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Lomachenko o Canelo, ¿cuál es el mayor influencer en el Libra x Libra?

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Así vivió Canelo Álvarez el Gran Premio de Monáco (0:28)

El boxeador mexicano estuvo presente en la carrera clasificatoria. (0:28)

El listado de los diez mejores Libra por Libra del planeta, está integrado por pugilistas en el mejor momento de sus carreras, que se han consolidado en el primer nivel y su éxito alimenta las metas de aquellos que aún luchan por llegar a ese mismo privilegio. Los reconocidos como mejores influyen en otras carreras, en otros comportamientos y hasta en los métodos elegidos para llegar a la cima.

Figuras con la estatura promocional de Vasiliy Lomachenko, Saúl “Canelo” Alvarez, Errol Spence Jr., Gennady Golovkin o Anthony Joshua, por nombrar a algunos, sirven de ejemplo obvio para quien elabora estrategias de crecimiento en este deporte.

Pero hay otra influencia que necesariamente se adecúa a los tiempos digitales del presente: “la influencia social”. Nos referimos a ese magnetismo de la figura fuera del ring, donde su forma de vida privada o pública. será aceptada, rechazada o imitada

En ese escenario, donde se mézcla lo social y lo deportivo, el Libra x Libra parece reducirse a su mínima expresión y apenas dos de los miembros de este selecto grupo parecen dar la talla para evaluarlos bajo el término de moda, la categorización de "influencer": Vasiliy Lomachenko y Saúl “Canelo” Alvarez.

La pregunta, en este caso, es imaginar cual de esos dos cumple dicho papel de manera más aceptada tanto en lo social como en o lo deportivo y en ese caso, hay razones para señalar al ucraniano como el único con estatura de ídolo influyente total. Algo que intentaremos explicar en esta columna.

El Influencer boxístico

El término influencer cada día gana más usos en las comunicaciones, por más que como un concepto aún no es una palabra reconocida por la Real Academia Española.

En principio, se circunscribía a celebridades digitales con miles o millones de seguidores en redes sociales, con capacidad de incidir en las decisiones de consumo viralizando contenidos, multiplicando su difusión y creando tendencias. Con el paso del tiempo, la palabra ha ganado otros espacios descriptivos y su uso se ha generalizado al punto que se utiliza también con grandes figuras influyentes de otros campos. No solo el digital.

El boxeo perfectamente puede ser uno de esos campos y el Libra x Libra un perfecto barómetro, ya que en el mismo se concentra la elíte de los boxeadores exitosos.

Tanto Lomachenko como Canelo son el claro ejemplo de esa influencia por encima del resto y hay razones que sirven para definir ese punto. Desde lo deportivo, aquél campeón que todos quieren enfrentar ejerce una notoria influencia sobre el resto. Todos quieren estar en su lugar y en ese punto, el ucraniano y el mexicano son la meta excluyente en lo deportivo.

En el caso de Canelo, aparecen campeones que aspiran subir a enfrentarlo (Errol Spence, Jaime Munguia, etc) u otros que no dudan en aceptar bajar de división para ello (Dmitry Bivol). En su propio peso (mediano) hay una lista de aspirantes esperando una oportunidad o aparecen rivales enfrentados, como el inglés Rocky Fielding, que no escondió su admiración y públicamente reconoció que estaba enfrentando a su ídolo.

Lo mismo ocurre con Lomachenko. Es el objetivo de los mejores pugilistas del momento en 130, 135 y 140 libras. A algunos les ha cumplido el deseo sin importar de que categoría llegara y a otros no les ha negado sus esperanzas. Hay campeones como Miguel Berchelt (superpluma) que lo ven como un objetivo a corto plazo, hay figuras de su propio establo como Teófimo López cuya carrera está encaminada hacia la conquista de un título para unificarlo después contra el ucraniano. El propio López ha externado ese deseo repetidamente.

Lo mismo ocurre con las nuevas figuras, como fue el caso del invicto Devin Haney, el cual, poco después del impresionante KO logrado ante el mexicano Antonio Morán y posicionarse como una de las próximas figuras del peso ligero, tampoco demoró en desafiar a Lomachenko.

No hay duda que los dos, Canelo y Lomachenko, son los que hoy aglutinan la mayor cantidad de aspirantes a enfrentarlos en el primer nivel, sin embargo, las similitudes terminan por allí en materia de influencia.

Canelo limita sus apariciones a dos peleas por año y convertido en una marca exitosa desde lo promocional, se permite elegir sus rivales bajo criterios totalmente personales. O sea, es casi imposible hoy imaginarlo aceptando un rival mandatario y menos que eso unificando “por obligación”, como en algún momento pretendió hacerlo el Consejo Mundial de Boxeo, tanto contra GGG (cuando renunció a su cinturón para no enfrentarlo) o la postergada hasta el infinito pelea obligatoria contra el campeón interino del CMB, Jermall Charlo.

Lomachenko se maneja con criterios diferentes y siempre está disponible para el rival que otros decidan, en este caso retadores obligatorios como Anthony Crolla en su última pelea o como se presume en la próxima lo hara contra el rival mandatario del CMB, el británico Luke Campbell.

