Luego de una temporada en la que terminará sin títulos, el panorama del Barça para la siguiente no es muy alentador, debido a que por su crisis financiera no podrá hacer grandes fichajes y la esperanza recae en la cantera.
Barcelona aguarda el futuro con reservas y hasta con cierto pesimismo. Resignado por la crisis financiera en la que está sumergido, su mejor y única apuesta es la cantera.
En la recta final de una temporada para el olvido en la que el club no ganó absolutamente nada, el técnico Xavi Hernández envió un mensaje contundente:
"El culé debe entender que la situación es muy complicada y que no tiene que ver con la de 25 años atrás. Ahora el entrenador no puede pedir 'éste, éste y éste'", en referencia a los refuerzos.
En los años recientes, salvo el caso de Robert Lewandowski por el que sí le pagaron al Bayern Munich, el Barça ha apostado por seducir a futbolistas que terminan contrato y que puedan llegar libres, a la par de que deben aceptar cobrar menos que en sus clubes de procedencia.
Dicha fórmula le ha funcionado a medias, porque la realidad indica que sino tienes dinero para fichajes de primer nivel, debes estar a la caza de algún jugador que esté dispuesto a rebajar ostensiblemente sus pretensiones económicas y por el que el equipo no tenga que desembolsar una transferencia.
Buenos, bonitos y baratos no hay, mucho menos en este futbol globalizado en el que la venta de futbolistas es un negocio redondo para representantes y mediadores que sólo buscan su beneficio personal.
Bajo este panorama, al Barcelona no le queda de otra que apostar a ojos cerrados por la cantera y que medianamente tenga el apoyo de los experimentados que ya están en la institución.
La gran interrogante es: ¿le va a alcanzar con los chavos para competir la próxima campaña? La respuesta contundente es no. Más allá del innegable talento de Gavi —que volverá tras una grave lesión—, Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Fermín López y Alejandro Balde, más los que se sumen, un club con grandes aspiraciones y exigencias necesita obligatoriamente de ‘peces gordos’ que arropen a la juventud.
El Barça adolece de líderes con una jerarquía mayúscula, y que a la par vivan el mejor momento de sus carreras como para convertirse en la guía y referentes de los novatos.
Lewandowski e Ilkay Gündogan, por citar dos casos concretos, ya tocaron el techo de sus respectivas trayectorias antes de aterrizar en el Barça, y más allá de que su aporte siga siendo valioso e importante, no son ni serán los ‘diferenciadores’ de un club acostumbrado a tener en sus filas a un crack de talla mundial.
Así las cosas, el panorama no luce prometedor para el Barcelona con todo y la promesa de Xavi de que competirán con lo que tienen. Hay talento joven, sí; sin embargo, es insuficiente en un club que necesita una inyección millonaria que no llegará porque la crisis económica es la peor de su historia.
