Luka Doncic y Giannis Antetokounmpo se meten al top 10 de extranjeros en la historia de NBA

Luego del éxito rotundo del ranking de diez mejores jugadores de la NBA rumbo a la temporada que se avecina, la gerencia optó por renovar su voto de confianza en este comité integrado por una sola persona para elegir diez integrantes de un nuevo ranking de estrellas en la Liga.

¿Por qué pensar en un año si podemos pensar en toda la historia del juego? Vaya desafío tuvimos por delante. "Invitamos al comité a elegir el top 10 de extranjeros históricos en la mejor liga del mundo", señaló en cursiva el memorándum interno. Y aquí estamos ahora, haciendo muecas frente al espejo para ver de qué nos disfrazamos esta vez.

"Hay una sola condición que deberán tener en cuenta: no valen jugadores extranjeros que representaron al Team USA en Mundiales o Juegos Olímpicos". Ok, afuera entonces el coro de notables de Hakeem Olajuwon, Tim Duncan, Kyrie Irving, Dominique Wilkins y Patrick Ewing.

"Dicho esto, que comience el juego", finalizó la misiva. Sin lugar para escapatorias ni segundas intenciones, el comité integrado por una sola persona decidió sumergirse de lleno en la misión otorgada.

Aquí vamos.


10. Drazen Petrovic: El genio de Šibenik pudo jugar solo 290 partidos en la NBA, distribuidos entre los Portland Trail Blazers y los New Jersey Nets. Aún así logró dejar su sello convirtiéndose en uno de los talentos más creativos, ingeniosos y emblemáticos de la historia de nuestro deporte. Anotador compulsivo de mentalidad de hierro, el Mozart del básquetbol, como se lo conoció desde edades tempranas, es considerado por muchos el mejor jugador nacido en el viejo continente. ¿Qué hubiese sido de Petrovic si no hubiese ocurrido aquel fatídico accidente vial en Denkendorf el 7 de junio de 1993? Esa duda, al día de hoy, continúa siendo un dolor recurrente para todos los que pudimos verlo de cerca.

9. Toni Kukoc: El mago de Split llegó a la NBA recién a los 25 años, luego de ser tentado una y otra vez por el polémico gerente de los Chicago Bulls, Jerry Krause. El talento de la Jugoplastika fue una pieza clave del segundo tricampeonato del equipo rojo con Michael Jordan, Scottie Pippen y Dennis Rodman como compañeros estelares. Para quien no lo conoció, Kukoc fue un jugador maravilloso, con una habilidad poco usual para controlar ofensivas, con gran poderío rebotero, excelente tiro a distancia y una creatividad por encima de la media. Fue sexto hombre del año en 1996 y, además de jugar en los Bulls, tuvo paso por los Philadelphia 76ers, los Atlanta Hawks y los Milwaukee Bucks.

8. Tony Parker: Esto ya puede ser polémico, pero aquí vamos: 17 temporadas jugadas, seis veces All-Star, cuatro títulos de campeonato, MVP de las Finales 2007... ¿Octavo puesto? Ninguna duda para este comité. Parker, base predilecto de Gregg Popovich, podría haber quedado más arriba en la lista, pero otros competidores elite tienen algunos argumentos mejores para acercarse a los puestos de elite. Creador de la "flotadora", tiro icónico que lo ayudó a lo largo de su extenso periplo en el mejor básquetbol del mundo, Parker mostró siempre gran capacidad anotadora y una velocidad excelente para el puesto. Una deuda pendiente fue siempre su tiro de tres puntos, pero su época fue más tradicionalista y lejos de lo que ocurre hoy con uso excesivo —y abuso por momentos, por qué no— del tiro detrás del arco.

