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¿Cómo Frank Vogel se ganó a los Lakers y a sus superestrellas?

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Frank Vogel sobre la extraordinaria noche de Anthony Davis: 'Su actuación quedará en la historia' (1:18)

El entrenador de LA Lakers alabó la actuación de Anthony Davis, quien anotó 50 puntos en la victoria 142-125 ante Timberwolves. También reveló dónde radica el éxito del equipo en el arranque de la temporada. (1:18)

FRANK VOGEL fue presentado como entrenador jefe de Los Angeles Lakers en medio de una semana profundamente extraña para la franquicia. La cual iba a tornarse aún más extraña.

En mayo pasado, acompañado por el gerente general Rob Pelinka, Vogel tomó el podio en el complejo de prácticas del equipo. Apenas pocas horas antes, Magic Johnson había acusado a Pelinka de haberle impartido una puñalada por la espada durante su complicado periodo como presidente de los Lakers, puesto al cual Johnson había renunciado el mes pasado durante una improvisada comparecencia con los medios en un pasillo. La partida de Johnson fue seguida poco después por el despido de Luke Walton y la publicitada búsqueda de su reemplazo; siendo otro capítulo dentro de una saga de los Lakers que se había hecho cada vez más teatral con el pasar de los meses.

Antes de dichos sucesos, Pelinka no había comparecido con los medios, dándole un aire de suspenso a una situación que normalmente se desarrolla con formalidad. Por eso, después de haber sido la primera opción de nadie, Vogel ni siquiera fue el principal protagonista de su propia conferencia de prensa.

Rápidamente, Vogel se convirtió en observador mientras Pelinka era el blanco de los dardos lanzados con motivo de la intriga que había devorado a la franquicia: ¿Cómo se sentía Pelinka con respecto a los comentarios hechos por Magic? ¿Podría acaso su menguante reputación afectar a los Lakers en el mercado de agentes obres? ¿Cómo podría esta organización conseguir la unidad? ¿Cuál es, exactamente, el orden jerárquico?

“Queremos que el día de hoy gire en torno al Entrenador Vogel”, era el pedido de Pelinka. No obstante, los periodistas fueron despiadados.

Durante la rueda de prensa, Vogel se sentó con una media sonrisa de tranquilidad esbozada en su rostro, con la mano derecha sobre la muñeca izquierda. Sus ojos presenciaron la catarata de preguntas con las cuales los periodistas asediaron al gerente general. Después que Pelinka eludiera una interrogante con respecto a la percepción de caos que pendía sobre la organización, Vogel intervino.

“Con toda franqueza, la percepción que existe sobre nuestra organización se encuentra muy alejada de la realidad”, expresó Vogel de manera desafiante.

Con esa frase, el tono presente en el salón cambió. Mediante un llamado sincero pero firme, Vogel había disuelto gran parte de la tensión. Sin embargo, el tenor del evento parecía confirmar que los Lakers seguían siendo un equipo cautivo de su melodrama auto infringido y Vogel apenas era el miembro más nuevo del elenco, inmerso en otra subtrama. Aquí tenemos a otro entrenador que no parecía encajar con los Lakers, un equipo obsesionado con su propia marca; un técnico que parecía ser un recurso de emergencia elegido después que sus candidatos más deseables quedaran fuera de juego.

La experiencia más reciente de Vogel como entrenador consistía en dos temporadas para el olvido y un récord 54-110 con el Orlando Magic. El contrato presentado por los Lakers, por tres años de vigencia, era más corto y con una compensación menos lucrativa que las usualmente ofrecidas a la mayoría de los entrenadores veteranos. La gerencia giró varias instrucciones relativas a la conformación de su banca que serían inaceptables para muchos.

También existía incertidumbre alrededor del roster. Los Lakers tenían la idea de hacerse con los servicios de Anthony Davis, pero esta adquisición no sería concretada por otro mes. Y LeBron James representaba otra complicación potencial, una súper estrella cuyo respeto puede ser difícil de obtener para cualquier entrenador de la NBA, mucho más para un técnico que parecía haber entrado por la puerta de atrás.

No obstante, ocho meses después de que Vogel subiera al podio y se enfrentara al fuego, el entrenador de los Lakers en su primer año con la franquicia ha obtenido índices de aprobación altamente positivos con todos sus públicos: la gerencia de los Lakers, el vestuario y sus colegas en toda la Liga. Su actuación ha desecho los peores escenarios previsibles e incluso superado algunos de los más optimistas.