Pero hay otro elemento donde la influencia del ucraniano es superior a la del mexicano: el estilo de boxeo y especialmente la forma en que se prepara para sus peleas.

Lomachenko ha revolucionado el boxeo con las innovaciones tácticas que trajo su estilo, así como el manejo de su instrumental boxístico. Necesariamente su boxeo ha establecido una nueva escuela boxística en que se inspiran las nuevas generaciones. No solo en lo que hace en el ring, también se suma sus particulares e innovadoras formas de entrenar y en esencia el inteligente manejo de su carrera que lo llevó a la cima en menos de diez peleas y protagonizando siempre peleas de título.

El Influencer social

No siempre ser visto demasiadas veces en las noticias, en los videos o las fotos, es sinónimo de influencia. Canelo es un claro ejemplo al respecto. El tapatío es el púgil que hoy bate marcas de ganancia por sus peleas, sin embargo, ello responde a una ecuación natural y normal: el boxeo mexicano.

No es una novedad recordar que el pugilismo azteca es el más popular y exitoso del planeta, especialmente por su protagonismo en Estados Unidos. Los grandes pugilistas mexicanos, siempre, inevitablemente tienen garantizada su oportunidad en el primer nivel. Basta recordar el ejemplo de Jaime Munguía, que luego de una exitosa carrera inicial exclusivamente en México, disputó su primer título mundial apenas en su primera pelea fuera de México.

Canelo es el más exitoso representante de origen mexicano de la actualidad y ese solo hecho le garantiza el éxito. Como en el pasado se lo garantizó a Julio César Chavez, Erik Morales, Marco Barrera, Oscar de la Hoya, etc. Sin embargo, más allá de ese detalle, la influencia social es un tema controversial en el caso de Canelo.

Su aceptación no es total entre los propios mexicanos y en el mercado global su protagonismo está en entredicho. Al contrario de Floyd Mayweather, en quien hoy parece inspirarse el mexicano para su proyección social, Canelo carece de arraigo fuera de su entorno regional, ya sea por el idioma (solo se maneja en español) o ya sea porque la falta de excentricidades en su vida, como si las hubo en el caso de Floyd, no le otorgan ese espacio de repercusión mediática que no consigue comprar el dinero.

Pero hay otros factores que parecen estar conspirando contra el crecimiento de la influencia de Canelo como figura pública: su alejamiento del fanático tradicional. El tapatío proviene de la periferia y en la masa que la da sustento e identidad a este deporte en México, abunda el fanático, sencillo, humilde y apegado a la cultura de veneración de ídolos con quienes se sentían más representados, ejemplo Erik Morales, Marco Barrera, Finito López, Juan Manuel Márquez, etc.

Canelo, a ejemplo de Floyd Mayweather, eligió la ostentación y el derroche de actitudes donde prefiere presumir de su fortuna, marcando una nítida distancia con los fanáticos de un deporte que suele ser popular entre las clases más pobres, entre los más humildes. Ya sea mostrando sus posesiones, luciendo relojes de miles de dólares o colecciones de automóviles de lujo, el estilo elegido por Alvarez es el de la ostentación. No hay duda en que ese aspecto, le quita cualquier posibilidad de ser una influencia. Es imposible que lo sea.

En este rubro, Vasiliy Lomachenko también supera al tapatío. Basta recordar que procede de un país donde la masa de aficionados no pesa en absoluto en el crecimiento de su imagen. Lomachenko es Lomachenko por él mismo, por su éxito olímpico y por la sencillez de su manejo público, algo que le beneficia frente a la masa de fanáticos. A ello suma actitudes que suele publicitar en sus redes, como el apoyo a causas sociales, por ejemplo.

A diferencia de las figuras influyentes en las redes sociales que suelen marcar tendencias, en el boxeo la influencia la marcan dos detalles: el valor de lo que hagan dentro del ring y la proyección positiva o negativa de lo que ocurra con sus vidas fuera del mismo.

Lomachenko transmite simpatía, un ejemplo de deportista comprometido con el buen ejemplo y dueño de una vida fuera del ring donde abunda lo común, algo que imperceptiblemente lo acerca al verdadero fanático. Canelo, sin embargo, es la antítesis.

La suspensión sufrida por el tapatío, a raíz de su doble positivo de clembuterol en el 2018, le pasa la cuenta en ese aspecto desde lo deportivo. Desde lo social, es decir su vida privada, las cosas tampoco tienen buen aspecto.

Recientemente, la fundación "Valor y Principio de Dar A.C.", de la cual es socio el boxeador, habría servido para que el exgobernador de Nayarit, Roberto Sandoval Castañeda, lavara dinero procedente del crimen organizado, según reveló el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Un escándalo sobre lo cual toda la prensa se ha hecho eco en estos días.

Esa investigación está en curso y no se sabe aún de qué manera podrá ello afectar o como mínimo repercutir en la carrera del triple campeón mundial mediano, quien hasta el momento no ha sido vinculado al esquema denunciado por el ente federal.

Por lo pronto, todo ello permite descartarlo como un verdadero influencer, a la hora de medirlo ante el otro campeón del protagonismo en el Libra x Libra: Vasiliy Lomachenko.