Arantxa vive una segunda felicidad

Los tres títulos que ganó en el Abierto de Francia marcaron la vida de Arantxa Sánchez. Getty Images

LOS ÁNGELES -- La ex tenista española Arantxa Sánchez Vicario atendió la llamada telefónica de ESPNDeportes.com en plena acción, inmiscuida en la faceta a la que le está dedicando más tiempo: a sus hijos.

"Acabo de buscar a mis hijos del colegio", esgrimió con tono amable antes de excusarse. "Disculpa si hay ruido de fondo".

La versión actual de la ex número uno del mundo es la de la calma después de una tormenta de éxitos deportivos que la han colocado entre las 10 deportistas hispanas más influyentes según ESPN.

Se dice pronto; se digiere con lentitud.

"Cuando recibí la noticia me hizo mucha ilusión", confesó satisfecha. "Que hayan pensado en mí como una de las deportistas más influyentes es una gran noticia. Estoy encantada y quiero agradecer que hayan reconocido mi carrera deportiva y hayan podido disfrutar con mis partidos".

Sobran las palabras para describir el impacto deportivo de Arantxa a lo largo de los años. Referente tenístico internacional desde casi la adolescencia, su carrera estuvo marcada por la precocidad, y es que esta campeona logró su primer Grand Slam con 17 años de edad, después de vencer a Steffi Graf en la tierra batida de París. Fue el primero de los tres Roland Garros que consiguió, el que más ilusión le provocó y el que la colocó en boca de todos. Era 1989 y la leyenda estaba creciendo más de prisa de lo normal.

"El momento que marcó mi carrera fue ganar el primer Roland Garros con 17 años. En aquel momento era la jugadora más joven en ganarlo de la historia y derrotando nada menos que a Steffi Graf", recordó. "Fue un partidazo, porque yo no era favorita ni mucho menos y derroté a Steffi que llevaba dos años y medio siendo imbatible. Fui la primera que le pude derrotar en esa época tan dorada siendo número uno del mundo. Fue una final histórica inolvidable, un partidazo que ha salido en las mejores finales del tenis".

Un año después, Mónica Seles arrebató la distinción de Arantxa después de hacerse con el torneo de Francia con 16 años de edad, pero la carrera de la española siguió en ascenso. Se encumbró en la cima de la WTA en 1995. Esa temporada recogió los frutos del año anterior, sin duda el más prolífico de su carrera gracias a sus ocho títulos, entre ellos su segundo Roland Garros y un US Open.

"Cuando ganas un Grand Slam es lo mejor, pero cuando consigues ser la número uno... es un grupo muy selecto y es un mejor reconocimiento. No hay nadie delante tuyo, tampoco olvidaré esos días", afirmó Arantxa, quien también tiene muy presentes las dos finales de Wimbledon que se le escaparon frente a Graf.

"En el 95 jugué un partido extraordinario y ninguna mereció perder, tanto Steffi como yo. Perdí y hubo un juego que duró 28 minutos. La final y Wimbledon se me escaparon de las manos. Tuve dos finales y te quedas un poco triste, pero también contenta por llegar a la final. Perdí con la mejor en aquel momento", apuntó.

LÍDER INDIVIDUAL Y EN DOBLES

Eran los últimos coletazos de la tenista alemana y el tenis español estaba en lo más alto gracias a Arantxa y a Conchita Martínez, quien también logró muchos éxitos individuales y en dobles, otra de las facetas en las que brilló la catalana.

"Muy pocas jugadoras han sido número uno en categoría individual y en dobles", apostilló.

De hecho, después de anunciar su retirada del tenis, Arantxa regresó a las pistas para participar en sus quintos Juegos Olímpicos en dobles.

"Coincidió que en el 2004 Anabel Medina no tenía con quién jugar en dobles y se dio la situación de jugar torneos otra vez. Entramos en la Olimpiada de dobles. Fue mi último partido. Lo recuerdo con mucha ilusión. La mala suerte que nos tocó con las cabezas de serie, las argentinas, que se llevaron medalla y fue muy duro el primer partido que tuvimos", explicó.

Fue en ese instante cuando llegó su retirada definitiva. La precocidad deportiva que siempre persiguió a Arantxa volvió a hacer acto de presencia.

"Siempre es difícil dejarlo, pero yo siempre digo que una retirada a tiempo siempre es una victoria. Me retiré muy joven, con 30 años. Tuve la circunstancia de que nunca antes me había lesionado y tuve dos lesiones muy graves, no pude jugar en todo el año y lo que pude jugar pues dí el máximo y al final de año decidí retirarme. Pensé que era momento adecuado y perfecto para hacerlo. Al día siguiente, cuando me desperté, me di cuenta de que ya no tenía que hacer la vida de antes pero bueno ya estaba preparada y cuando tomas esa decisión, es firme".

Hace unos meses dejó el cargo de capitana del equipo de la Copa Federación por desavenencias con el presidente. Su dimisión llegó en apoyo a un gran número de tenistas españolas que mostraron su malestar con las condiciones del deporte en el país. Pero eso es pasado para Arantxa, y el presente deambula entre la polémica de airados problemas con sus progenitores y la vida en familia con su marido y sus hijos, donde está concentrando todas sus energías.

"Ahora estoy disfrutando de mis hijos. Siempre se puede hacer algo para el mundo del tenis, pero ahora mi familia es lo más importante. Dejo las puertas abiertas porque hay muchas posibilidades pero siempre y cuando lo pueda compaginar con mi familia", apuntó.