Los rojinegros reforzaron defensa y ofensiva en medio de una semana marcada por salidas, sanciones y cambios estructurales dentro del club
La reconstrucción ya comenzó en Liga Deportiva Alajuelense.
Después de semanas cargadas de presión deportiva, movimientos internos y una fuerte sacudida institucional tras los casos disciplinarios de Alejandro Bran y Kenneth Vargas, el conjunto rojinegro empezó oficialmente a mover piezas pensando en el próximo semestre.
Y lo hizo reforzando dos zonas específicas: defensa y velocidad ofensiva.
La Liga anunció este miércoles las incorporaciones de Yeison Molina y Luis Díaz, quienes llegan como las primeras caras nuevas del proyecto deportivo que ahora encabezará el técnico español Ismael Rescalvo.
El primero en oficializarse fue Molina, defensor proveniente de Municipal Liberia, club donde logró consolidarse durante el último torneo.
“LDA anuncia la llegada del defensor Yeison Molina, el jugador se vincula al club por un año”, informó la institución rojinegra mediante sus canales oficiales.
Liberia, por su parte, también confirmó la salida del futbolista y agradeció públicamente su etapa dentro del equipo pampero.
Molina llega precisamente a una zona donde la Liga busca reforzar profundidad y competencia interna, especialmente después de un semestre donde el equipo volvió a quedarse corto en la pelea por el título nacional y terminó fuera de semifinales.
Horas más tarde, Alajuelense también oficializó la contratación de Luis Díaz, extremo que regresa al club tras su paso reciente por Sporting FC.
Durante el último campeonato, Díaz disputó 15 partidos, 10 de ellos como titular, y aportó una asistencia con el conjunto josefino.
El volante firmó contrato por un año con los manudos y aparece como una apuesta clara para recuperar explosividad, amplitud y desequilibrio ofensivo, una de las principales críticas que recibió el equipo durante el semestre anterior.
Los movimientos llegan además en medio de una semana especialmente delicada para Alajuelense.
Primero se dio la salida oficial de Joel Campbell, posteriormente explotó el caso disciplinario que terminó con la separación inmediata de Bran y Vargas, y paralelamente el club sigue atravesando un proceso de transición tras la salida de Óscar Ramírez.
Por eso, internamente, en el CAR rojinegro entienden que el próximo torneo no solamente exigirá resultados.
También obligará a reconstruir estabilidad deportiva y credibilidad institucional.
Y las llegadas de Molina y Díaz terminan siendo apenas las primeras señales de una Liga que ya comenzó a reinventarse.