7. Pau Gasol: El comité no tuvo reparos ni discusiones a la hora de darle la séptima posición al interno catalán. Todos recordamos su conexión con Kobe Bryant en los siete años que vistió el uniforme de Los Angeles Lakers —con dos títulos incluidos—, pero Gasol ha sido mucho más que ese periplo hacia el trofeo Larry O'Brien. Fue Rookie del Año en 2002 en su llegada a Memphis Grizzlies (máximo anotador y taponador de la franquicia entre 2001 y 2008), alcanzó cuatro nominaciones al equipo ideal de la NBA y alcanzó seis nominaciones al All-Star. Además de lo conquistado en el básquetbol estadounidense, Gasol es una auténtica leyenda del básquetbol FIBA, terreno en el que conquistó, entre innumerables méritos significativos, el Mundial 2006 con España. Vistió, además de las camisetas de Lakers y Grizzlies, las de Chicago Bulls, San Antonio Spurs, Milwaukee Bucks y Portland Trail Blazers. Alfombra roja para que pase el crédito de Sant Boi de Llobregat.

6. Nikola Jokic: El gigante de Sombor podría estar más arriba del ranking, pero esto ocurre cuando mezclamos jugadores activos con retirados. Cuando citen al comité dentro de unos años —espero que sigamos estando aquí cerca— el MVP de la temporada 2020-21 seguramente habrá crecido en las consideraciones. El Joker es justamente lo que su apodo indica: un comodín capaz de jugar de lo que sea. Enorme para los perimetrales y demasiado ingenioso para los internos. Faro del básquetbol ralentizado, su estilo creativo, de pases de fantasía y básquetbol del bien común invita a pagar el ticket. Nada por aquí, nada por allá. A paso de tortuga, Jokic derriba preconceptos y rivales. No existe fanático del mundo que no disfrute con su arte. El comité, sumido en profunda congoja, hubiese preferido que esté un poco más arriba en la lista. Pero ante todo, la justicia. Sí, por supuesto, la nuestra, que en este apartado es la que vale.

5. Steve Nash: El básquetbol electrizante de los siete segundos o menos hizo escuela en la NBA. A juicio de este comité, esos Phoenix Suns, si no hubiesen existido los San Antonio Spurs, podrían haber conquistado un anillo de campeonato. Pero claro, los supuestos no conducen a ningún lugar interesante. En ese equipo de velocidad suprema, de correr sin cinturón de seguridad, Nash fue pura fantasía. El base nacido en Sudáfrica y nacionalizado canadiense fue uno de los armadores más inteligentes que dio esta liga en toda su historia. Propietario de un tiro letal y una visión de juego suprema, Nash, inducido al Salón de la Fama en 2008, ganó dos premios MVP (2005 y 2006), fue ocho veces All-Star y estuvo tres veces en el mejor quinteto de la NBA. Jugó, además de en Phoenix, en Dallas Mavericks y Los Angeles Lakers. Sin embargo, todos asociamos a Nash con la tierra de los cactus; jugador y ciudad fueron socios inseparables que encajaron a la perfección, sobre todo en su segunda etapa en el equipo. Nash es sin dudas una leyenda del juego. Un crack auténtico que entra en la célebre lista de imprescindibles de este humilde comité.

4. Giannis Antetokounmpo: Bueno, ahora sí metimos las manos en el barro por completo. Más de uno pegará el grito por ver al dominante Giannis tan abajo, pero la realidad es que, al igual que sucede con Jokic, con Antetokounmpo lo mejor está por venir. No me sorprendería verlo 1 o 2 en un futuro muy cercano. El MVP de las temporadas 2019 y 2020 viene de ser el máximo responsable del título de campeón de Milwaukee Bucks frente a Phoenix Suns. Hoy por hoy es el físico más dominante que tiene la NBA —incluso por encima de LeBron James—, pero aún tiene que mejorar un apartado crucial en el básquetbol moderno: el tiro a distancia. Superados los escollos mentales en la línea de personales, Giannis es un peligro para sus rivales porque ya se quitó la mochila pesada de deber ganar. Ahora, liberado de esa carga, buscará convertir a su equipo en un ganador recurrente. Elástico para jugar por encima del aro con y sin balón, Giannis es una de las grandes figuras de la NBA en la actualidad. Todavía no es top 3 del ranking, pero está a pocos centímetros de conseguirlo.

