


"Este video muestra claramente el respeto y consideración que la FIFA tiene hacia mí, hacia mi club y hacia mi país. Todo queda claro ahora. Deseo al Sr. Blatter una saludable y larga vida para que siga disfrutando, como merece, del éxito de sus equipos y jugadores favoritos", ¿Irónico? Bastante. ¿Justificado? Puede ser. También de inmediato, la afición portuguesa, dolida, se lanzó a la cabeza de Blatter. Formaron un grupo en Facebook pidiendo la dimisión del septuagenario; grupo que más de una semana después cuenta con casi 210 mil adeptos. El presidente de la FIFA se metió con quien no debía. Hasta el gobierno portugués emitió un comunicado mostrando su repudio. Desde la Federación Portuguesa y el Real Madrid se enviaron cartas a la FIFA exigiendo explicaciones. El Real Madrid envió una carta pidiendo una rectificación a lo que el equipo consideró una falta de respeto. "Sería deseable una rectificación que repusiera, si es que es posible, el daño causado tanto al jugador como a nuestra institución", reza la misiva firmada por Florentino Pérez, quien claramente hace alusión a las consecuencias que podría tener a futuro pues "podría condicionar la votación". La comparación, mala para Cristiano Ronaldo, lo es también para Lionel Messi. No han sido pocos los compañeros, rivales y paisanos del '7' merengue que salieron en su defensa. Y si sus acérrimos claman justicia pues la balanza se puede inclinar en favor de Messi por las preferencias del mandamás de la FIFA, es igualmente probable que pase lo contrario: que se vote al portugués por defenderlo. Cristiano Ronaldo, en su defensa, mostró suspicacia: "quedan claras muchas cosas". Messi, que ha ganado meritoriamente el galardón los últimos cuatro años, lo dejó como segundo lugar en las últimas dos ediciones. Pero el hecho de que Blatter mostrara abiertamente su preferencia, actúa también en contra del argentino. Empaña el triunfo individual de casi un lustro y deja una sombra sobre el futuro, pues de ganar en enero, no serán pocos los que lo vean como un timo. Y es, todavía peor, para la credibilidad del galardón mismo. Pues ¿qué valor puede tener un premio que viene, de inicio, condicionado? Lo mejor que podría pasar, a estas alturas, es que se le otorgue a Franck Ribéry. Que además es campeón de la Champions League. Blatter intentó disculparse; primero con una respuesta a la carta de Pérez en la que se dijo "sorprendido", pues su defensa se basa en que se trataba de un evento privado, y tomó la postura de la inocencia, ya que "no era mi intención ofender". Envió, asimismo, un par de 'twits' dirigidos a Cristiano Ronaldo. Una respuesta que a los defensores del porgués supo a poco. "El daño está hecho", dijo Carlo Ancelotti, que es, quizás, quien ha hablado con mayor claridad del asunto. "Hay que pensar antes de hablar", agregó el técnico. Pero eso a Blatter no se le da muy bien que digamos. Y Cristiano Ronaldo no es, ni de lejos, el primer ofendido. Sí el más famoso. 'Joyitas' del suizo, hay para rato: Dijo, campantemente, que el escándalo extramarital que le costó a John Terry el gafete de capitán en Inglaterra, era normal en otras sociedades. "Se ve así en los países anglosajones, pero si pasa en, digamos, un país latino (Latinoamérica, imagino), le habrían aplaudido". No sólo el comportamiento de Terry es aceptable, además, Latinoamérica está poblada por puro 'macho' y a las latinas nos encanta vivir en un harem. Ya era de menos extraño que se otorgara la sede del Mundial 2022 a Qatar, pero cuando surgió la preocupación por las estrictas leyes de ese país, donde la homosexualidad está penada, Blatter lo resolvió simplemente pidiendo a los homosexuales "que se abstuvieran de tener relaciones sexuales" durante la justa. Hombre, tan fácil. Y mientras, la LGBT animando a los atletas profesionales a que salgan del closet. Ya pueden abstenerse, porque en pleno siglo XXI, apoyo de la cabeza de la FIFA, ninguno. Si apenas hace un esfuerzo la discriminación racial y el sexismo, ¿qué pueden esperar el resto de minorías? Porque, como es lógico, el