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Tony Boselli detalló su dramática lucha contra el COVID-19

Tony Boselli dijo estar todavía debilitado, luchando contra la fatiga, y que todavía no se sacuda la tos pero sus pruebas ya arrojaron negativo por el virus. AP Photo

JACKSONVILLE -- Incluso cuando sus síntomas empeoraron y comenzó a tener dificultades para respirar, Tony Boselli siguió pensando que sería tratado con fluidos intravenosos y que recibiría alguna medicina cuando arribara al hospital.

No fue hasta que los médicos le dijeron que necesitaba quedarse en la unidad de cuidados intensiva, que se percató de que su condición era seria.

El ex tackle izquierdo de los Jacksonville Jaguars terminó pasando cinco días en la Mayo Clinic, batallando contra el COVID-19. Cerca de la mitad de su estadía fue en la unidad de cuidados intensivos, y dijo que fue al poco tiempo de su llegada que descubrió que podía estar en problemas más graves.

"Fue un poco borroso, pero recuerdo [al neumólogo] decir, 'Si no podemos estabilizar tu oxígeno, vamos a tener que pasar al siguiente nivel", dijo Boselli. "Recuerdo estar allí recostado pensando, '¿Qué significa eso de que, si esto no funciona?'. Él respondió, 'No sabemos qué dirección va a tomar esto'.

"No sé si alguna vez pensé que iba a morir, pero recuerdo haber tenido esa conversación conmigo mismo: No quiero morir aquí".

Boselli, un finalista par el Salón de la Fama en los últimos cuatro años, dijo que su oxigenación mejoró lo suficiente a lo largo de las siguientes 24 horas, como para no tener que descubrir cuál era el siguiente nivel. Ese fue el inicio de su proceso de recuperación, y mejoró lo suficiente todos los días como para ser dado de alta el martes, sin requerir oxígeno adicional en casa.

Bosell, de 47 años de edad, dijo haber empezado a sentirse enfermo el 16 de marzo, pero pensó que se trataba de una gripa o de alergias. Ese fue el mismo día en que recibió una llamada, donde le informaron que alguien con quien había estado, había arrojado positivo por COVID-19. Llamó al médico, y fue sometido a una prueba de detección. Dos días más tarde, recibió resultados que revelaban un positivo por COVID-19.

Dijo que sus síntomas empeoraron a lo largo de los cuatro días siguientes, y después de una noche difícil en la que no podría dormir y jadeaba pesadamente, su médico lo envió a la Mayo Clinic. Su familia está en autoaislamiento por su diagnóstico --dijo que su esposa, Angie, también fue diagnosticada con COVID-19, pero exhibió apenas síntomas leves-- así que el único modo para comunicarse a lo largo de los cinco días en que estuvo hospitalizado fue mediante mensajes de texto, en los momentos en que tenía energía.

"Las únicas personas que entraban eran personal de salud, y ellos debían portar equipamiento médico completo", dijo Boselli. "Fueron grandiosos, eso sí. Esos médicos y asistentes y enfermeras y técnicos, todos, fueron increíbles. Esas personas son absolutamente increíbles. Súper estrellas".

Dijo estar todavía debilitado, luchando contra la fatiga, y que todavía no se sacuda la tos. Todavía no tiene gran apetito, tampoco -- "Desayuné un huevo. Un huevo", dijo, en tono de broma-- y ha perdido 20 libras a lo largo de las dos semanas pasadas.

Boselli arrojó negativo el pasado miércoles por el virus, y espera el resultado de una prueba adicional tomada el jueves, pero dijo que los médicos esperan que arroje negativo, también. Una vez que reciba esos resultados, Boselli dijo que planea volver a su bicicleta para recuperar poco a poco su fuerza.

"No voy a correr ningún maratón pronto", dijo. "Han pasado algunas semanas, pero me estoy sintiendo mejor. He regresado a casa del hospital, y estoy del lado correcto de esta cosa, ahora".