Nacido en Miami, el piloto de 19 años corre en Indy NXT, ganó en Barber y apunta a pegar el salto a la categoría en la que corrió Agustín Canapino.
Minutos después de las 10 de la nublada mañana de Buenos Aires, Alessandro de Tullio llega a ESPN en una camioneta ploteada con todas las empresas que lo acompañan en su desafío de Indy NXT. Es el último de los cinco días que el piloto nacido en Miami pasará en la Argentina. En su bolso lleva el trofeo que ganó en Barber, en la última cita de la categoría que es el escalón previo a IndyCar. Ese gran triunfo sirvió para sacarse la espina de las dos competencias previas que lo tenían como gran candidato, pero toques rivales lo dejaron sin nada. En las calles de Arlington, De Tullio largó desde la pole y fue tocado por Tymek Kucharczyk en la primera vuelta. Y en la primera competencia de Barber (fue una fecha con dos carreras) fue Max Taylor el que lo dejó tirado a un costado a ocho giros para el final.
De Tullio es estadounidense de nacimiento, pero Santiago, su papá, nació en Argentina y vivió en el barrio de Belgrano, en la capital del país. A los 15 años (en 1989) se fue a vivir con sus tres hermanos y su mamá a Miami para estudiar (el papá viajaba una vez por mes). Dos años después volvieron a la Argentina, pero finalmente decidieron afincarse en la ciudad de la Florida. Santiago conoció una cubana y formaron la familia con Alessandro como el hijo del medio.
Alessandro comenzó a correr en karting de muy pequeño y, por nacimiento, representaba a la bandera de Estados Unidos, pero siempre quiso hacerlo con la celeste y blanca. De hecho, en algunos campeonatos viajaba con la delegación estadounidense, pero se juntaba con los argentinos, entre ellos, Franco Colapinto y Nicolás Varrone. No tenía dudas, quería aparecer anotado con la bandera de la Argentina. Y su primera vez fue en Barber, aunque todavía no tenía la licencia. En IndyCar (y también en Indy NXT) se puede correr con la habilitación de una nación y con la bandera de otra, a diferencia de carreras FIA en las que sí o sí se representa la nacionalidad del carnet. Por eso, en su éxito en la segunda carrera de la tercera fecha flameó la celeste y blanca en el podio.
Acomodado en la sala de reunión elegida para la entrevista en la redacción de ESPN, De Tullio cuenta cómo fueron sus días en la Argentina. “Estuve comiendo bastante, es de la mejor comida que hay, ja. Visité amigos y estuvo en el kartodromo”. Pero no solo se trató de pasear, aprovechó sus cinco días en Buenos Aires para un trámite importante. “Hice el pasaporte, el DNI y tramité la licencia de automovilismo. Primero hice la médica y después de aprobarlo fui al ACA (NdeR: Automóvil Club Argentino). En Baber gané con bandera argentina y licencia de Estados Unidos. En Indy podés correr con una licencia de un lugar y poner la bandera que quieras siempre que tenga un sentido. La cambiamos porque yo quería correr como argentino y ahora con la licencia FIA del ACA puedo correr como argentino”, asegura el pibe de 19 años. Su caso es parecido al de Sebastián Montoya, otro de sus rivales habituales del karting. El hijo de Juan Pablo nació en Miami, pero representa a Colombia.
-Con papá argentino y mamá cubana habrás empezado a hablar español al mismo tiempo que inglés.
-De chico empecé a hablar en español. Después aprendí inglés en la escuela y eso que nací en Miami. En casa siempre hablé español. De chiquito arranqué con español. Habló más español que inglés y tengo amistades que en su mayoría hablan en español y las costumbres son bastante argentas. Y de chico siempre viajé con argentinos o equipos de habla hispana, Corrí con el equipo de Checo Pérez y viajaba solo con ellos hasta que mi papá llegaba el fin de semana.
-No hay antecedentes de pilotos en tu familia, ¿cómo nació tu pasión por el automovilismo?
-A mi papá siempre le gustó la Fórmula 1 e IndyCar y me llevó a una carrera de F1 en Montreal cuando tenía cuatro años. No me acuerdo mucho, pero veo fotos y videos y se nota que me encantó; quería estar al lado de los autos y escuchar los motorazos que había. Cuando volví a casa pedía autos de carreras y mi papá me compró un karting chiquito, un Bambino. Empecé a manejar atrás de unas bodegas cerca de mi casa y andaba entre conos para aprender acelerar, frenar y doblar. A los dos días mi papá me llevó a la pista de karting de Homestead. Ahí empezó todo. Mi primera carrera fue a los 5, no me acuerdo de nada. Pero tengo un canal de YouTube que está todavía y hay algunas carreras de cuando empecé.
-¿Cómo fue tu etapa de karting?
-Fue muy lindo. Tuve triunfos y campeonato. Corrí contra Sebastián Montoya, Jack Crawford, en la junior competí con Kimi Antonelli en algunas carreras. También compartí carreras y carpas con Nico Varrone, Franco Colapinto, Mati Fernández, Nacho Montenegro.
-¿Cuándo se da el salto a los autos?
