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Opinión Barcelona: Vinícius Júnior, campeón de LaLiga

El campeonato Culé comenzó a gestarse en una acción del brasileño en octubre, durante el primer Clásico de la temporada.


Vinícius Júnior puso la primera piedra para que Barcelona sumase su tercer trofeo de LaLiga en cuatro años. Fue en octubre, durante el Clásico de la primera vuelta, justo cuando la temporada comenzaba a marcar diferencias entre los dos grandes por el campeonato y en el momento en el que Real Madrid hizo su mejores minutos del curso.

Fue entonces, fue en ese instante, restando poco menos de 20 minutos para que acabase el partido cuando Vinícius lo prendió todo con una inexplicable rebeldía ante su jefe. Ese desplante a Xabi Alonso fue el inicio del fin e hizo que lo que debía ser un paso al frente de Madrid hacia el título de LaLiga acabase convirtiéndose en una zancadilla de la que los blancos no acabaron nunca de levantarse.

Los voceros de Real Madrid intentaron minimizar la reacción de Vinícius alegando que el equipo de Xabi, sin jugar a nada, enlazaba una racha de resultados aparentemente maravillosa que parecía llevarlo directamente al triplete (nueve victorias y una derrota en 10 partidos y cinco puntos de ventaja al ahora campeón). Los portavoces querían esconder al mundo exterior la herida, pero dentro ya había sangre.

El impresentable gesto de Vinícius, esa falta de respeto, no solo a Alonso y a su staff, sino a sus propios compañeros, directivos e hinchas de Madrid, fue como una asistencia al Barça para que creciese poco a poco y acabase ganando el campeonato. Otra vez. Como la temporada anterior y como ha hecho en nueve ocasiones de los últimos quince años para dominar con puño de hierro el campeonato.

El karma para Vini, secundado por la actitud indolente de Kylian Mbappé que suma más polémicas que títulos desde que es jugador blanco, se completó el domingo 10 de mayo, viendo comó Barça los pasaba por encima jugando a medio gas y demostraba que el día que Thibaut Courtois baje su nivel, Real Madrid tendrá otro grave problema. Todo ello en una semana en la que ni los voceros del Madrid han logrado tapar las peleas y las grietas existentes en un vestuario que va camino de mandar a la hoguera a su cuarto entrenador en los últimos cinco años.

Barça ha hecho un campeonato impecable. Fue el que mejor jugó, el que más rendimiento tuvo en el ataque y, pese a todo lo que se ha dicho, el más solvente en defensa. Y todo de la mano de un Hansi Flick que no es que haya caído de pie en el vestuario, en el Camp Nou o en Barcelona, sino que apareció en el momento preciso para ordenar y orientar a un grupo de jovencísimos futbolistas, que, mezclado con la veteranía de otros pocos integrantes de la plantilla, van camino de convertirse en otro equipo de leyenda.

Barça y Madrid son vasos comunicantes. Se necesitan para vivir, pero en lo más alto solo hay espacio para uno, y Barcelona supo hacerse el hueco suficiente como para apartar de un plumazo a un rival hecho a base de una colección de cromos impresionante, pero que dista mucho de poder ser considerado un equipo de fútbol.

Dicen que Vinícius es alegría y que le gusta bailar. Pues sí, es cierto: en octubre de 2025 puso a danzar a los suyos y le dio una alegría a Barça. Ahí comenzó a forjarse el título de LaLiga. Con él, con Vini, con el que como dijo Gerard Piqué del cantante colombiano Kevin Roldán en las celebraciones del Triplete de 2015, “contigo empezó todo”.