El movimiento, aunque incomprensible para algunos, asegura que el dominicano podrá continuar trabajando en aspectos de su juego que necesitan mejorar.
Cuando Jasson Domínguez firmó su contrato como prospecto con los New York Yankees, se habló de él como un talento generacional que hacía décadas no se veía en las Grandes Ligas. Inmediatamente se le apodó como “El Marciano”, se hablaba de herramientas que estaban “fuera de este mundo” y se decía que estábamos en presencia de quien sería, probablemente, el mejor jugador de su generación.
La realidad, en muchas ocasiones, tiende a ser distinta a lo que las proyecciones de los scouts plantean con respecto a los jugadores, y es que, como reza la frase, “el desarrollo de un jugador no es lineal”.
Nadie pone en duda la capacidad atlética y las herramientas que tiene Jasson Domínguez para ser exitoso en Grandes Ligas, pero la realidad es que, por diversos motivos, no ha podido exponerlas de una manera que convenza de que merece tener un puesto en la alineación de los Yankees al día de hoy.
La comparación con los demás jardineros
En tres años jugando a nivel MLB, solo acumula 149 partidos, con un promedio de bateo de .248, un OPS de .724, un OPS+ de 103, 10 jonrones y 47 carreras remolcadas. Al comparar esto con los jardineros titulares de los Yankees, se hace evidente lo lejos que se encuentra de la posibilidad de ser titular de manera fija.
Trent Grisham, quien ganará 22 millones de dólares vía oferta calificada en 2026, viene de su mejor año en MLB: 34 jonrones, 74 remolcadas, un bWAR de 3.5 y un OPS+ de 125 en 143 partidos disputados en 2025.
Cody Bellinger, quien acaba de firmar por cinco años y 162.5 millones de dólares, disputó 152 partidos en 2025. Tuvo un bWAR de 5.1, bateó para .272, con OPS de .813 y OPS+ de 125, disparó 29 jonrones y remolcó 98 carreras.
De su lado, el reinante MVP de la Liga Americana, Aaron Judge, no necesita carta de presentación, pero, solo para ilustrar la distancia, “El Juez” fue líder de MLB en prácticamente todos los departamentos ofensivos, terminando el año con 53 jonrones, 114 remolcadas, un promedio de .331, un OPS de 1.144 y un OPS+ de 215.
Ahora bien, hablemos de Randal Grichuk. La sorpresa con Domínguez, quien ha tenido unos muy buenos entrenamientos primaverales con el bate, llega cuando los Yankees deciden que Grichuk hará el roster de Día Inaugural por encima del quisqueyano. Dos elementos pudieron haber sido determinantes en esta decisión: la defensa y la ofensiva contra lanzadores zurdos.
Como jardinero, a lo largo de su carrera, Grichuk acumula 12 carreras defensivas salvadas (DRS) y 8 outs por encima del promedio para su posición (OAA). Domínguez, en cambio, tiene un DRS de -11, es decir, su defensa le ha costado 11 carreras a los Yankees, y su OAA es de -12.
Aquí es cuando debemos recordar que Domínguez fue movido del jardín central al izquierdo buscando aliviar su carga y, al menos por ahora, se ha visto inconsistente, sin poder completar jugadas consideradas rutinarias en múltiples ocasiones.
El problema no son los Yankees enviando a Domínguez a Triple A, contrario a creencia popular.pic.twitter.com/NVDevGGNuF
— Juan Arturo Recio (@JuanRecioM) March 22, 2026
El otro elemento es la eficacia de ambos jugadores contra lanzadores zurdos. Siendo bateador ambidiestro, se pensaría que Domínguez debería tener la ventaja en este escenario. Sin embargo, la realidad es que, en 134 apariciones al plato, el dominicano batea para .186, con OPS de .530. Aunque la muestra es pequeña, resulta significativa al evidenciar que su bate aún no está listo para enfrentar pitcheo zurdo de élite.
De su lado, Grichuk ha tenido 1,672 apariciones contra zurdos y les batea para .268, con OPS de .819, siendo superior también en ese aspecto.
De hecho, si se toma como referencia la carrera completa de Domínguez y se compara con los últimos tres años de Grichuk en MLB, el estadounidense le lleva una ventaja considerable en casi todos los departamentos ofensivos, con excepción del OBP y las bases robadas.
Pero, ¿y la posición de bateador designado?
La realidad es que los Yankees también tienen cubierto ese puesto con Giancarlo Stanton, quien, a pesar de sufrir dolor crónico en los codos debido a una condición médica, encaja mejor en ese rol que Domínguez en este momento. Como ejemplo, en 77 partidos la campaña pasada, Stanton conectó 24 jonrones, remolcó 66 carreras, bateó para .273 y registró un OPS de .944.
Entonces, ¿tienen los Yankees razón en enviar a Domínguez a Triple A?
La respuesta es sí, por tres motivos esenciales.
El primero está directamente relacionado con lo mencionado al inicio: el desarrollo de los peloteros no es lineal. Se vendió la idea de la grandeza de Domínguez desde su firma como prospecto y se ha olvidado, debido a su edad y al equipo en el que juega, que el jardinero apenas tiene 23 años y que debutó con 20.
La exigencia sobre el jugador ha sido desproporcionada frente a su desarrollo real, por lo que la paciencia debe imponerse sobre el deseo de verlo consolidado en MLB.
Jasson Domínguez la mandó al lago. 🚀
— MLB Español (@mlbespanol) February 27, 2026
Su primer jonrón del Spring Training 2026. pic.twitter.com/njHwZDn4Bc
El segundo punto es que estar en Triple A le garantiza turnos y juegos diarios, algo que necesita con urgencia para seguir desarrollándose. Esto es algo que los Yankees identificaron temprano e incluso, desde el inicio de los entrenamientos, el dirigente Aaron Boone dejó claro que el objetivo principal es que Domínguez juegue todos los días.
Finalmente, los Yankees no lo necesitan en este momento. Contrario a la creencia de que lo hecho en los entrenamientos primaverales define todas las decisiones, existen planes, necesidades inmediatas y procesos que deben cumplirse al momento de elegir a un jugador para cubrir una posición tan disputada como la de cuarto jardinero en el equipo.
La realidad es que los Yankees tienen profundidad en esa posición, por lo que no necesitan a Jasson Domínguez ahora mismo. En cambio, Domínguez sí necesita jugar a diario, algo que no tendría garantizado permaneciendo en el equipo grande.
La conclusión con Domínguez fue la correcta
Dicho todo esto, el caso de Jasson Domínguez demuestra que el talento necesita tiempo para cultivarse y explotarse. Más que un retroceso, contrario a la creencia popular, su asignación a Triple A es una oportunidad para desarrollar aspectos de su juego que solo podrán mejorar si está en el terreno la mayor cantidad de días posibles.
Los Yankees, lejos de tomar una decisión impulsiva, han optado por el camino que favorece al desarrollo del pelotero. Si Domínguez va a convertirse en la estrella que muchos proyectaron, no será por apurarlo, sino por permitirle desarrollarse al ritmo que su talento necesita.