3. Luka Doncic: Ángulos inexplorados, pases lacerantes, control de tiempo y espacio. El genio esloveno de los Dallas Mavericks está destinado a ser el mejor del ranking, pero todavía necesita conseguir más méritos en la NBA para alzarse con esa distinción. Doncic es un ilusionista del básquetbol que ejerce la técnica de la lentidigitación. Despacio, con movimientos de oruga, conduce el ritmo hacia donde desea. Juega él y hace jugar a los demás. El nuevo hombre triple-doble del mejor básquetbol del mundo tiene solo 22 años. Una auténtica locura sin precedentes. El comité integrado por una sola persona admite su fanatismo compulsivo por Doncic, pero el corazón no le puede ganar a la razón: aún falta un MVP, un título, algo que nos haga disipar todo tipo de duda rumbo al mejor extranjero de todos los tiempos. Nunca jamás existió un diamante así, tan joven, en la NBA. Tiempo al tiempo: los años venideros prometen ser inolvidables para Mark Cuban y compañía.

2. Manu Ginóbili: Sin dudas el mejor jugador latinoamericano de todos los tiempos. Esto no lo señala el comité, lo dice cualquier persona que alguna vez vio un partido de básquetbol completo. Ginóbili lo reunió todo: elegancia, talento, perseverancia, creatividad y triunfos. Para muchos fue el sexto hombre más prolífico de todos los tiempos, capaz de dar un paso atrás para que el resto se luzca. Fue, hasta el final, ejemplo para Gregg Popovich y para generaciones futuras que siguieron los pasos de una carrera ejemplar. Fue el único jugador extranjero en la historia en ganar un título de Euroliga, una medalla de oro olímpica y un campeonato NBA. Logró ser dos veces All-Star y pudo conquistar muchos más méritos individuales pero eligió siempre el equipo por sobre el individuo. El nosotros por encima del yo. Manu, leyenda por siempre del deporte argentino, conquistó cuatro trofeos NBA siendo protagonista, situación que siguió hasta hasta 2018, cuando él mismo decidió su retiro con 41 años de edad. Logró en el transcurso de su camino un cometido que muy pocos jugadores consiguieron: pasó de ser un escolta explosivo a un híbrido entre la posición dos y uno. De tirador a cerebro, de anotar tiros imposibles a encontrar ángulos inexplorados para regalar pases de caño, de faja, de pecho, de pique. Fue, además de atacante, defensor elite. Un jugador-fantasía que construyó el sueño de una generación entera. Pegamento único para que fluya la química en el vestuario, Ginóbili ayudó como pudo a San Antonio Spurs para que se convierta en dinastía NBA. Su segundo lugar en el ranking es muy merecido, y quizás este comité, para qué negarlo, se quedó corto a la hora de evaluarlo.

1. Dirk Nowitzki: Y finalmente, tras arduo debate interno, el comité tiene a su número uno. El creador del flamenco, el hombre que le arrebató en 2011 el trofeo Larry O'Brien al Big Three de Miami Heat compuesto por LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh, es considerado el mejor extranjero de todos los tiempos en la NBA. Nowitzki fue, además de MVP de la NBA en 2007, la transición perfecta entre el básquetbol que empezaba a irse y el que llegaba: un interno capaz de lanzar a distancia con la categoría de un tirador elite, con movimientos por encima de la media y un físico encomiable para una liga que aún no estaba preparada para un híbrido de esta naturaleza. Dirk, hoy mentor de Luka Doncic, fue maravilloso por donde se lo mire: jugó 21 temporadas con los Mavericks siendo su máximo anotador histórico, fue 14 veces All-Star, cuatro veces estuvo en el equipo de ideal de la NBA, ganó un campeonato de triples en 2006, fue MVP de las Finales 2011 y representó siempre con entusiasmo y categoría a Alemania en todas las competencias internacionales en las que tocó ser parte. Caballero del juego, competidor extremo y orgullo de la ciudad de Dallas, Nowitzki, figura internacional por excelencia, continúa siendo un embajador elite en el mundo del básquetbol.