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Neymar atrae de nuevo la mirada mundial en el debut de Brasil en Qatar-

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Un Brasil ultraofensivo para enfrentar a Serbia (4:53)

Gustavo Hofman nos adelanta algunos detalles sobre como saldrá el equipo de Tité para su primer partido en Qatar 2022. (4:53)

BARCELONA -- Brasil se estrena este jueves en el Mundial enfrentándose a Serbia (a la que derrotó 2-0 en la fase de grupos de Rusia), y como aquel 27 de junio de 2018 todos los ojos estarán puestos en Neymar.

No es el capitán de la canarinha (el honor corresponde al veteranísimo Thiago Silva) pero es el futbolista alrededor del cual gravitan todos los sueños del pentacampeón.

Es el primer paso de los siete que sueña con dar en Qatar, ocho años después de llorar el desastre del Mundial en su país (donde la lesión que sufrió en cuartos frente a Colombia le ahorró el bochorno de las semifinales contra Alemania) y cuatro después de que Bélgica le cortara las alas en los mismos cuartos de Rusia.

Es su momento álgido del curso, después de haber marcado 19 goles en 24 partidos entre Brasil y Paris Saint-Germain, siendo clave en el equipo galo junto a Kylian Mbappé y Lionel Messi y a la vez líder de la canarinha, en la cual suma 75 goles, solo dos por debajo del máximo realizador histórico de la selección: un tal Pelé...

Instalado desde hace cinco años en París, con el corazón en Barcelona y concentrado en Doha, Ney preparó el que será su tercer Mundial a conciencia y tomando la responsabilidad de llevar a su selección a ese título soñado que conquistó por última vez hace veinte años.

Quienes lo conocen bien aseguran que detrás de esa imagen despreocupada, en ocasiones infantil y no pocas veces polémica se esconde un futbolista monumental, que cuando entra en el campo olvida el caos que lo rodea y recupera las esencias que siendo un jovencito le llevaron a ser considerado, incluso, el sucesor de Leo Messi.

Neymar no alcanzó nunca ese status, pero a la vista de su carrera se diría que poco le ha importado. Tampoco llegó en su día Romario a ser el número uno indiscutible (y si lo hizo fue por un espacio muy breve de tiempo) pero a fin de cuentas nadie se lo ha echado en cara con el paso de los años.

Neymar no sería Neymar sin todo lo que hay a su alrededor de la misma manera que no se entendería al Baixinho sin su amor por la noche, sus fiestas, juergas y goles descomunales que lo catapultaron a lo más alto.

"No le des importancia a lo que los otros digan de ti. Haz tu parte dentro de la cancha y olvídate del resto: todo ese ruido que llega de afuera. Es lo que siempre digo: el que necesita tener buena imagen es el aparato de televisión", le escribió hace pocos días Romario en una carta abierta, publicada en 'The Players Tribune'.

Una carta en la que defiende que su forma de ser es producto de la "confianza" y no de la "arrogancia" con que muchos acusan a Ney y que tuvo su punto álgido cuando un diario alemán lo señaló por bordarse la sexta estrella de campeón del mundo antes de haber debutado en el torneo.

"Yo hice mi historia y tengo la seguridad de que tú harás la tuya. No le debemos nada a nadie y la afición brasileña está siempre a nuestro lado cuando percibe nuestro comportamiento, nuestra entrega y nuestras ganas por la victoria" lo animó el campeón en 1994, quien acabó con un ánimo indiscutible: "Nadie más que tú merece traer el sexto título a casa y confío en ti. O, mejor dicho, Brasil confía en ti".

La confianza, autoconfianza, es algo que nunca le faltó a Neymar y mientras todo el Brasil futbolístico cruza los dedos, entre la pasión y el temor, esperando su presentación oficial en Qatar, él se lo toma a su manera. Con una sonrisa, sí, y a la vez con un convencimiento absoluto.

"El Neymar cara a cara, sin focos alrededor, en las distancias cortas, es totalmente diferente al que se ha dado a conocer a todo el mundo. Es cercano y amable", afirma un amigo suyo de Barcelona, con quien compartió el anuncio de la convocatoria facilitada por Tite y le descubrió "convencido" de estar a punto para devolver la gloria a la canarinha.