¿Cómo un técnico desgastado que jamás ha jugado un segundo de baloncesto de la NBA ni entrenado un partido de las Finales, ha logrado caminar por uno de los campos minados más traicioneros, hasta ganar la confianza de algunas de las súper estrellas más importantes de este deporte?


VOGEL IRRUMPIÓ EN EL MUNDO del baloncesto siendo toda una plaga.

Después de recibir las características respuestas de “gracias por su interés” por parte del cuerpo técnico de la Universidad de Kentucky, que en ese entonces era liderado por Rick Pitino, Vogel se mudó a Lexington en el otoño de 1994 sin contar con una invitación. Al llegar a Kentucky, empleó la siguiente estrategia: permanecer en los alrededores de la casa de estudios, prestarse como voluntario para hacer cualquier cosa, prepararse sin respiro y ser amable. Vogel siempre muestra esta última cualidad de forma natural.

“Se trata de conocer a la gente correcta”, afirma Vogel, “y yo no conocía a nadie”.

Eventualmente, Vogel agotó la paciencia del asistente de Pitino, Jim O’Brien, quien le permitió acceder a la sala de videos.

“Solo quería aprender de baloncesto”, afirma Pitino. “Trabajaba sin descanso, pero jamás buscaba hacerse con mérito alguno, jamás buscaba la aprobación de nadie, nunca tuvo la intención de ascender peldaños”.

En esa sala de videos (en un caso similar al de Erik Spoelstra, Mike Budenholzer, Dave Fizdale y otros técnicos de su generación) Vogel pudo sumergirse en los aspectos técnicos del baloncesto. Eventualmente, Vogel siguió a Pitino hasta Boston, para formar parte de las bancas de los Celtics, 76ers y Pacers bajo las ordenes de O’Brien.

En Indiana, O’Brien cobró plena consciencia de la creencia del presidente del equipo Larry Bird, quien piensa que los entrenadores de la NBA tienen una fecha de expiración de tres años después de su contratación. Por eso, cuando Bird se reunió con O’Brien en una mañana dominical de enero de 2011 con el fin de despedirlo, le preguntó a O’Brien si la lealtad de Vogel podría hacerle rechazar un ascenso como sucesor interino de O’Brien.

“Le respondí: ‘Son tonterías”’, recuerda O’Brien. “Esta es una oportunidad para él. Vamos a llamarlo por teléfono”.

Cuando Vogel se puso en la línea, O’Brien le dijo: “Larry quiere que seas el entrenador interino y yo no tengo problemas en que asumas el cargo”.

Al día siguiente, Vogel convocó su primera reunión como entrenador de un equipo de la NBA.

“Cuando Frank comenzó a hablar, pensé de inmediato que había tomado control del salón: la energía, el positivismo”, expresó el veterano asistente de los Pacers, Dan Burke. “El salón elevó sus ánimos y lo podías percibir”.

Mientras Roy Hibbert decidió disminuir su uso del pick-and-roll y los defensores del perímetro decidieron alejarse de las rotaciones a cualquier costo, los Pacers armaron la mejor defensiva de la liga, que los llevó a sumar dos apariciones en finales de Conferencia. Como entrenador ofensivo, Vogel prefería controlar las posesiones, pero Bird decidió en 2015 que los Pacers necesitaban acelerar el ritmo con una alineación apta para el juego pequeño, con el All-Star Paul George en la posición de ala-pívot.

“Estaba atrapado entre Larry, que lo obligaba a jugar en el puesto 4 y mi mentalidad que decía: ‘Intentémoslo. Creo que existe algo de valor ahí’”, afirma Vogel. “Pero Paul mostraba resistencia, estaba 100% resistente. Sirvo de mediador, pero a Paul, simplemente, no le gustaba. Recuerdo que Larry salía en los periódicos diciendo: ‘Ellos no toman las decisiones aquí. Yo sí’”.

Después de esa temporada en la cual los Pacers cayeron en la primera ronda de los playoffs, Vogel fue despedido. Y distinto al caso de O’Brien, Vogel no se mostró optimista sobre el panorama después de su súbita partida.

“Cuando Larry llamó para despedirme”, expresa Vogel, “le dije que estaba cometiendo un error”.

DESDE EL EXTERIOR, Vogel parecía ser un entrenador condenado al fracaso.

En primera instancia, los Lakers habían intentado hacerse con los servicios de Monty Williams y Tyronn Lue antes de que ambos declinaran sendas ofertas. Por eso, intentaron pactar con Vogel, un candidato que probablemente no objetaría las condiciones impuestas por el equipo de Los Ángeles.

