Lakers vs. Clippers, la batalla de LA que se transforma en la batalla de la NBA

Son dos historias diametralmente opuestas pero con un presente con demasiados puntos en común. Representan dos maneras diferentes de ver el baloncesto, a un protagonista de esta película le gusta recordar su pasado glorioso y hasta presumir del mismo.

Las estrellas en el piso de la cancha, los números retirados y las bandera recordando los títulos alcanzados en otros tiempos (algunos de ellos no tan lejanos), las estatuas alrededor del Staples Center, son para su feligresía los signos inequívocos de un pasado glorioso al que están intentando regresar luego de la etapa más oscura de la franquicia. A los otros, en cambio, les alcanza con disfrutar un presente generoso en cuanto a protagonismo, que los ilusiona de cara al futuro y hasta los pone a sonar con llegar a la cima y experimentar como se siente contemplar desde allí a los vencidos.

Son el oro y la piedra. El agua y el aceite, el glamour de Hollywood y la humildad del barrio. Son simplemente los Los Angeles Lakers y los LA Clippers. Dos equipos que luego de convivir en la misma ciudad durante mucho tiempo, esa misma ciudad que condenó a uno a vivir bajo las sombras del otro, los encuentra transitando el mismo camino hacia la gloria en el que ambos tienen las mismas posibilidades de llegar primero. En el pasado podríamos haber hablado de “LA Ricos” y de “LA Pobres”. Eso ya no no es posible. Ni real.

Hoy tanto Lakers como Clippers comparten jerarquías, estrellas e imponen respeto de la misma manera. Hasta pueden compartir cierto grado de arrogancia cuando hablan de las posibilidades de llegar a lo más alto. Hoy son los dos equipos al que muchos dan como los máximos candidatos a coronarse futuro campeón de la NBA, aunque actualmente no se sepa cuando se reanudará la competencia y el parón no los encuentre como los equipos con el mejor récord de victorias y derrotas.

El Rey y el Uniceja por un lado; el destructor de dinastías y el hijo pródigo por el otro. Dos dueños dispuestos a dar todo en pos del objetivo. Dos excelentes cuerpos técnicos con buenos actores de reparto por cada lado. Un mismo sueño: tocar el cielo con las manos y llenarse de gloria. La misma gloria que los declarará soberanos indiscutidos de la ciudad y también de la NBA. Hoy en día “La Batalla de LA” se ha transformado en “la Batalla de la NBA”… Y Hollywood sabe cual será el final. Ni siquiera se atreve a imaginarlo…

La batalla y su origen

A pesar de no existir una fecha exacta sobre cuando comenzó el combate entre ambas franquicias, el germen de todo fue, sin dudas, cuando después del último paro laboral y con la certeza del inicio de la nueva temporada, la NBA, conducida entonces por David Stern, vetó la llegada de Chris Paul a los Lakers y finalmente el base terminó jugando en la misma ciudad pero en el equipo de la vereda de enfrente.

Los Clippers, poco a poco, fueron dejando de ser el hazme reír de la Liga para convertirse en un equipo serio. De estar condenado a mirar los playoffs desde afuera, pasaron a disfrutar la posibilidad de jugar en la postemporada mientras los poderosos comenzaban la curva descendente y perdían protagonismo temporada tras temporada. Así los Clippers pasaron a tener presencia perfecta en playoffs desde la llegada de Chris Paul mientras los Lakers durmieron una noche casi eternal de seis ediciones consecutivas siendo un equipo de la lotería del draft.

Sin embargo, la real batalla por la supremacía comenzó en el verano pasado. Más precisamente en la agencia libre. Tanto Lakers como Clippers compartieron el mismo objetivo: contratar a Kawhi Leonard. Fue la primera escaramuza de la gran batalla y el resultado final dio ganador a los Clippers, quienes además recuperaron para la ciudad a Paul George. Allí se gestó uno de los tandems más poderosos de la NBA: a “Joya de la Corona” y el “Hijo pródigo” prometían convertirse en el equipo a vencer a pesar de que los Lakers oponían al “Rey” LeBron James y al “Uniceja” Anthony Davis.

La apuestas no tardaron en llegar. Y todas ellas fueron a favor de los Clippers por motivos bien conocidos: una organización seria, con un cuerpo técnico de elite, una oficina gerencial bien orientada, asesores de lujo como el mítico Jerry West, sin escándalos internos y con un fuerte sentido de pertenencia en cada uno de sus jugadores.

Las llegadas de Leonard y George potenciaron al máximo a un equipo con futuro y el futuro se transformó en presente. Un presente que demanda no solo pelear por la gloria, sino que exige tanto que cualquier cosa que no fuera ganar un título, sabrá a fracaso.

Para los Lakers, en cambio, terminar perdiendo la carera poor fichar a Kawhi y formar un súper equipo con tres estrellas que las podíamos incluir en el top 10 de la NBA (con dos de ellas en el top 3) implicó, en cierta manera tener menos presión para lograr resultados. Y acaso eran más los que pronosticaban una temporada en el que las aspiraciones de ganar un campeonato en la era de LeBron James quedarían a mitad de camino.

