Ambos equipos se chocarán en el segundo encuentro de su Serie Divisional, añadiendo una nueva página a la historia de una rivalidad centenaria.
Cleveland Guardians y Chicago White Sox no son los equipos más vistosos de las Grandes Ligas. Ambos son considerados mercados pequeños, la atención de los fanáticos fuera de sus ciudades no tiende a ser demasiada y, entre ambas franquicias, cuentan con tan solo un puñado de estrellas que, a pesar de ser muy buenos jugadores, no son tan llamativos para el fanático casual.
A eso debe añadirse que los dos se sitúan entre los equipos que menos dinero gastan en cuanto a su nómina. Cleveland culminó la temporada 2026 con la nómina más baja de todo el béisbol, siendo el único equipo que no comprometió al menos 100 millones de dólares con sus peloteros (USD$91,097,295), mientras que Chicago se quedó con el puesto 25, al invertir USD$136,242,744 en sus jugadores.
Esa combinación de factores pudiese hacer poco atractiva una Serie Divisional entre ambos conjuntos, pero la realidad es que la rivalidad que existe entre White Sox y Guardians está incrustada en la mismísima historia del béisbol profesional de los Estados Unidos y de las Grandes Ligas.
El 24 de abril de 1901 se llevó a cabo el primer juego oficial de la recién inaugurada Liga Americana. Ese partido fue disputado por los Chicago White Stockings y los Cleveland Blues, conjuntos que terminarían convirtiéndose en los White Sox y los Guardians, respectivamente.
A lo largo de los años, el destino de los White Sox y los Guardians se mantuvo atado por varios finales de temporada en los que ambos equipos terminaron cerca de la cima de su liga o división, lo que, con el paso de los años, fue estableciendo las bases de su rivalidad. Probablemente, uno de los momentos más importantes de la misma ocurrió en 2005, cuando, en la última serie del año, los White Sox barrieron en tres partidos y descalificaron a los entonces Cleveland Indians. Ozzie Guillén, dirigente del conjunto de Chicago, se burló de jugadores y fanáticos haciendo una seña con las manos en la que simulaba estar ahorcado.
En el argot deportivo estadounidense, dicha seña apunta a que un equipo ha sufrido un colapso mayúsculo luego de tener una ventaja considerable. Guillén, quien fue objeto de críticas por su seña, explicó que se trató de una forma de molestar a algunos amigos que tenía en la cueva de Cleveland y que dicho incidente fue sacado de proporción.
La historia de Guardians y White Sox también tuvo uno de los episodios más recordados de la memoria reciente, cuando, a principios de agosto de 2023, Tim Anderson, de Chicago, y José Ramírez, de Cleveland, se enfrentaron a los puñetazos en medio de un juego. La imagen ha sido repetida desde entonces y hay muchos que apuntan a que ese incidente fue el principio del fin de la carrera de Anderson, quien recientemente anunció su retiro y habló de forma extensa sobre la carga mental que el deporte tuvo para él.
A pesar de toda la historia que ambos equipos comparten como parte de los conjuntos que iniciaron la Liga Americana, 2026 representa la primera ocasión en más de 100 años que las dos escuadras se topan en una serie de playoffs, lo que seguramente añadirá otra página a esta rivalidad que se ha cocinado durante tanto tiempo.
Los motivos no faltan para ver la acción entre White Sox y Guardians, así como tampoco falta talento o nombres importantes que se deben seguir. Sin duda, esta postemporada marcará otro momento importante entre ambos y solo quedará ver quién se llevará la mejor parte de la misma y cuál de los dos equipos se quedará con la amargura de la derrota.