racismo, según Blatter, no existe en el futbol. "No hay racismo; habrá de un jugador a otro, con una palabra o un gesto incorrecto, pero el afectado debe saber que es un juego. Al final, nos damos la mano porque hemos trabajado muy duro contra el racismo y la discriminación", llegó a comentar hace un par de años. Y de las mujeres, hay que vestirse más femeninas, porque como todos sabemos, el que no enseña no vende. "Dejemos que las mujeres jueguen en ropa más femenina, como lo hacen en volleyball. Podrían, por ejemplo, tener pantalones más ajustados. Las jugadoras son bonitas, y ya tienen muchas reglas diferentes al futbol varonil, como jugar con un balón más ligero. Esa decisión se tomó para crear una estética más femenina, ¿por qué no hacerlo en moda?", propuso. No conforme, en un congreso de la FIFA este mismo año, 2013, se jactó de tener "a tres mujeres en la junta" a las que animó a tomar la palabra de esta manera: "digan algo, señoras. Siempre hablan en casa, digan algo ahora". Con esa visión sobre la homosexualidad, la mujer, pasando por el código moral de las distintas culturas y los conflictos raciales, es normal que el peinado de Cristiano Ronaldo le cause tanto ruido como el de Rihanna. Blatter necesita, con urgencia, modernizar su departamento de comunicación. O necesita darse cuenta de lo que ha cambiado el mundo desde 1970. Por el momento, nos conformamos con que le haga caso a Ancelotti y cuente hasta diez.I wish Mr.Blatter health and a long life, with the certainty that he'll continue to witness the successes of his favourite teams and players
— Cristiano Ronaldo (@Cristiano) October 29, 2013
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Al minuto 28 del encuentro entre Almería y Barcelona del sábado pasado, Lionel Messi pidió su cambio. El argentino salió del campo mientras se tocaba la ingle con preocupación para dejar su lugar a Xavi Hernández. Siete minutos antes, el argentino había inaugurado el marcador con su octavo tanto de la temporada, colocándose como líder de goleo.
El conjunto culé terminó llevándose una victoria por 0-2, estableciendo un nuevo récord con el mejor arranque de temporada; una marcha perfecta en liga de siete partidos ganados de siete. Pero nadie en el campamento azulgrana estuvo por la labor de festejar: habían perdido al mejor jugador del mundo ante una nueva lesión en el bíceps femoral derecho. La sexta en lo que va del año.
Sobre el barcelonismo cayó un balde de agua fría; suficientes problemas tenían ya con una defensa endeble e insuficiente dadas las bajas de Carles Puyol, Jordi Alba y Javier Mascherano por lesión como para añadir a la lista a su jugador más determinante en ataque.
Fue una manera cruel del destino de dar la razón al técnico culé Gerardo Martino, que había mostrado su intención de dosificar el trabajo del jugador.
Cuatro días antes, en Barcelona se había desatado un nuevo escándalo en torno a las decisiones del 'Tata'. Duramente criticado en las últimas semanas por el cambio en el estilo de juego del Barcelona, sin importar lo efectivo que ha resultado hasta el momento, Martino osó sacar a 'La pulga' del terreno de juego al minuto 81 del encuentro ante la Real Sociedad, considerando el apabullante 4-1 con que Barcelona venció al cuadro vasco como misión cumplida.
A Messi, que lo quiere jugar todo y más, no le pareció. El argentino abandonó el terreno de juego con un notorio gesto de enfado y se negó a devolver el saludo a Martino. Como todo lo que pasa en Barcelona suele magnificarse, el '10' se vio al final en la necesidad de explicar su reacción.
"En ningún momento hice algún gesto en el cambio que produjo Martino cuando me saca. A nadie le gusta salir, pero debemos aceptar porque es lo mejor para el equipo. Lo que no voy a aceptar es que ciertos medios salgan a decir mentiras sobre cualquier situación que sucede conmigo", publicó el crack en su cuenta de Facebook.

El 'Tata' restó importancia al incidente y dejó claro que la voz cantante en el vestuario la lleva él, al tiempo que aseguró que su prioridad era cuidar al jugador.
