Álvaro Ortiz, el graduado

Ortiz no sintió la presión. A tal punto que cerró con un birdie. Enrique Berardi/LAAC

Enviado especial -- Álvaro Ortiz subió la pequeña cuesta en la que está ubicado el hoyo final del Latin American Amateur Championship (LAAC) sacando pecho. Desde lejos había visto que el público, los medios y sus amigos estaban congregados ahí, y cuando pisó el green ya se estaba sacando la gorra para recibir la ovación. Una media sonrisa se le dibujaba en la boca, aunque tenía la obligación de por lo menos hacer par si no quería que el trofeo se le volviera a escapar como en los últimos dos años.

No había temor en su rostro. No había un brazo rígido por los nervios. Lo que se veía era un jugador maduro, seguro de sí mismo.

Llegó el acierto final. Se volvió a sacar la gorra y, como módico gesto de felicidad, esta vez la agitó en círculo.

Caballero, después fue a saludar a sus compañeros de grupo en esta ronda final en Teeth of the Dog, la maravillosa cancha de República Dominicana donde se disputó el torneo, el peruano Luis Fernando Barco y el chileno Agustín Errázuriz.

Acababa de coronarse en el certamen de golf amateur más importante de Latinoamérica. Ese que le había sido esquivo los dos últimos años, pese a sus excelentes actuaciones. No sólo eso: con este triunfo se aseguraba un lugar en el Masters de Augusta 2019. Pero sus gestos no denotaban euforia.

No fue una última ronda plácida ni mucho menos. El costarricense Luis Gagne se había levantado muy inspirado y no paraba de anotar birdies. A tal punto que le quitó el liderazgo por un buen lapso de tiempo.

Un deja vu cruzó por su cabeza. En realidad, varios. Ortiz fue subcampeón de este torneo en 2018 y 2017, mientras que en 2015 terminó tercero. Un fantástico águila en el hoyo 12 sacó a todos ellos de su mente.

“Ahora sí, este es mi torneo”, contó que se dijo en ese momento.

Tal vez por eso sacaba pecho antes de terminar el hoyo final.

Sabía que se había graduado.