Luego de que Vogel saliera de Orlando en 2018, no había certeza de que pudiera tener otra oportunidad de liderar un equipo de la NBA y un equipo comandado por LeBron es una situación complicada, independientemente de las heridas auto infringidas por la franquicia en tiempos recientes. No obstante, Vogel era respetado debido a sus habilidades para preparar equipos, su reputación como una persona excesivamente amable y (quizás lo más importante) un oyente flexible que colaboraría con los accionistas de los Lakers en todas las decisiones, grandes y pequeñas.

Esa colaboración incluía al cuerpo técnico de Vogel. En público, los Lakers rechazan la idea de que tenían algún problema específico con el grupo conformado por Walton. A pesar de ello, varias fuentes indican que la gerencia mostraba alergia a la idea de que su próximo entrenador llenara el banquillo con “su gente”. Los Lakers tenían fuerte convicción de que su cuerpo técnico debía estar conformado por una colección de exentrenadores cuya experiencia podría generar credibilidad instantánea en un roster lleno de veteranos.

Uno de esos asistentes principales sería el base Jason Kidd, miembro del Salón de la Fama. Dos fuentes independientes han ratificado que James considera a Kidd como la única persona viva que ve el juego del baloncesto con el mismo nivel de claridad que él. También se sabía muy bien que Kidd buscaba su próxima oportunidad como entrenador y que había sido entrevistado para el puesto vacante de los Lakers.

Al instante en el cual se anunció la conformación de la dupla Vogel-Kidd, la brigada de quienes disfrutan del sufrimiento ajeno comenzaron a murmurar sobre la posibilidad de una expectativa de vida breve para Vogel dentro de los Lakers, con Kidd esperando su oportunidad.

“Siempre habrá rumores… son los Lakers”, afirma Kidd. “A veces, la gente actúa como si yo jamás hubiese jugado un partido y dicen que jamás he sido buen compañero. Fui buen compañero en aquel entonces y soy buen compañero hoy”.

Cuando Vogel se reunió con Kidd por primera vez, luego de haber aceptado la oferta de los Lakers, éste quería escuchar los razonamientos de Kidd como entrenador de los Nets y Bucks en gran detalle. Vogel trató la reunión como una especie de entrevista.

En teoría, Vogel pudo haber sugerido un veto de haberse sentido incómodo. No obstante, Vogel tenía experiencia con respetados exjugadores de la NBA que aspiraban a ser entrenador, incluyendo a Brian Shaw y Nate McMillan. Kidd fue explícito con respecto a sus experiencias anteriores y Vogel se sintió lo suficientemente tranquilo.

“No puedo contar con cuatro analistas de video dentro de mi cuerpo técnico”, afirma Vogel. “El complemento apropiado para mí siempre ha sido un exjugador respetado que cuente con experiencia como entrenador. Pero no se puede tener la mentalidad de que vas a estar siempre mirando por encima del hombro… hay que contar con pólvora dentro del staff”.

Si se produjo algún estrés potencial debido a la estructura de los rivales de los Lakers, Vogel logró, aparentemente, apaciguarlo desde el principio. Sin embargo, imponer una sensación de calma dentro y fuera de la cancha en un lugar donde el caos ha estado a la orden del día puede representar una tarea mucho más difícil.

EN LA EVOLUCIÓN de cualquier entrenador de la NBA que se gana a su equipo, hay momentos al principio de su mandato que ayudan a construir credibilidad. Ese momento para Vogel ocurrió en su quinto juego de temporada regular con los Lakers. Durante un enfrentamiento apretado contra los Mavericks en la carretera, los Lakers perdían por tres puntos con 6.4 segundos restantes.

Durante el tiempo fuera, pidió una jugada que los Lakers habían practicado para esa situación precisa. Fue una jugada clásica, llevada a su máximo nivel por los Spurs y Manu Ginóbili con miras a crearle espacio a grandes tiradores: The Hammer.

"Requiere una penetración del lado izquierdo y LeBron lo puede hacer de manera natural", dice Vogel.

Los Lakers ejecutaron la posesión a la perfección.

Dwight Howard paró a Seth Curry, el defensor de Danny Green, con una cortina, mientras Green se dirigía a la esquina derecha. Simultáneamente, James condujo con fuerza hacia el interior, y luego disparó un pase preciso a Green, quien encestó el disparo al sonar la chicharra. Los Lakers prevalecieron en tiempo extra, mejoraron su récord a 4-1.

"Ese fue un gran momento para ambas partes", dice Kidd. "Los jugadores aprenden que pueden confiar en el entrenador, y el entrenador aprende que puede confiar en sus jugadores".

