2018/2019 Portuguese Liga
  • Yacine Brahimi (37')
  • André Pereira (43')
  • André André (63' PEN)
  • Tozé (76')
  • Davidson (87')

Por el Guimaraes nadie daba un centavo

Carlos Barrón/ESPN -- El Estadio de Do Dragao se había convertido en un entorno de severa exigencia, donde las excusas no podían tener lugar. Ahí, el Porto había labrado a fuego y sangre una marca de dos temporadas sin perder, 34 juegos sin extraviar el rumbo. Pues bien, esta multimarca poco le importó al Vitoria Guimaraes, un equipo apenas decoroso, sin más curriculum que una Copa de Portugal y que se agigantó en 45 minutos, casi al tamaño de su portero Douglas Jesús.

No podía tener mejor compañía en el nombre. Douglas, brasileño de nacimiento, estuvo como Jesús anoche, omnipresente en todos los centímetros del arco del Guimaraes. Casi en divina providencia y por milagro, sacó más de cinco atajadas en el encuentro, las dos últimas fundamentales para la victoria.

Convertir el calvario en éxito ha sido una de las especialidades del Guimaraes para esta portentosa alegría. Y es que en la primera mitad sus jugadores hicieron de jardineros, moviéndose lo menos posible para no dañar el césped.

El Porto se puso tan campante como en una playa y se entretuvo en el inicio disparando al arco de Douglas como un tiro al blanco. El guardameta, como Jesús crucificado recibía castigo por todos lados y aún así se mostraba espectacular en los lances. Eso se parecía al cuento de Eduardo Sachery, el de ‘Por Achaval nadie daba dos mangos’. A Douglas le anotó un golazo Yacine Brahimi con una curva hermosa al ángulo. La fiesta estaba agarrando tono y color. El Porto sin inmutarse y sin mojar la camiseta ya lo ganaba. Sonrisas al por mayor con el segundo de Andre Pereira, en pleno fuera de lugar.

El técnico del Guimaraes ordenó el VAR. Un falló en la comunicación con el silbante terminó por dejar las cosas así, sin revisar la jugada que no debió contar. La neurosis se apoderó del Guimaraes pero para fortuna de su juego, les cayó el medio tiempo como una reunión de amigos. Entonces en el vestuario, prometieron seguramente ser aliados inquebrantables en el césped y lo cumplieron.

Gol de André André de penal y el empate de Toze con un tiro cruzado a la esquina izquierda de Iker Casillas, el sitio donde más le duele a los porteros porque les causa la mayor frustración a la hora de ver pasar el balón.

Ya era un buen botín para el Guimaraes pero querían ser noticias. Con el Porto semi adormilado hicieron una jugarreta en un saque de banda, todos los locales se quedaron pasmados, André la cedió atrás a Davidson y se puso el puyazo en el lomo del Porto.

El toro embravecido se fue al frente. Quedaban pocos minutos para remediar el asunto. Un disparo de Otavio fue detenido a dos manos por Douglas; no conforme, un cabezazo de Felipe fue sacado a contra pie y a una mano y para sellar el destino, a mansalva, con Héctor Herrera metiendo todo el empeine a la pelota, a escasos cinco metros de él, desvió el esférico que se fue al poste y de ahí para el contra remate fallido de Diogo. Fin de la historia. El Porto perdió un récord y el mundo, al menos esta semana, aplaude de pie a un portero de 34 años, que de paso, se llama Jesús.