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Brant es favorito, pero Murata pelea en casa y depende de sus ajustes

Ryota Murata y Rob Brant en el tradicional cara a cara del pesaje. Buddhika Weerasinghe/Getty Images

En combate que despierta altas expectativas, Rob Brant y Ryota Murata (14-2 con 11KOs) se enfrentan este viernes, en Osaka, Japón, por el cinturón mediano de la Asociación Mundial de Boxeo, por ESPN+ para Estados Unidos y por ESPN KnockOut para toda Latinoamérica. Será la revancha del duelo celebrado el pasado mes de octubre en Las Vegas y donde el estadounidense consiguió una victoria amplia en las tarjetas despojando a Murata de su cinturón.

En ese momento, la victoria de Brant fue una sorpresa y al mismo tiempo un gigantesco contratiempo para los ambiciosos planes comerciales de Top Rank sobre la carrera del nipón. Precisamente, antes de ese combate de octubre, se manejó por mucho tiempo la posibilidad de una millonaria pelea en suelo japonés entre Ryota Murata y Gennady Golovkin.

La derrota de GGG ante Saúl ‘Canelo’ Alvarez en septiembre y un mes después el triunfo inesperado de Brant sobre Murata, rompieron todas las expectativas y bajaron a los dos de las prioridades promocionales. O sea, les obligaron ‘a remar de cero’ para volver a los primeros planos.

Lo de Golovkin después de Canelo es historia conocida, lo de Murata no. El japonés podía ir directamente a una revancha contra Brant, pero inteligentemente con su equipo decidieron tomarse un tiempo más largo de recuperación, especialmente la emocional, revisar su boxeo, descubrir los errores y corregirlos antes de encarar la revancha.

Eso podría ser fundamental en sus posibilidades de victoria, al menos es posible que veamos una versión diferente del japonés, lo cual abre muchas incógnitas en esta segunda batalla. No obstante eso, incógnitas son una cosa, realidades son otras: Brant esta vez sube como favorito.

El mismo Brant contra otro Murata

Nadie esperaba verlo ganar en la primera pelea y no solo sorprendió por ganarla con tantas diferencias en las tarjetas, lo que más sorprendió de Rob Brant fue su increíble volumen de golpeo, la velocidad para aplicar ese golpeo y sobre todo, su personalidad.

El 20 de octubre, al cabo de los doce episodios de la pelea, pasó los mil golpes marcando un promedio increíble por asalto, impuso un ritmo alucinado a la pelea y acumuló tanta ventaja estadística que muy temprano se percibió el resultado.

Frustró a Murata, le impidió hacer lo que mejor sabe hacer, lo hizo ver extremadamente lento, por momentos hasta torpe y pese a no tener el poder aniquilador del nipón, también lo superó en los momentos de intercambio.

No cabe duda en vaticinar que a la arena de Osaka subirá con los mismos argumentos, sumado a la confianza en su actitud, algo que ha demostrado poseer como una de sus mayores virtudes. Esta vez, incluso, su trabajo se podría ver facilitado ante la posible ansiedad de su rival que peleará bajo presión y con la urgencia que le impone ser local.

Por ello hay que aguardar un Brant similar al de octubre, ante un Murata obligado a mejorar su repertorio e incluso manejar la posibilidad de un plan B para intentar evitar el final de la primera batalla. La pregunta, es ¿cómo hacerlo?

Ante un rival rápido y que lo supera en volumen de golpeo, necesariamente Murata deberá romperle el ritmo. De antemano eso luce muy complicado, para equiparar ritmos, el nipón debería reducir espacios de pelea y trabajar en corto, en el forcejeo, buscando imponer tamaño, músculo y castigo a la zona media. El problema pasa su mayor alcance de brazo que en teoría plantea dificultades. No obstante, es posible que en estos meses Murata haya trabajado esa herramienta para esta pelea.

También el japonés deberá mejorar en mucho la efectividad de su acierto y en ese aspecto, seguramente, habrá trabajado en mucho golpeo desde ángulos. Eso imaginando que, esta vez, para evitar recibir tantos golpes y dificultar las combinaciones rápidas de Brant, se mueva más hacia laterales para enviar metralla pesada de forma cruzada.

Los nueve meses sin ver acción, en los cuales Murata reconoció a sus 33 años que hasta pensó en dejar el boxeo, pueden obrar tanto a favor como en contra de su boxeo. Esa es una incógnita asociada a la actitud que le veamos en el ring, imposible de imaginar en lo previo.

¿Qué factores decidirán el resultado?

Ryota Murata, un ex medallista de oro olímpico, es un ídolo en Japón y tendrá el aliento de su público, algo que siempre juega su papel en las posibilidades de victoria. A eso sumemos los problemas que afrontan todos los pugilistas que cruzan el océano y enfrentan los drásticos cambios horarios para afrontar peleas en suelo japonés como un lastre muy pesado en las posibilidades de Brant.

Tampoco hay que olvidar que el estadounidense ha tenido problemas para hacer el peso y reconoció en algún momento que el esfuerzo ha mermado sus condiciones físicas. Esta vez, informó en la conferencia de prensa que viajó a Japón junto con un nutricionista especial para garantizar que la bajada de peso previo a la báscula no lo perjudicara.

Es posible que Rob Brant no haya sufrido esta vez o es posible que sí lo haya hecho. Nadie lo sabe y esa es otra incógnita previa que se suma a las preguntas sin respuesta de esta pelea. Si otorga ventajas por el lado físico, que puedan mermar cardio o ritmo de pelea, ante un hombre de pegada dura como Murata ello podría ser fatal.

Bajo esas posibilidades, mi presunción es que Brant se verá rápido y con el control de la pelea en los primeros asaltos, pero a medida que el combate avance bajará el ritmo y prevalecerá el boxeo de Murata. Es decir, el japonés logrará imponer su estilo, conectará golpes duros con mayor frecuencia y la motivación de pelear en casa le dará esa cuota extra de energía para sostener la presión en corta y media distancia que le permita ganar la pelea.

Es una pelea de muy difícil pronóstico debido a tantos factores previos que incidirán en los rendimientos y que son imposibles de imaginar. No obstante, mi presunción es que esta vez Murata logrará imponer su actitud, encontrará los mecanismos para bajarle el ritmo y volumen de goleo a su rival, para llevarse la batalla por cualquier vía.

De esa posible victoria mucho dependerán los futuros movimientos en la división mediana. Si el japonés recupera su cinturón es, indudablemente, un rival de mucho atractivo comercial para los demás actores principales de esta nutrida categoría.