Si haces una encuesta en cualquier plantel de la NBA, particularmente un grupo veterano, por el atributo más importante de un entrenador en jefe, y la responsabilidad probablemente ocupe el segundo lugar detrás de la confianza. Los jugadores quieren saber que el grupo de entrenador establecerá estándares de rendimiento y los aplicará con consistencia, desde la superestrella hasta el último jugador en la banca

Después de una actuación mediocre en defensa a principios de este mes contra los Pelicans en la que los Lakers permitieron 68 puntos en la pintura con un 67% de disparos, Vogel desató su furia en una exhaustiva sesión de video que incluyó una secuencia de problemas defensivos.

"Se metió con todos nosotros, yo, LeBron, todos. Muchos entrenadores no se meten con sus superestrellas, pero él sí", dice Davis. "Lo que más me impresionó es que incluso cuando ganamos, él nos hace responsables. Cuando un equipo ve a un entrenador que se mete con LeBron o conmigo, los otros muchachos lo respetan más y saben que también tienen que ser responsables".

En su próximo juego, los Lakers establecieron un récord de franquicia con 20 bloqueos en una victoria sobre los Pistons.

Vogel tiene una calidad de tonto con un conocimiento enciclopédico de comedia amplia, y ocasionalmente ilumina esas duras sesiones de video con extraños clips de "Saturday Night Live".

Reconociendo que el plantel incluye a varios entusiastas del vino, Vogel empalmó en un viejo boceto de SNL que tiene lugar en una bodega con la habitación en puntadas. Una sesión de video en Miami, una ciudad conocida por su vida nocturna, incluyó un poco de comedia sobre las leyes de la atracción masculina.

Vogel también se ha ganado elogios por algunos gestos más matizados. De cara a la temporada, tenía que tomar varias decisiones con respecto a la alineación inicial, todas relacionadas con jugadores veteranos.

En la posición de pívot optó por JaVale McGee sobre Dwight Howard debido a la pretemporada superior de McGee. Deliberó si Avery Bradley o Rajon Rondo deberían comenzar como base. Vogel reconoció que Rondo era el orquestador más puro, pero que Bradley podría tener más éxito defendiendo al base oponente. Finalmente eligió a Bradley, dejó a Rondo al mando de la segunda unidad. Los titulares con Bradley han tenido una calificación neta de 13.7, mientras que la segunda unidad de Rondo con Kyle Kuzma, Howard, James y un grupo de escolta tienen una cifra llamativa de 23.1

Un entrenador en jefe en la NBA puede ser un pizarrón Jedi en el huddle, pero la gran mayoría de su trabajo se realizará fuera de la cancha, y eso es especialmente cierto si su equipo tiene a LeBron James y Anthony Davis.

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¡Anthony Davis está en Lambeau Field!

El flamante jugador de los Lakers arribó al estadio de los Packers para apoyarlos enfundado en un jersey de Aaron Rodgers.

ENTRENAR UN EQUIPO con gran talento está lleno de peligros. Debes decir verdades, pero demasiada verdad puede desgastar a los jugadores. Debes venir preparado a la instalación, pero los veteranos no necesitan un libro de jugadas pesado. Y la colaboración con las superestrellas es vital, pero la deferencia puede ser problemática. Es un baile delicado.

Cuando se les preguntó sus impresiones sobre cómo Vogel está manejando eso en Los Ángeles, varias personas dentro de la organización lo elogiaron por lograr el balance perfecto.

"Frank es un motivador y un verdadero líder, y es consistente, emocional y con su mensaje", dijo el base Avery Bradley. "Eso es importante porque cuando estás cerca de muchos machos alfa todos los días, necesitas mucha consistencia. Genera respeto".

Con los Lakers en una racha de tres derrotas rumbo al enfrentamiento del Día de Navidad contra los Clippers, el equipo enfrentó a una decisión sobre cómo manejar los dos próximos días libres.

¿Querían los Lakers practicar el 23, el día después de una mala derrota ante los Nuggets? ¿Querían descansar y entrar a las instalaciones el 24? ¿Qué tan extenuante debe ser el trabajo? ¿Qué pasa con el tiempo en familia en la víspera de Navidad? ¿Preferirían los jugadores solo un recorrido el Día de Navidad?

Vogel está en su derecho de tomar esas decisiones unilateralmente, y algunos entrenadores de la NBA pueden negarse a entregar esa decisión, incluso a las superestrellas. Sin embargo, Vogel consultó con James y Davis. Y no titubeo.

