Aryna Sabalenka aprovechó su arrollador debut en el WTA de Brisbane para zanjar la polémica sobre la "Batalla de los Sexos".
Según ella, gran parte de los detractores no comprendieron el propósito de su duelo con Nick Kyrgios. La número uno del mundo fue tajante al declarar que "se malinterpretó la idea del evento", subrayando que el objetivo principal era la promoción del deporte y no una medición técnica oficial.
Para la bielorrusa, el hecho de que el encuentro acaparara todos los focos mediáticos fue el mayor éxito, afirmando que "la atención que ha generado este partido no es inferior a la de una final de Grand Slam".
Sobre el desarrollo del juego contra el australiano, Sabalenka se mostró satisfecha con su rendimiento a pesar de la derrota, destacando la valentía necesaria para dar ese paso. "Estoy muy orgullosa de mí misma por haber sido tan valiente como para exponerme a esto y haber sido capaz de mostrar este nivel de tenis", confesó en rueda de prensa.
Lejos de verlo como un paso atrás para el tenis femenino, la campeona consideró que el desafío sirvió para demostrar que "un evento tenístico puede ser divertido, interesante e impredecible" más allá de los formatos tradicionales.
La experiencia de enfrentar la potencia de Kyrgios fue, en sus palabras, un "interesante entrenamiento físico" que la obligó a estar al límite de sus capacidades. Sabalenka bromeó sobre la cantidad de dejadas y la velocidad de bola que tuvo que gestionar, admitiendo que tras el esfuerzo sus próximos días serían de "entrenamientos de movilidad relajados". Sin embargo, resaltó la competitividad del choque al ver que Nick no se tomó el partido a la ligera: "Me alegra ver que se pone tenso al quitarme uno de mis servicios; fue un gran nivel".
Uno de los puntos más debatidos fueron las reglas, especialmente la de disponer de un solo servicio por punto, algo que Sabalenka reconoció como una dificultad inesperada. "Antes del partido no me di cuenta de que tendría que adaptarme y fue un poco complicado para mí", explicó la tenista, quien admitió que le costó ajustar sus golpes a esa limitación. A pesar de ello, disfrutó de la presión de enfrentarse a un hombre en un gran escenario, insistiendo en que "me encanta desafiarme a mí misma y me encantaría volver a jugar".
La competitividad innata de la bielorrusa la llevó a pedir una revancha inmediata, pero con condiciones que equilibren la balanza física entre ambos. "Me encanta la venganza y no me gusta dejar las cosas como están", sentenció. Su propuesta para un futuro encuentro incluye cambios específicos en el reglamento: "Mantendría la cancha completa para Nick, pero yo me quedaría con dos saques; creo que eso igualaría mucho más nuestro nivel", sugirió.
Finalmente, Sabalenka concluyó que el tenis debe ser capaz de ofrecer entretenimiento sin complejos, defendiendo su amistad y colaboración con Kyrgios en este proyecto. Para ella, lo más valioso fue demostrarle al mundo que se puede competir al más alto nivel mientras se disfruta del juego. "He disfrutado; me encantan estos retos y me encantaría ponerme en el ojo del huracán de nuevo".