-En 2022, tenía 15 años. Corrí la temporada en USF Junior, el primer escalón hacia Indy. Fue un año bastante bueno, gané cuatro o cinco carreras y logré varios podios, pero después no pude seguir por tema de plata. Me bajé de nuevo al karting en 2023 y 2024, pero a fin de 2024 conseguí sponsors que me bancaron y quisieron apoyarme y llegué a USF Pro 2000, el tercer escalón camino a Indy, la previa a Indy NXT. En la primera carrera hice la pole y gané. Repetí en Toronto y en Nola. Así que los sponsors estaban contentos, siguió el apoyo y pude llegar ahora a Indy NXT.
-¿Cómo es Indy NXT?
-Indy NXT e IndyCar son categorías bastante divertidas. Yo hoy disfruto más ver IndyCar que F1. El nivel está muy alto, hay una mezcla de europeos, americanos, latinos. El nivel está muy fuerte. Los autos no son fáciles de llevar, no tienen asistencia de hidráulica, es bien físico y demandante. El diseño de los coches es de vieja escuela, pero está bueno porque se pueden seguir y pasar mejor y eso hace las carreras más divertidas. Indy NXT son carreras sprint, tenemos 65 segundos de push to pass, hacemos una carrera por fin de semana en óvalos y callejeros y dos en circuitos tradicionales. Los autos de Indy son todos iguales, Dallara, con dos motoristas, Honda y Chevrolet, y resaltan más los pilotos y los equipos que encuentran detalles. Eso hace a la categoría bien interesante y los óvalos que solo se viven en Estados Unidos.
-¿Qué circuitos te gustas más a vos?
-A mí me gusta mucho el callejero porque corrí en karting en ese tipo de pistas. Los permanentes como Barber Road America y Road Ohio son muy lindos. Los óvalos me gustan, no más que los normales, pero son muy interesantes y me gusta correr.
-En un óvalo se va más tensionado que en un circuito convencional?
-El ovalo es parecido al callejero, en qualy podés sacar el 100% para largar adelante, pero en carera, si vas al 100%, tenés riesgos porque la pared esta ahí como en un callejero, pero en un ovalo estaba a 180 millas por hora toda la vuelta (270 km/h). Tenés que estar bien consciente de lo que estás toda la vuelta porque a esa velocidad la plataforma cambia mucho con un toque de freno o si soltás brusco o doblás brusco cambia mucho por la velocidad y como hay que llegar a esa velocidad en un óvalo vas con poco downforce y hay que ser muy preciso y dar buena información al ingeniero porque si das mala información y te tocan algo que no hacía falta, te la podés poner en cualquier momento. Este año hice prueba en Nashville que es super speedway, pero tengo carrear en Milwaukee que es más chico y es distinto. Para ganar el campeonato hay que ser bueno en todas las pistas.
-¿Cómo están vistos los argentinos en IndyCar?
-El último fue Agustín Canapino y los argentinos estaban muy prendidos con eso y lo apoyaban. Para mí se merecía más tiempo y no lo pudo tener. Ahora que estoy en la NXT mi objetivo es llegar a IndyCar y llevar la bandera y tener ese mismo apoyo como tuvo Agustín que es algo que m emotiva.
-¿El objetivo es pelear el campeonato de NXT y pasar a IndyCar el año que viene?
-Es paso por paso. Primero quiero enfocarme en las carreras que vienen, ni pensar en el campeonato. Si llego a fin de año con chances lo pensaré, pero ahora pienso en cada carrera. Tan temprano en la temporada no pienso en eso, si se da IndyCar sería buenísimo; eso se dará con resultados y siempre estamos buscando apoyo y sponsors.
-Si en 2027 no se da la chance de IndyCar por un tema económico, pero se abre la puerta para Fórmula 3 o Fórmula 2 y económicamente es viable, ¿te irías a Europa?
-Es difícil contestar eso. No sé, depende de qué me plantean. Si es algo que me interese a futuro, porque yo siempre pienso en el futuro... No sé. Si es algo interesante que sirva para ir a F1, sí. Porque es el mismo sueño. Llegar a IndyCar o F1 es mi sueño. Pero primero me quiero enfocarme en este año.
Al estilo Antonelli, con quien hoy por hoy mantiene contacto y se envían mensajes de vez en cuando, De Tullio terminó el colegio al mismo tiempo que viajaba de un lado para otro para disputar carreras. “El high school lo terminé y estoy por empezar la facultad para business o markenting online en Miami Dade. Es por mi mamá y porque me gustaría estudiar. Al mismo tiempo que corre y planea la universidad, el argentino realiza trabajo de coaching con piloto de karting como parte de la devolución con uno de sus sponsors, Rocket Racing Companny. “Tengo pilotos desde 6 años hasta más grandes que yo. Me gusta enseñarles a los chicos y me enseña a mí también, cuando empecé veía reacciones de los chicos y pensaba en que yo no podía reaccionar como lo hacían. Eso me ayuda en general. Pero lo principal es poder enseñarles lo que yo ya viví y ver las mejores, los logros y carreras ganadas y títulos de ellos es muy lindo”.
Cerca del mediodía, De Tullio se va de ESPN. Solo le queda una tarde más en Buenos Aires y la idea es pasar por la cancha de Boca, el club de sus amores futboleros, antes de subirse al avión y volver a Estados Unidos. Se viene tiempos de pruebas, coaching y la carrera en Indianápolis del 8 y 9 de mayo, la próxima cita del torneo que lo tiene quinto a 60 puntos de Nikita Johnson. Una semana antes aprovechará para saludar a Colapinto y Antonelli en el GP de Miami de F1. Ahora sí, llegará a su casa más argentino que nunca.
