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Las sonrisas tardarán en volver a Barcelona

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Dani Alves sobre Messi: "Por más poderoso que tú seas, tú no puedes cargar un equipo" (3:34)

El lateral del PSG defendió a su excompañero ante las críticas por la eliminación del Barcelona. 'Si hay alguien de quien no se pude hablar con relación al fútbol es de Messi'. (3:34)

BARCELONA -- El Barcelona ha perdido la sonrisa. La euforia que rodeaba al vestuario y al club en pleno hasta el fatídico martes de Anfield desapareció absolutamente y el presente, y futuro inmediato, se dibuja entre la depresión de los jugadores, las dudas de los dirigentes y la indiferencia de una afición que le dio la espalda al equipo.

La herida está abierta y la conquista de la Liga ya no oculta la desazón de un club al que se ha puesto tan alto el listón que todos los revolcones que va repitiendo en la Champions le borran una sonrisa incapaz de mantenerse. Se vio este domingo en el rostro de Messi, que ni celebró el último gol del curso en el estadio, y en muchos de sus compañeros, más ocupados en pasar desapercibidos para no sufrir la ira de la hinchada.

Valverde repitió prácticamente el once de Anfield, colocando a Cillessen en lugar de Ter Stegen, Umtiti por Lenglet y Malcom por Luis Suárez, a quien los comentarios de los aficionados presentes en el estadio no dejaban precisamente en buen lugar.

Si en los momentos felices todo se pasa por alto, cuando vienen mal dadas la crítica puede llegar a ser hasta cruel. Los mismos jugadores alabados y elogiados sin disimulo por la hinchada se convierten en personajes intocables y alejados de la realidad cuando la victoria muta en derrota y el éxito deja paso a la decepción.

El 4-0 de Anfield no será fácil de digerir. Incluso se antoja más difícil que el 3-0 de Roma la pasada temporada porque más allá de la brillanez del juego el Barça dio durante muchos meses la sensación de ser un equipo firme y contundente.

Así, en cuanto el Liverpool le desnudó y expulsó de Europa con la peor goleada que pudo imaginar, la decepción entre los aficionados fue de tal consideración que no parece existir consuelo posible.

Ganar la Copa, marchar de vacaciones… Y esperar. Esperar cual será la nueva versión de un Barça en el que ni Valverde tiene, a pesar de sus palabras, el puesto asegurado y en cuya plantilla se adivinan movimientos que den a pensar más en una revolución que en una simple revisión.