"Cada vez que el partido haya la posibilidad de cuidarle lo vamos a intentar hacer. Son minutos que le quitamos de encima. Seré cuidadoso para no sacarlo más de cinco veces seguidas", agregó Martino. Quizás debió sacarlo antes.
Decir que la lesión es preocupante para el cuadro azulgrana es poco; desde abril de 2013 a la fecha, el de Rosario ha pasado por la enfermería seis veces, todas ellas producto de alguna lesión en la misma zona y que le han obligado a parar entre una y tres semanas en cada ocasión. El desgaste del jugador y la frecuencia de las recaídas preocupa, de igual manera, del otro lado del mundo.
Días antes, Fernando Signorini, preparador físico de la selección de Argentina en el Mundial de Sudáfrica 2010, había advertido, en declaraciones a la estación radiofónica catalana La Xarxa, que sería "un milagro" si Lionel Messi llega en forma para la cita de Brasil 2014 y culpó al apretado calendario europeo del desgaste del jugador, explicando que Messi "no se rompe", en parte por el cuidado del cuerpo médico de Barcelona y, por otra parte "quién sabe por qué".
"A Messi hay que disfrutarlo tal como es, pero eso no quiere decir que haya de poner en riesgo a está maravillosa máquina humana de jugar al fútbol con este calendario", dijo a mediados de septiembre.
Pero no sólo es culpa del apretado calendario europeo. Si bien es difícil para Barcelona prescindir de su estrella a menos que sea absolutamente necesario, Argentina se muestra también renuente a liberarlo así dispute el partido más inconsecuente. Luego está el propio jugador que no quiere perderse ni un minuto de juego.
De acuerdo con información de Jordi Blanco publicada recientemente en ESPNDeportes.com, el Barcelona había intentado 'sondear' a la Asociación de Futbol Argentina antes del encuentro del clasificación mundialista frente a Paraguay del pasado 10 de septiembre con la intención de liberar al jugador para los últimos partidos en la eliminatoria Sudamericana si Argentina aseguraba su boleto a Brasil, cosa que hizo con una victoria por 2-5. Pese a ello, la AFA dejó claro que no tenía intención de liberar al jugador. Lo que es más, el mismo Messi manifestó su deseo de participar en los encuentros ante Perú y Uruguay de la próxima semana.
La solución de Alejadro Sabella, técnico de la albiceleste, fue incluir en la convocatoria al joven delantero del Inter de Milán Mauro Icardi. Con la clasificación ya asegurada, la ausencia del '10' se reduce a un mero inconveniente para Argentina.
Barcelona, en cambio, se enfrenta a un problema más grave. Perder a su estrella deja en evidencia lo corto que resulta el plantel, independientemente de lo mucho que el éxito culé depende de Messi.
La solución del 'Tata' Martino ha sido, de momento, la de siempre: mandar a Cesc Fàbregas de 'falso nueve' flanqueado por Alexis, o Pedro, y Neymar en un 4-3-3. El detalle está en que sin Messi, las rotaciones en ataque se volverán escasas; solamente Alexis y Pedro podrán gozar de tiempo de descanso, turnándose en el equipo titular. A falta de otro crack, Neymar no tendrá ese privilegio. Tampoco Fàbregas, imprescindible en su papel de 'falso nueve'. Preocupante, si se suman las carencias en la media y la defensa.
Por fortuna se atraviesa el 'parón' de liga que el argentino aprovechará para centrarse en la recuperación. Mientras tanto, Barcelona tendrá que arreglárselas sin él como lo ha hecho ya en el encuentro ante el Celtic, en que los azulgranas vencieron por la mínima gracias al tanto de Fàbregas. Lo mismo aplica para Valladolid y, muy probablemente, para Osasuna equipo al que el Barça se enfrentará a la vuelta de la fecha FIFA el próximo 19 de octubre.
Si todo sale conforme al plan azulgrana, Messi volverá para enfrentarse al Milan el 22 de octubre y después, al eterno rival, Real Madrid, en el clásico español. Mientras tanto, sólo queda aguantar e intentar mantener la racha sin él, aunque esto implique forzar la máquina. Lo dicho: tres semanas sin Messi son demasiado.
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