"Así es cómo hago la pregunta", dijo Vogel. "'Hey, estoy tratando de solidificar cómo debería ser esto. Este es el equipo de ustedes. Esto es lo que creo que nos coloca en la mejor posición para ganar, pero ¿cómo se sienten al respecto? Porque es Navidad y yo soy flexible".

James y Davis decidieron que el equipo debería hacer trabajo ligero en cancha además de observar video el día 23, y luego llegar a la hora inusualmente temprana de 8 a.m. en la víspera de Navidad. Este acuerdo dejaría a los jugadores con unas buenas 24 horas para pasar tiempo con familiares y amigos.

"Su habilidad de comunicar ha sido acertada cuando se trata de los dos mejores jugadores", dice el veterano Jared Dudley. "Él conoce la temperatura del equipo, sabe cuándo (James y Davis) necesitan tiempo libre, cuándo confiar en ellos, cuándo entrar en una sesión de video. Todo lo que está haciendo dice 'entrenador veterano'".

Y cuando Kentavious Caldwell-Pope tuvo problemas con su tiro al comienzo de la temporada, Vogel respaldó su escolta, aumentando sus minutos. A través de textos alentadores, conversaciones después de la práctica y comentarios pasivos, Vogel comprometió su fe. Los compañeros de equipo también se unieron detrás de Caldwell-Pope. Después de un juego fuerte en una victoria sobre los Sacramento Kings el 15 de noviembre, Dwight Howard publicó una nota de aliento en Instagram, una publicación que le gustó tanto a James como a Davis

“El saber qué a través de mis problemas, 'mi entrenador todavía cree en mí', hace mucho por la mentalidad de uno", comentó Caldwell-Pope. "Ahora no pienso en eso. Puedo ir a hacer mi trabajo y comenzar a producir”.

En sus últimos 30 juegos, Caldwell-Pope ha tirado para 46.6% en tiros de tres puntos, el séptimo mejor porcentaje en la NBA entre los tiradores con más de tres intentos por juego.

“Mi fe comenzó con lo duro que juega (Caldwell-Pope)”, indicó Vogel. "Cuando compites tan duro y estás contribuyendo a ganar, ya sea que estés haciendo acertando o, te has ganado esa creencia".


HOY, NI VOGEL, ni los jugadores, ni Pelinka, están ansiosos por dar una vuelta de victoria tras un primer capítulo auspicioso. Todo parece rosado cuando tienes 33-8 en el punto medio de la temporada, pero la NBA es implacable cuando cambia el impulso. Los caprichos de la campaña (una sola lesión, un poco de estática en los medios, una crisis de fe) pueden descarrilar la fortuna de un equipo en un instante.

Sin embargo, para una franquicia que pasó los últimos años absorta en un grotesco ‘reality show’, la llegada de Vogel a Los Ángeles ha coincidido con una paz recién descubierta. El ambiente alrededor del equipo es de profesionalismo veterano. Los roles están definidos y cumplidos. En una liga donde el cambio de fichas se ha convertido en la norma durante la temporada regular, los Lakers parecen comprometidos con sus tareas diarias y tienen el historial para demostrarlo.

O tal vez, hay algo más en juego. Dirigir sigue siendo una habilidad no cuantificable. Las franquicias de la NBA, incluso las más deliberadas y estratégicas en su pensamiento, hacen esas contrataciones basadas en un sentir.

Y en Frank Vogel, una organización que se ha preocupado por recuperar el aura de la gloria pasada hizo una contratación contradictoria, decididamente poco llamativa. Vogel no tiene ningún linaje real con los Lakers ni es un atractivo de marca. Nada sobre su personalidad grita Los Angeles Lakers, y sin embargo está funcionando. Los Lakers están más cerca de lo que han estado en una década para restaurar su reclamo como la franquicia icónica de la NBA, y, por ahora, lo están haciendo sin una pizca de drama.

"Frank llega todos los días, gane o pierda, con la misma actitud. Nunca es demasiado alto ni demasiado bajo", opina Davis. "Amo como entrena, amo su estilo de entrenamiento, y lo amo como entrenador".

Para Vogel, su actuación actual parece estar alejada de su frustrante período presidiendo una plantilla joven, desajustada y plagada de lesiones en Orlando, particularmente durante su última temporada como entrenador bajo una nueva administración.

Cuando se le preguntó cómo habría reaccionado si alguien le hubiera dicho durante sus últimos días en Orlando que en menos de dos años, estaría entrenando a LeBron James y Anthony Davis para los Lakers, Vogel respondió con incredulidad, como si el escenario fuera hipotético.

"Hubiera pedido que me despidieran".