Cuenta regresiva Rusia 2018, día 30: La "receta para ser campeón"

Ser campeón, el objetivo del mundo entero ESPN

Aclaración: Esta nota fue publicada por primera vez en 2014 y actualizada para esta ocasión.

Hay 209 países afiliados a la FIFA y, sin embargo, en los últimos 56 años, 22 de los 26 finalistas del Mundial han venido de tan sólo cinco países: Brasil, Argentina, Italia, Alemania y Holanda. Junto con España, Francia e Inglaterra, son las únicas naciones que han llegado a una final desde que Ringo Starr sustituyó a Pete Best en una banda llamada The Beatles.

¿Hay un hilo conductor? ¿Hay una receta para el éxito? Y, si es así, ¿cuáles son los ingredientes?

De los factores que contribuyen, ninguno es, necesariamente, un requisito previo. Sin embargo, mientras más sumes de los siguientes siete ingredientes a tu receta, más probabilidades tendrás de ganar una Copa del Mundo.

LA POBLACIÓN TOTAL

Lógica pura: cuantos más habitantes tengas, mayores serán las probabilidades de que encuentres 11 muchachos lo suficientemente buenos para ganar una Copa del Mundo. Siete de las ocho naciones antes citadas se ubican dentro de las primeras 30 del mundo en términos de población, la única excepción es Holanda.

Una población más grande también aumenta las posibilidades de producir el tipo de superestrella que garantiza el éxito. En 1986, Diego Maradona llevó a Argentina en su espalda a través de la fase de eliminatorias a un triunfo por 3-2 sobre Alemania Occidental en la final.

En el camino, anotó dos goles en los cuartos de final contra Inglaterra y los otros dos en las semifinales contra Bélgica. Además, proporcionó la asistencia para el gol ganador de Jorge Burruchaga en la final.

Sé lo que estás pensando. ¿Qué pasa con China, India, Indonesia, Pakistán y Bangladesh? En total, suman casi la mitad de la población mundial y, entre todos ellos, sólo han clasificado para la Copa del Mundo una vez. Paso al siguiente punto...

LA PREPARACIÓN

Los cinco países mencionados anteriormente tienen un total combinado de alrededor de 1.5 millones de jugadores registrados. Eso es menos que Italia, cuya población es de 1/50 en comparación con los cinco países juntos.

La gran mayoría de los profesionales que muy probablemente verás en el Mundial han seguido el mismo camino. Comenzaron jugando en las calles, parques o patios traseros siendo niños y luego, en algún momento, casi siempre antes de cumplir los 16 años, se unieron a un club.

Puede haber sido el sistema de desarrollo juvenil de un gran gigante europeo como el Real Madrid, puede haber sido un equipo de recreación local, pero siempre es algún tipo de fútbol organizado con scouts -reales o sólo los padres o entrenadores que conocían a alguien en un equipo mejor y más grande- observándolos y buscando potencial.

Sin ese paso, no se llega al éxito. El fútbol, particularmente en los países en desarrollo, está lleno de hombres con el talento y la capacidad atlética que simplemente se encuentran fuera del sistema. Ellos no son descubiertos, no mejoran y nunca llegan.

INFRAESTRUCTURA

Ya sea que se trate de una pandilla de preadolescentes que buscan un parque (o incluso juegan en asfalto, arena o entre los escombros) donde patear una pelota o un equipo juvenil de alrededor de 16 años de un club establecido, la calidad de la infraestructura varía enormemente.

Imagina que te descubren y entras en un sistema de fútbol organizado en un nivel decente, tal vez un equipo afiliado a un club profesional. Podrías encontrarte practicando en un uniforme recién lavado en exuberantes canchas con equipamientos nuevos, con una serie de entrenadores siguiéndote de cerca y un masaje para la vuelta a la calma después en el vestuario. O podrías jugar sobre una cancha polvorienta con tierra apisonada, con un entrenador y una camiseta cualquiera que, obviamente, tendrás que llevar a casa y lavar tú mismo.

EL CLIMA

Los extremos no son buenos. Realmente no se puede jugar al fútbol en la nieve, en medio de un vendaval o en el desierto. O, al menos, no se puede jugar bien. Lo ideal es que la mayor cantidad de población que juega al fútbol viva en una región donde la mayor parte del año las temperaturas oscilen entre 10 y 30 grados, con la menor cantidad de viento, humedad o lluvia como sea posible.

En la mayoría de las naciones no existen tales condiciones, pero es una cuestión de temperatura y cuánto tiempo se puede dedicar a trabajar en ese entorno. Y no es una coincidencia que las ocho naciones que han alcanzado la final de la Copa del Mundo en el último medio siglo, tengan una parte significativa de su población viviendo en un clima templado.

El clima también tiende a afectar cómo una nación juega y qué clase de jugadores tiende a producir. A muy grandes rasgos, las condiciones de calor y humedad se prestan a un ritmo más lento, mientras que cuando hace frío y es ventoso el juego se hace más rápido y más físico. Estas son generalidades, claro está, pero tienen anclaje en la realidad.

