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Fernando Alonso, inmerso en una interna en Aston Martin

Hay ruido puertas adentro de Aston Martin. Este jueves, en plena previa del comienzo de la temporada 2026 de la Fórmula 1, en el Gran Premio de Australia, los inconvenientes crecieron. Fernando Alonso, bicampeón del mundo y actual piloto de la escudería, confirmó los problemas de "vibraciones" en su monoplaza y aseguró que estas no le suponen "una limitación tan grande" y que sería capaz de "conducir tres horas" si estuvieran "luchando por la victoria".

El día previo, Adrian Newey confesó que, en el arranque del Mundial 2026, las vibraciones del AMR26 podrían generar lesiones en los nervios de las manos de sus pilotos.

Alonso dijo esto, justo después de que Newey, el director del equipo, asegurase a su llegada a Melbourne que Aston Martin limitará sus vueltas para evitar daños en los nervios, debido a las vibraciones, a Alonso y al canadiense Lance Stroll.

"Esa vibración en el chasis está causando algunos problemas de fiabilidad", contó. Y añadió, "pero el problema mucho más importante es que esa vibración se transmite finalmente a los dedos del piloto. Fernando cree que no puede dar más de 25 vueltas consecutivas sin correr el riesgo de sufrir daños permanentes en los nervios de las manos".

Tras esto, Alonso habló en Dazn sobre la situación de su coche antes de arrancar la temporada de F1, contradiciendo a Newey, el diseñador más exitoso de la historia de la F1. "Si estuviéramos luchando por la victoria, podría hacer tres horas en el coche con las vibraciones que no me pasaría nada", aseguró.

"Hay vibraciones que vienen por el motor, que Honda ya las identificó en los primeros tests. Hemos visto que el coche no aguanta, a veces se rompen los espejos, la luz trasera, los pilotos... Lógicamente, notamos las vibraciones y después de unas vueltas se te quedan un poco adormecidas las manos o los pies, o el cuerpo en general", comentó el experimentado español.

"Pero no es una limitación tan grande, no quiero decir que las vibraciones son el mayor problema que tenemos. Si estuviéramos luchando arriba, podría hacer tres horas en el coche con las vibraciones que no me pasaría nada. Pero no estamos en esa situación, por desgracia. Las vibraciones lo que hacen es que luego se rompen las baterías. Ahí es el punto que tenemos que mejorar, mejorar esas vibraciones, vengan de donde vengan del motor. Sé que han probado tres o cuatro soluciones en Japón, en el banco de pruebas, y tengo curiosidad de ver cómo van en el coche”, agregó.

El millonario Lawrence Stroll no se amilanó en el gasto para convertir al equipo Aston Martin en contendiente a la corona de Fórmula 1. Después de comprar Force India, el canadiense que amasó su fortuna en el mundo de la moda decidió renombrar al team como Racing Point, antes de convertirlo en Aston Martin.

Desde entonces, apostó todo por pelar por triunfos y títulos. Contrató ingenieros de los más importantes de escuderías rivales, sumó a Sebastian Vettel, cuando alemán se retiró fue a buscar Alonso, construyó una nueva planta de última generación de 37.000 metros cuadrados en Silverstone… Pero los éxitos no llegaron. El señor Stroll redobló la apuesta: contrató a Newey para que diseñara el auto de 2026 bajo el nuevo reglamento técnico, lo nombró director del team y cerró filas con Honda para que sea proveedor exclusivo de unidades de potencia. Pero la historia no comenzó bien.

Ahora Aston Martin está en problemas. Alonso tenía todas las esperanzas puestas en el AMR26. El bicampeón 2005-2006 con Renault tiene un apremio por conseguir resultados contra el que no puede combatir: el calendario. El español cumplirá 45 años el 29 de julio y sigue esperando conseguir la victoria Nº33, ya que no triunfa desde el GP de España de 2013.