Serie Mundial Brewers-Rays es buena para el deporte, Rob Manfred

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Serie Mundial: Un primer juego en el quese vio lo que se esperaba (4:32)

Para el Comisionado de MLB la Serie Mundial Rays-Brewers es positiva, pero cree que equipos de mercados pequeños no pueden competir constantemente sin tope salarial.


MILWAUKEE -- El comisionado de la MLB, Rob Manfred, considera que la presencia de dos equipos de mercados más pequeños en la Serie Mundial es positiva para el deporte; sin embargo, señaló que no impedirá que los dueños de los equipos busquen establecer un tope salarial como parte del próximo convenio colectivo (CBA, por sus siglas en inglés).

De hecho, Manfred afirmó que la primera aparición de los Milwaukee Brewers en una Serie Mundial en 44 años refuerza, a su juicio, el argumento a favor de un tope salarial.

"Creo que esto demuestra que estamos desaprovechando un gran potencial en algunos de nuestros mercados más pequeños, al no brindarles la oportunidad de competir de manera constante", comentó Manfred el viernes, sobre el terreno de juego, antes del primer partido de la Serie Mundial entre Milwaukee y los Tampa Bay Rays. "Los Brewers han sido una franquicia bien gestionada desde siempre. Han pasado 40 años desde la última vez que estuvieron aquí. Una vez cada 40 años no es suficiente".

Bruce Meyer, director ejecutivo interino de la Asociación de Jugadores de las Grandes Ligas de Béisbol (MLBPA), cuestionó la idea de que un tope salarial sirva para equilibrar las condiciones de competencia, señalando que cualquier equipo puede lograr lo que Milwaukee y Tampa han conseguido este año. No obstante, Meyer reconoció que, sin una inversión económica, mantener un nivel ganador podría resultar insostenible.

"Si todos los equipos llegaran a la conclusión mañana de que no hace falta gastar dinero en jugadores para poder ganar, obviamente eso no sería algo positivo", señaló Meyer. "Y tampoco sería bueno para esos equipos, porque no creo que se pueda ganar de esa manera a largo plazo".

Esa es la delgada línea por la que transitan los jugadores a medida que se intensifican las negociaciones, dado que el actual CBA expira a finales del próximo mes. El sindicato quiere subrayar que, bajo el sistema vigente, cualquier equipo puede ganar la Serie Mundial; sin embargo, los jugadores temen que los propietarios lleguen a creer que recortar el gasto en nóminas es una fórmula válida. Según Meyer, permitir que cada equipo actúe según su criterio -algunos invierten, otros no- es el sistema adecuado.

"El tope salarial es lo opuesto a la competencia", afirmó Meyer. "Un tope salarial le indica a los equipos que no pueden competir demasiado... Los resultados de esta postemporada, evidentemente, debilitan aún más el argumento que ellos esgrimen para justificar su deseo de implementarlo. Pero, claro está, esa no es la verdadera razón por la que lo quieren".

La liga sostiene que impulsa el tope salarial porque es lo que desean los aficionados, argumentando que la capacidad de ganar con regularidad y alcanzar la postemporada está estrechamente vinculada a la inversión en nóminas.

"Nadie ha dicho nunca que las diferencias económicas determinen por completo los resultados", comentó Manfred. "Si analizamos los datos, los equipos de mercados más grandes poseen una ventaja estadísticamente significativa a la hora de clasificarse para la postemporada y avanzar más lejos en ella".

El sindicato rechaza esta idea, mientras ambas partes recurren a datos seleccionados a conveniencia para respaldar sus respectivas posturas. El sindicato se centra en casos específicos -como la Serie Mundial de este año-, mientras que la liga analiza el panorama general. Esta temporada será la primera, desde 2015, en la que un equipo de un mercado pequeño gane la Serie Mundial.

"Si observamos nuestros resultados -no solo de un año, sino de las últimas dos décadas-, existe una correlación muy fuerte entre el tamaño del mercado, la nómina salarial y las probabilidades de acceder a la postemporada, así como, en particular, las posibilidades de llegar más lejos en ella", señaló Manfred.

Meyer descartó la noción de que la liga busque un equilibrio competitivo mediante la implementación de un tope salarial. Sostiene que, para los propietarios, todo gira en torno al valor de las franquicias, y afirma que un tope aumentará el valor de los equipos.

"En realidad, todo esto se reduce a su deseo de ganar más dinero -en forma de beneficios- y de aumentar el valor de las franquicias", señaló Meyer. "Lo demás es una farsa. Es decir, no buscan esto por ninguna de las razones que alegan".

La brecha entre ambas partes probablemente derive en una paralización de la actividad al concluir el convenio colectivo. Esto significaría que, a partir de diciembre, los jugadores no tendrían contacto alguno con sus equipos y las operaciones de la liga se detendrían. A menos que una de las partes modifique su postura respecto al tope salarial, es probable que el estancamiento se prolongue hasta el año nuevo e, incluso, hasta la próxima temporada.

"Nada de esto tendría por qué estar ocurriendo", afirmó Meyer. "Los propietarios han tomado una decisión; al parecer, han optado por imponer un cierre patronal a los jugadores".

Manfred, por su parte, replicó: "Existe un nivel de unanimidad sin precedentes entre los propietarios en cuanto a que esto es algo que debemos hacer; necesitamos situarnos en una posición que nos permita operar igual que el resto de las grandes ligas deportivas profesionales de Norteamérica".