<
>

Cuenta regresiva, a 12 días: ¿Argentina-Colombia, un nuevo clásico continental?

Argentina y Colombia jugarán en Salvador su primer partido de la Copa América Getty Images

El 5 de septiembre de 1993 quedó en la historia del fútbol mundial. Es cierto que para el fútbol colombiano marcó un quiebre absoluto y su historia se puede dividir entre lo acontecido antes y después de aquel día, sin embargo, lo ocurrido trasciende las fronteras de ese país. El 5-0 de la Selección Colombia que dirigía Pacho Maturana sobre Argentina en Buenos Aires marcó el nacimiento de un nuevo clásico sudamericano. El más joven. El que disfrutaremos en el segundo día de competencia en la Copa América de Brasil 2019.

Nadie duda que las principales rivalidades de la Albiceleste son Brasil y Uruguay, en ese orden. Más de cien años de enfrentamientos y decenas de acontecimientos explican la importancia de esos clásicos, que también son de interés en el resto del mundo. De todas maneras, enfrentar a Colombia se ha convertido en un desafío particular, con personalidad propia. Tanto es así que se dice que el subcampeón mundial 2014 comenzó su camino al Maracaná en aquella victoria en Barranquilla en 2011.

Colombia, por su parte, vio nacer su fútbol mucho después que en el sur del continente y eso limitó las posibilidades de tener un clásico tan contundente como los que protagonizan los rioplatenses con los brasileños. El duelo regional es con Venezuela, pero la diferencia de calidades entre ambos seleccionados nunca permitió que florezca un sana competencia. Entonces, la Tricolor se buscó un clásico mucho más grande.

El fútbol colombiano le debe mucho a Argentina. De maestros argentinos aprendieron los pioneros del profesionalismo en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. En 1948 se produjo una huelga en Argentina y el recién creado torneo colombiano decidió ir a buscar a los mejores exponentes del fútbol sudamericano que se habían quedado sin jugar. Entonces, Adolfo Pedernera, Néstor Raúl Rossi y Alfredo Di Stérano fueron a Millonarios. De este modo se inició un vínculo que alimentó no solo los primeros años, sino todos los mejores momentos de los grandes equipos colombianos.

En Colombia se habla hasta con los mismos términos futboleros que en Argentina. Se entiende el juego de la misma manera y se priorizan los mismos estilos. Por eso, el 5-0 del 93 fue casi una consecuencia lógica, una forma de cerrar el círculo. El seleccionado de Andrés Escobar, Carlos Valderrama, Leonel Álvarez, Tino Asprilla, Fredy Rincón y Adolfo Valencia no hizo más que hacer lo que deben hacer los alumnos: superar al maestro.

Entonces, la Selección Argentina, siempre superior a su par colombiana (con goleadas 8-2 y 9-1 por ejemplo en los cuarenta y cincuenta), comenzó a ver a la Tricolor de otra manera, con mayor respeto. Aunque luego aquella generación no haya podido demostrar todo su potencial en el Mundial y más tarde hayan venido años repletos de frustraciones, ya los duelos entre ambos serían siempre particulares.

En Copas América se enfrentaron en 13 ocasiones, con 7 triunfos argentinos, dos colombianos y 4 empates, uno de los cuales terminó con festejo de la Albiceleste por penales en la edición 1991. Nunca jugaron una final pero sí disputaron un partido en el que el ganador se coronó campeón. Fue en 1991, cuando todo se definió en un cuadrangular y el equipo de Alfio Basile derrotó por 2-1 al de Maturana en una especie de revancha precoz. Además, hay historias como las de los tres penales fallados por Martín Palermo en 1999 o la primera victoria colombiana en suelo argentino en 1987.

El partido que jugarán el 15 de junio en Salvador de Bahía será sin dudas uno de los más atractivos de la fase de grupos. Ambos conjuntos están atravesando una etapa de renovación y tienen planteles en formación, aunque ricos en individualidades y condiciones. No llegan como grandes candidatos pero un comienzo con triunfo puede convertirlos en favoritos por la categoría de sus jugadores. En un torneo corto la confianza es fundamental y qué mejor que arrancar con tres puntos en el clásico más joven del continente.