<
>

Queiroz: "El fútbol se enfrenta a un gran desafío de madurez y resiliencia"

El técnico portugués le propuso a la dirigencia colombiana bajarle el sueldo. EFE

Carlos Queiroz cumple con la cuarentena en Portugal y en un texto que distribuyó la Federación Colombiana de Fútbol opina sobre el nuevo orden a que tendrá adaptarse la pelota por la pandemia.

Titulado, "Lo que el virus se llevó, el día después", el DT señala que “el fútbol perdió el control de su destino y sus mecanismos de éxito, quedando rehén de la salud y la economía”.

Una de las partes más importantes de su editorial tiene que ver con los esfuerzos que tendrá que hacer para mantenerse.

“Requiere enormes sacrificios de todos, así como difíciles y valientes "decisiones extraordinarias", que permitan la reanudación del poder de decisión y salvar en primera instancia las competiciones y los clubes”, agregó.

Hace una semana que el seleccionador tuvo una reunión virtual con sus dirigidos que poco a poco retoman sus entrenamientos en sus respectivas ligas.

El texto completo de Carlos Queiroz.

"Lo que el virus se llevó, el día después"

por Carlos Queiroz, Parte I

Todo en la vida tiene etapas de ascenso y desarrollo, de estancamiento o incluso de declive. El hombre, con sus cambios y adaptaciones, sabiduría y preparación, siempre ha logrado mejorar y progresar continuamente.

Con nuestras múltiples diferencias y preocupaciones, hoy nos enfrentamos a un enemigo común a escala universal, enmascarado por la incertidumbre y la imprevisibilidad. En consecuencia, estamos viviendo una crisis sin precedentes a nivel mundial, que cuestiona la supervivencia y la sostenibilidad del fútbol.

Rápidamente, pasamos de un mundo en el que parecía que sabíamos todo, o casi todo, a otro donde parece que no sabemos nada o casi nada y donde ha ocurrido lo impensable e inimaginable.

Están equivocados aquellos que piensan y actúan con la convicción de que todo terminará pronto, que será posible, uno de estos días, encender la luz y que, en un paso mágico, todo se ilumine y renazca, como si nada hubiera sucedido, nada esté sucediendo o se vuelva a repetir.

De lo que no debe haber dudas es que nos enfrentamos a una nueva y dolorosa "realidad" y que después de este tsunami, lo más probable es que poco o nada vuelva a ser como antes.

De un vistazo, el fútbol perdió el control de su destino y sus mecanismos de éxito, quedando rehén de la salud y la economía.

Con poco margen de maniobra y error, el fútbol se enfrenta a un gran desafío de madurez y resiliencia. El caos instalado requiere enormes sacrificios de todos, así como difíciles y valientes "decisiones extraordinarias", que permitan la reanudación del poder de decisión y salvar en primera instancia las competiciones y los clubes.

El fútbol debe comenzar por adoptar inevitablemente una nueva y diferente forma de pensar y actuar, más "innovadora, solidaria y global".