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Barcelona se engrasa goleando al Napoli

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Barcelona se floreó y aplastó a Napoli en Michigan (2:19)

Doblete de Suárez, uno de Griezmann y otro de Dembélé para la goleada del equipo culé. (2:19)

(Jordi Blanco) -- El Barça cerró la pretemporada a lo grande en Michigan, convirtiendo su segundo amistoso en tres días frente al Napoli en una auténtica masacre que borró, de un plumazo, las dudas que pudieron contemplarse en Miami. Venció el equipo de Valverde por un bestial 4-0 que se dibujó casi en un abrir y cerrar de ojos, con tres goles en siete minutos incluidos en un partido dominado de principio a fin y que mostró el poderío que se le adivina al campeón de Liga.

A una semana, menos, de que comience el campeonato ante el Athletic al entrenador del Barça se le adivinan dudas... Para poder elegir un once al que no se le discuta alguna ausencia. Si en el Camp Nou se sigue trabajando en el fichaje monstruoso de Griezmann, en Michigan se demostró que el crack brasileño debería ofrecer mucho para apartar a algunos de sus compañeros.

Ausente Messi la delantera se formó con Dembélé, Griezmann y Suárez. Y el desempeño de los tres se podría calificar de extraordinario. La rapidez supersónica de Dembélé, la inteligencia en el juego al primer toque de Griezmann, el toque, pelea y remate de Suárez... Fue una exhibición absoluta. Y a ellos se unió la formidable tarea del centro del campo, donde el liderazgo de Frenkie de Jong fue, simplemente, estelar.

El holandés volvió a ocupar la plaza de mediocentro y su trascendencia en la organización del juego volvió a ser un catálogo perfecto, acompañado esta vez de Sergi Roberto y Aleñá. Se quedaron fuera Busquets y Riqui Puig. Y también Rakitiv y Rafinha. Y Arthur y Arturo Vidal. Y Coutinho... Y se entendió que Valverde va a tener un auténtico problemón para elegir a los acompañantes del único que, de entrada, parece intocable en esta zona: De Jong.

Atrás se vio la titularidad que parece certera en San Mamés. Jugó Ter Stegen en la portería y la defensa fue la que se espera titular, formada por Semedo, Piqué, Lenglet y Jordi Alba para convertir la pesadilla de Miami en un cerrojo prácticamente inexpugnable ante el que se estrelló continuamente un Napoli superado de principio a fin y que solamente en el desemboque del primer tiempo, por medio de Fabián, tuvo una ocasión clara de gol.

Antes el Barça, activo, revoltoso, rápido y atrevido, rondó con peligro pero sin fortuna la meta de Meret, que no pudo sospechar la que se le vendría encima en la segunda mitad.

APLASTAMIENTO

Ocurrió que apenas regresar de los vestuarios, aún sin cambios, Luis Suárez y Griezmann combinaron mágicamente para que el francés (posiblemente en fuera de juego) estrellase su remate en el cuerpo del portero pero dejase el balón suelto

a pies del uruguayo, que definió con una calma absoluta para colocar el 0-1. A partir de ahí el Barça disfrutó de unos minutos impresionantes.

El Napoli no supo gestionar el gol en contra y cedió toda la iniciativa al equipo español, que se fue agrandando hasta convertir su dominio en un aplastamiento incuestionable. Un auténtico vendaval que desembocó en el 0-2 de Griezmann, acabando una jugada magnífica iniciada con un pase filtrado de Aleñá para Alba, quien sirvió la asistencia al francés para su primer gol como barcelonista.

Sin tiempo a nada, una jugada por la derecha de Dembélé acabó con un pase horizontal a Suárez en la corona del área que el uruguayo convirtió en una rosca inalcanzable para el portero... Y con el 0-3 aún celebrándose en las gradas llegó el remate cruzado y mortal de Dembélé para colocar el 0-4 en el marcador.

Imposible de digerirlo, el Napoli, aguerrido, duro y contestón en la primera mitad, se rindió ya a la evidencia, más ocupado en no convertir la goleada en una humillación y que celebró el carrusel de cambios, con el estreno (y ya se verá si despedida) de Coutinho para despedir un partido ya sentenciado absolutamente.

Llegó a contemplarse más cercano el 0-5 que el 1-4, no moviéndose el marcador por la falta de intensidad del Barça en la recta final, en la que se hizo ver, otra vez, Rafinha, asociado a un De Jong que completó los 90 minutos con una solvencia incuestionable.

Tanto como lo fue la victoria del Barça. De principio a fin. Una goleada excepcional y las mejores sensaciones para la Liga que ya alumbra a la vuelta de la esquina.