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Salvador y la Selección Colombia tienen una historia en común

SALVADOR (Enviado especial) -- Salvador de Bahía fue la primera capital del Brasil colonial y es en la actualidad la tercera ciudad más poblada del país y la metrópoli con el mayor porcentaje de negros localizada fuera de África. Fundada por colonizadores portugueses en 1549, fue también pionera en materia de fútbol, ya que tuvo su primer partido en 1901, casi al mismo tiempo de Sao Paulo y Rio de Janeiro. El Esporte Clube Vitoria fue fundado en 1899 y es uno de los pocos clubes brasileños que nació en el siglo XIX. Su importancia histórica es enorme tanto para la vida social y política como para la deportiva de la nación más grande del continente.

Aquí se encuentra la Selección Colombia, durmiendo a pocos metros de construcciones legendarias edificadas con las manos de cientos de esclavos a lo largo de más de un siglo. En la cultura bahiana se mezclan los orígenes africanos, la riqueza de los pueblos originarios y la ignominia de siglos de esclavitud. Desde el barrio histórico hasta las paradisíacas playas de la costa se siente el carnaval, incluso en este lluvioso junio. Es que la actitud carnavalesca no tiene que ver con las fechas, sino con una forma de afrontar la vida.

Salvador es reconocida por el talento de sus artistas. Pintores, músicos y escritores han enriquecido el acervo cultural de la ciudad, cuya identidad es más fuerte que cualquier otra de Brasil. Los hinchas colombianos que se acerquen para vivir la Copa América no tendrán tiempo para visitar todos los atractivos de la capital del estado de Bahía. El famoso elevador Lacerda que comunica la parte baja con el centro histórico; el propio "Pelourinho", donde se levantan algunos de los edificios más antiguos y espectaculares de Brasil; los kilómetros de playas que viven en las canciones de Gilberto Gil; el Mercado modelo y cada una de las callecitas tienen una historia para contar.

No será la primera vez que Colombia juegue en este suelo. Hasta junio de 1972, el equipo nacional solo había disputado cuatro partidos frente a rivales europeos (dos en la Copa del Mundo 1962, contra Unión Soviética y Yugoslavia; y dos amistosos en Bogotá, en 1969 frente a los soviéticos y en 1970 en la histórica visita de Inglaterra). Aquel año Brasil organizó un campeonato para celebrar los 150 años de la independencia y decidió invitar a Colombia, que aún estaba lejos del nivel de los gigantes continentales.

Fue una buena manera de sumar experiencia y una gran oportunidad para disputar un nuevo encuentro contra un seleccionado importante de Europa. Ante Francia, en el mismo estadio Fonte Nova donde debutará en esta Copa América, el conjunto nacional perdió 3-2 pero tuvo una digna actuación. Conducida por el yugoslavo Todor Veselinović, la Selección jugó dos partidos más en esta sede, también derrotas: 1-4 contra Argentina y 0-3 frente a un combinado africano.

En 1989, 17 años más tarde, llegó el desquite. En una década y media el fútbol colombiano creció de forma exponencial y para comienzos de la década del noventa ya sabía lo que era competir contra cualquiera. Jugó aquí en la última Copa América disputada en Brasil y lo hizo con mejores resultados: derrotó por 4-2 a Venezuela, cayó 0-1 con Paraguay y empató sin goles ante el anfitrión que luego fue campeón.

Es decir que ya sabe lo que es enfrentar en estas tierras a argentinos y paraguayos y con ambos irá en busca de revancha. Aún no se ven simpatizantes colombianos en las calles de Salvador, pero llegarán con el correr de la semana. El hincha de la Tricolor ha acompañado a su seleccionado a los sitios más remotos y no será la excepción el comienzo de un nuevo ciclo en esta ciudad de leyenda. El guiño de la suerte hizo que sean dos los choques de primera fase que jugará aquí y eso transforma a la capital bahiana en el nuevo hogar de Colombia. Que sea un hogar feliz.