posteriores, no obstante, corrigieron el curso a tiempo. Goleadas a Roma y Cagliari y victorias agónicas frente a Como, primero en la Serie A y luego en aquella vuelta de la Copa Italia, apaciguaron la tensión y ahora dejan a Inter al borde de cerrar una de sus temporadas más exitosas del último tiempo a nivel local. Y se ganó también el voto de confianza del CEO Beppe Marotta: "Obviamente que se queda, va a estar con nosotros de nuevo. Chivu es uno de los mejores entrenadores emergentes de Europa".

Cuando le consultaron al propio entrenador sobre si habló con el club sobre los pasos a seguir, no obstante, tiró una evasiva: "No, estuve tratando de cumplir mi objetivo de clasificar a la Champions League. No tuve tiempo de charlar sobre esto. Prefiero enfocarme en lo que haga en la cancha que sobre mi futuro".

Con todo, la campaña europea indica que Inter, al igual que otros clubes italianos, todavía está lejos de aspirar a grandes hazañas continentales como la que protagonizó el rumano en 2010, bajo las órdenes de Mourinho. Pero cuando se esperaba una transición más turbulenta del fin de la era Inzaghi, ahora están al borde de culminar una temporada más exitosa que cualquiera que haya firmado su sucesor.