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Águilas Blancas campeones en 1992, ven posible titularse al equipo de 2019

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Águilas Blancas: diferente generación, misma mentalidad de ganar (0:45)

El coach Enrique Zárate describió las similitudes que el equipo campeón de 1988 tiene con la actual generación. (0:45)

Una temporada que iniciaba sin altas expectativas debido a un plantel joven. Una primera fase irregular que propició una apresurada calificación a semifinales, en la que, contra todos los pronósticos, ganaron pese a jugar de visitante.

Así fue la ruta que marcó el último campeonato obtenido por Águilas Blancas en 1992 y es la misma que lleva el equipo de la temporada 2019.

Aquellos, los de hace 27 años, culminaron llevándose el título tras vencer en la final a Centinelas del Grupo de Guardias Presidenciales.

¿Los de 2019 podrán imitarlo este sábado cuando enfrenten a Burros Blancos en la final de la Liga Mayor en el estadio de la Ciudad de los Deportes?

Definitivamente es posible. O al menos así lo consideran José Manuel Campuzano y Alejandro Acosta, quarterback y ala defensiva, respectivamente, del último plantel campeón de los volátiles de Santo Tomás.

“Yo encuentro muchas similitudes entre el equipo de 1992 y el actual. Integrado por muchos jóvenes y que fundamenta buena parte de su éxito en la unión”, comenta Campuzano, en el presente está a cargo de una consultoría de logística comercial y marketing.

“Nosotros ganamos el título con base a ponerle mucho corazón en cada partido, en apoyarnos en las buenas y en las malas. En la semifinal del sábado pasado contra Pumas CU, vi que el actual equipo también derrotó a la adversidad. Le mantuvieron la fe al pateador pese a que tuvo una mala primera mitad. En esos aspectos creo que hay similitud entre ambos , y por eso les veo la opción de ser campeones”, agrega Acosta, quien luego de su elegibilidad se ha mantenido cercano al futbol americano como coach. Actualmente forma parte del staff de Linces de la Universidad del Valle de México.

Para el equipo de 1992, el punto de inflexión vino en la semifinal, en la que derrotaron como visitantes a Borregos Monterrey. En la semana previa al partido, el grupo tuvo una excelente preparación y de ahí se encaminaron a la victoria.

“Visto desde fuera, me parece que al equipo de 2019 le pasó lo mismo. Sabían que eran las señalados para perder frente a Pumas CU, pero se prepararon con más fuerza y eso los llevo a ganar”, comenta Campuzano, quien también atestiguó el triunfo desde las gradas, acompañado de su padre.

“Lo que les resta es creérsela. Que saquen provecho de la confianza de haber ganador en las semifinales y ese ímpetu materializarlo contra Burros Blancos. Cuando nosotros enfrentamos a Centinelas, no hubo un momento en el que pensáramos que íbamos a perder. Supimos todo el tiempo que dependía de que ejecutáramos bien para ganar”, rememora Acosta.

Una historia a lo Rudy

La película Rudy, estrenada en 1993 y que se ha convertido en un clásico entre los amantes del futbol americano, narra la historia de un jugador que, debido a sus limitaciones físicas, tenía poca actividad en el campo, pero tenía una actitud positiva que terminó por inspirar al equipo de la universidad de Notre Dame.

El equipo de 1992 de Águilas Blancas tuvo una vivencia parecida. La temporada no parecía estar destinada al éxito debido al fuerte cambio generacional en el plantel; sin embargo, hubo un jugador que con su actitud positiva, impulso al grupo y que fue recordado por Campuzano y Acosta: Andrés Arcadio, liniero defensivo #93.

“Antes de empezar la temporada tengo guardado en la memoria un discurso que nos dio. Fue muy emotivo y, en lo personal, me ayudó a impulsarme. Aunque casi no participaba, las palabras de Arcadio fueron muy valiosas”, recuerda Campuzano, quien terminaría su elegibilidad jugando para Borregos Campus Estado de México, pero se considera “Águila Blanca de corazón” .

“Andrés era un tipo muy positivo, que representó mucho en la motivación del equipo. De esos personajes que cuando ibas a la banca nos echaba porras y en la semana se preparaba al 100 aunque no jugara. Creo que simbolizó en buena parte lo que significaba ser un integrante de esas Águilas Blancas. Parecido al personaje de la película de Rudy”, agrega Acosta.

Tanto Campuzano como Acosta resaltan que el rival del fin de semana al ser también del Poli, podría incluso aumentar la intensidad con la que se juegue el partido.

“Desde los años de Rodero, con Pieles Rojas, y Licea, con nosotros, se dieron partidos muy reñidos y de mucho pique. Seguramente volverá a ser así”, comenta Acosta.

¿Cuál sería la diferencia de podría darle a Águilas Blancas el triunfo?

“Que el que porta el jersey de Águilas Blancas generalmente juega con un corazón que no le cabe en el pecho”, enfatiza Campuzano.