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Cowboys no anticipan cambios radicales tras 'fracaso' en 2021: Stephen Jones

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Cowboys señalan como fracaso eliminación en Ronda de Comodines (1:41)

Con la cabeza fría, el vicepresidente del equipo, Stephen Jones, señaló que espera que Mike McCarthy regrese como coach en 2022 y que el pobre nivel de ejecución de todo el equipo llevó a la derrota ante los 49ers. (1:41)

DALLAS -- Es muy poco probable que haya consecuencias de fondo por la eliminación de los Dallas Cowboys, a pesar de que Jerry Jones guardó silencio cuando fue cuestionado sobre la posibilidad de cambiar de entrenador en jefe.

Tras la derrota ante los San Francisco 49ers y que extendió a 11 las apariciones de los Cowboys en Playoffs sin llegar al Juego de Campeonato (marca de la NFL), Jones reconoció sentirse avergonzado por la eliminación y por la manera en la que el equipo encaró el encuentro.

“Ni siquiera quiero discutir algo como esto en este momento en particular. No es algo que esté sobre la mesa. El partido habla por sí mismo”, dijo Jones en relación al trabajo de Mike McCarthy como coach.

Este lunes, el vicepresidente del equipo, Stephen Jones, hijo de Jerry, reiteró su confianza en que McCarthy regresará la próxima temporada.

Una de las muy pocas maneras en que McCarthy podría perder su empleo es que Jerry consiga al entrenador en jefe que ha querido desde hace más de una década, Sean Payton, quien dirige a los New Orleans Saints desde 2006 y a quien por motivos familiares, podría interesarle regresar a Dallas, donde trabajó coordinador ofensivo y coach asistente de 2003 a 2005 al mando de Bill Parcells.

De acuerdo a fuentes con conocimiento de la situación, hay jugadores veteranos con contratos multimillonarios que podrían salir de los Cowboys por motivos del tope salarial y bajo desempeño conforme a las expectativas como el corredor Ezekiel Elliott, el receptor Amari Cooper, el tackle ofensivo Tyron Smith y el guardia Connor Williams.

Otros, como el linebacker Leighton Vander Esch, es probable que salgan vía la agencia libre.

Stephen Jones advirtió que los Cowboys no harán firmas espectaculares en la agencia libre, porque seguirán con la cultura que implementaron hace más de una década, cuando ascendieron a Will McClay a la vicepresidencia de búsqueda de talento, de cultivar a los jugadores que lleguen al equipo vía draft o con la contratación de agentes libres de mediano o bajo perfil.

Donde sí se esperan cambios en el staff de coacheo, porque los coordinadores defensivo y ofensivo, Dan Quinn y Kellen Moore, respectivamente, son candidatos para el puesto de entrenadores en jefe de varios equipos.

Entre estos equipos están los Denver Broncos, que entrevistarán a ambos el jueves en Dallas en la que será la primera entrevista de Quinn, con quien también los Chicago Bears solicitaron hablar desde hace un par de semanas, además de los Minnesota Vikings y Jacksonville Jaguars.

Quinn dijo que aceptaría entrevistas con equipos para puesto de entrenador en jefe hasta que terminara la temporada de los Cowboys.

Moore ya se entrevistó con los Jaguars y prácticamente los Bears, Broncos y Vikings también quieren entrevistarlo, como a Quinn.

Varios medios en Dallas exigieron en sus columnas editoriales el despido de McCarthy y que Quinn fuera promovido al puesto de entrenador en jefe en vez de dejarlo ir, como sucedió con Sean Payton, quien de ser el coordinador ofensivo de los Cowboys en la época de Parcells se fue a los Saints.

Otra de las grandes preocupaciones en Dallas alrededor de los Cowboys es la evidente baja de juego del quarterback Dak Prescott, en especial por la manera en que bajó su nivel durante la segunda mitad de la campaña.

Muchos creen que el problema del quarterback es mental por temor a lastimarse otra vez. La hipótesis es que sin Prescott, los Cowboys serían incapaces de generar ofensiva consistente, sin embargo, esto sucedió en la segunda parte de la actual campaña.

Nunca en su carrera, hasta antes de la lesión en la pantorrilla que sufrió ante los New England Patriots en la Semana 6, Prescott había sido tan lento en sus reacciones para soltar el balón, sobre todo para tomar decisiones, incluida la de correr. Desde entonces y de manera recurrente, tardó hasta medio partido para entrar en ritmo y ser preciso. Hasta varios jugadores de los Cowboys han dicho que no pueden darse el lujo de desperdiciar dos cuartos.

“Errores auto infligidos. Algunos de los castigos, castigos previos al centro (del balón), cosas que nosotros mismos provocamos. Nos estamos poniendo detrás de las cadenas y haciéndolo difícil”, destaco Prescott luego de la derrota ante los 49ers. “Estos son los Playoffs y cuando te lastimas y te pones detrás de las cadenas es difícil.

“Tenemos que ser mejores. Tengo que ser mejor al comenzar el juego”, agregó el pasador.

Incluso, muchos creen que necesita un entrenador en jefe que ayude a corregir los errores mentales de Prescott, lo cual es más complicado que sus mecánicas o técnicas para lanzar y jugar.

Tras la derrota ante San Francisco, se le preguntó a Jerry Jones si el nivel que exhibió Prescott de manera reciente, en particular ante los 49ers, es el que espera ver de su quarterback de $40 millones.

Jones se quedó callado y minutos después, sólo dijo que no era momento para opinar sobre el tema.

El punto es que casi todo el contrato de Prescott es garantizado y su salida se reflejaría directo en el tope salarial de los Cowboys en el futuro a corto y mediano plazo.

“No sé si he tenido una mejor oportunidad o un equipo más completo que este. Es difícil aceptar, saber cada año, que un equipo no va a ser el mismo” lamentó Prescott. “Algunos de estos muchachos no volverán. Es difícil para mí aceptarlo en este momento, porque creo que desperdiciamos una buena oportunidad de hacer algo especial”.