A la inesperada y circense renuncia de Magic Johnson como la cara de la franquicia en materia de básquetbol, le siguió la poco afortunada elección de su entrenador. No porque el elegido resultó Frank Vogel, sino por la forma en la que se concretó, ya que fue el tercero en discordia de una lista que tenía por delante a Monty Williams y Tyronn Lue y la franquicia, por diferentes razones (siendo la de la duración de contrato ofrecida la más importante de todas), no pudo contratar. Sin embargo, el tiempo jugó a favor de ellos. Rob Pelinka pudo ensamblar un mejor equipo alrededor de LeBron James que el que Magic Johnson había armado la temporada anterior. A la llegada de Anthony Davis via cambio que potenció al plantel, le siguió la conformación de un cuerpo de asistentes con dos ex entrenadores de NBA (Jason Kidd y Lionel Hollins) y un asistente con excelente reputación en el medio (Phil Handy). Y así comenzó una temporada alejada de los escándalos, con un gran nivel de juego y que lo tuvo la mayoría del tiempo como líder del Oeste pese a perder los dos primeros partidos contra el rival de enfrente.

La batalla se extendió a la fecha límite de traspaso cuando los Clippers le arrebataron a Marcus Morris, pretendido por los Lakers, y se extendió al mercado de jugadores cortados: ambos fracasaron en el primer intento de sumar un base y los dos tenían el mismo objetivo, sin embargo, no pudieron convencer a Darren Collison a regresar del retiro. Más tarde Clippers sumó a Reggie Jackson, un base que también podia terminar con Lakers, y estos terminaron contratando a Markieff Morris y Dion Waiters antes de que se detuviera la competencia.

El ganador de la batalla de la agencia libre y mercado de pases tuvo un claro ganador: LA Clippers. Sin embargo, la cancha mostró otra tendencia.

La batalla en la cancha

La serie entre ambos está a favor de Clipper ya que ganaron dos juegos (uno en la jornada inaugural y otro en Navidad) contra uno de Lakers ocurrido el fin de semana anterior del paro de la competencia. Pero durante la competencia, los dos mostraron cualidades para mostrar que son excelentes equipos.

Los Clippers hacen alarde de que cuando tuvieron al plantel completo ganaron 10 de 11 juegos (la derrota fue ante los Lakers). Los de LeBron sacan pecho por haber dominado una conferencia Oeste realmente salvaje, que tienen seis derrotas menos que su máximo rival y que el fin de semana anterior al paro derrotaron a Milwaukee Bucks (mejor marca de la Liga) y a Clippers por 12 y nueve puntos respectivamente.

Clippers puede argumentar que su banca es más productiva ya que son líderes de la NBA en puntos y rebotes por juego con 51.5 y 20.8 respectivamente, mientras ocupa el tercer lugar en asistencias (10.1) y el cuarto puesto en porcentaje de tiros de cancha con el 46.8%. Los números de la banca de Lakers son buenos pero más modestos: quintos en robos por juego (3.35), octavos en rebotes (17.9), novenos en asistencias (9.0) y 11 en porcentaje de tiro con el 46.0%.

Otro indicador a favor de Clippers es que mientras cuentan con dos tremendos anotadores saliendo desde la banca como Lou Williams y Montrezl Harrell. Ambos promedian 18.7 y 18.6 puntos por juego respectivamente, mientras el tercer mejor anotador de Lakers es Kyle Kuzma con 12.5.

Sin embargo, hay dos indicadores que favorece al equipo de LeBron & Cía: su equipo tiene marca de 17 victorias y 10 derrotas ante equipos con marca ganadora (Clippers tienen 17 y 11). Y también tienen mejor rating defensivo ya que permiten 106.9 puntos por partido a sus rivales contra los 109.7 de Clippers.

Y si bien los dos equipos tienen las rotaciones bien definidas, su estilo de juego consolidado y han demostrado saber manejar la presión en momentos difíciles, la química y el buen ambiente que reina en el plantel de Lakers es un arma más a favor del equipo que suma 16 títulos de NBA en su historia.

Las coincidencias y la rivalidad

Es sabido por todos que que las rivalidades no se gestan de un día para otro. Y para la misma se consoliden deben haber similitudes entre ambos. Y eso es lo que tienen estos dos equipos. Coincidencia en cuanto a poderío económico: los Lakers lo han construido en base al buen manejo de las relaciones públicas, de contratos de publicidad millonarios y de una notable fidelidad de sus fans cuando temporada tras temporada renuevan sus tickets anuales en un porcentaje muy cercano al 100%.

Los Clippers, por su parte tienen como dueño a un billonario como Steve Ballmer a quien no le tembló la chequera cuando pagó dos billones de dólares para comprar la franquicia y ha demostrado estar dispuesto a gastar lo que sea con tal de ganar el primer título en la historia del equipo. Hasta de mudarse a Inglewood comprando el mítico Forum, la casa del Showtime de los Lakers de Magic Johnson y Kareem Abdul Jabbar.

La batalla de LA estaba en el mejor momento cuando la pandemia provocada a nivel mundial por el coronavirus provocó la suspension momentánea del torneo. Dos equipos que peleaban con sus mejores armas por mantener la supremacía en la ciudad. Dos megaestrellas como LeBron James y Kawhi Leonard por bando persiguiendo el mismo objetivo: ganar su primer título con su nuevo uniforme y convertirse en el campeonatos con tres equipos diferentes. Otras dos estrellas como Anthony Davis y Paul George que quieren saber a que sabe ganar su primer anillo. Y varios actores de reparto que quieren alcanzar la gloria no solo ganando “La batalla de LA” sino “La batalla de la NBA”.

La expectativa está creada aunque en Hollywood todavía no saben cual va a ser el final de esta película. Que nada nos prive de conocerlo.