Un clima templado es, obviamente, algún punto intermedio, pero también es ideal para la construcción de las bases fundamentales de un jugador.

LOS CONOCIMIENTOS FUNDAMENTALES

Esto es algo que es difícil de cuantificar, pero algo que reconoces que cuando lo ves. Se trata de tener una historia de la cultura del fútbol, un fuerte grupo de entrenadores, formadores y medios de comunicación que piensen y hablen sobre el juego continuamente. Es el estereotipo tan repetido de ser una "nación de fútbol", donde el deporte se impregna en cada tendón de un país.

En algunos países, las tradiciones y los conceptos sobre "las mejores prácticas" se han transmitido a través de los años. Han reflexionado sobre los mismos, se han refinado, retocado, analizado... todo por un grupo de gente comprometida e inteligente dedicada por completo al fútbol. Y eso, en última instancia, proporciona una ventaja y convierte a algunos países en "semilleros" capaces de pelear por encima de su peso.

Uruguay es el mejor ejemplo de esto. Con una población de poco más de 3.3 millones, ocupa el número 134 en el mundo en cuanto a población y, sin embargo sólo Brasil, Italia y Alemania han ganado más Copas del Mundo. Los críticos pueden señalar que el éxito de Uruguay llegó temprano, antes de que el juego se globalizara, y es cierto que sus dos victorias fueron en 1930 y 1950. Pero es igualmente cierto que llegó a la semifinal del Mundial en dos ocasiones más desde 1970.

Por otra parte, a pesar de ser el país más pequeño en su confederación por la población, desde 1980 ganó la Copa América en cuatro ocasiones (más que Argentina) , al tiempo que quedó entre los cuatro finalistas en todas menos tres ocasiones.

Holanda, con una población de 16.8 millones, es otro ejemplo: Han llegado a la final del Mundial tres veces en 44 años: sólo Brasil, Alemania e Italia han superado eso.

Tampoco es coincidencia que dos de los últimos tres grandes saltos tácticos en el juego: Fútbol Total (con jugadores que se adaptan a cualquier posición) y "tiki -taka" basado en la posesión, son atribuidos a dos entrenadores holandeses: Rinus Michels y Johan Cruyff, respectivamente.

LA POLINIZACIÓN CRUZADA

Las personas de negocios y del mundo académico han sabido esto durante mucho tiempo. Si puedes reunir diferentes orígenes y enfoques en un solo lugar y crear el diálogo, todos aprenden unos de otros. Nuevas ideas ayudan a la innovación de la especie, mientras más introspectivo seas, menos vas a renovarte y crecer.

En el fútbol, ​​esto sucede de dos maneras. Algunos países importan entrenadores y jugadores de alta gama (Inglaterra, España), algunos de ellos exportan (Argentina, Brasil, Holanda) y algunos hacen un poco de ambos (Alemania, Italia y Francia). Pero ninguna nación exitosa se ​​aísla y, de hecho, los que están más abiertos tienden a beneficiarse.

Las principales ligas del mundo son ya una especie de facultad de posgrado para el fútbol de alto nivel. Si eres es parte de las mismas -y muchos lo son, jugadores de más de 60 países diferentes han formado parte de los planteles de la Premier League en 2017/18- es como participar de un doctorado de fútbol. (Por otro lado, si lo sólo ves por televisión, como las personas en 200 territorios y países de todo el mundo lo hacen cada semana, en el mejor de los casos es como tomar los cursos en línea a través de Internet).

Esto también se aplica a los jugadores. Al hacer frente a una gama de diversos estilos y tácticas se convierten en futbolistas más completos y más adaptables.

EL PRODUCTO BRUTO INTERNO

Argentina ocupa el último lugar en términos de PBI entre los países que han llegado a una final de la Copa del Mundo en el último medio siglo. Alemania, Brasil e Italia se encuentran entre las diez economías más fuertes del mundo y, entre ellos, han ganado 12 de las 19 Copas del Mundo llevadas a cabo.

En cierto modo, es una profecía que por su propia naturaleza ayuda a cumplirse. Una economía grande implica una población más grande, con más jugadores para elegir y más efectivo que ingresa de parte de los patrocinadores y, por lo tanto, una mejor infraestructura, capacidad de atraer a los entrenadores, y así sucesivamente. El futbol puede ser un deporte barato para jugar, pero el talento cuesta dinero. Es el negocio en la parte superior que impulsa el desarrollo de la próxima generación.

Lo interesante es que, mientras que ayuda si el número total es grande, la manera en la que se distribuye el dinero parece menos relevante. Alemania y Holanda tienen una muy baja desigualdad de ingresos y una gran clase media. Mientras tanto, Brasil, México y Nigeria, todos los cuales clasifican dentro del top 30 y son potencias de fútbol, ​​tiene una clase media relativamente pequeña con una proporción considerable de gente rica y una gran cantidad de la población en la pobreza.

EL COSTO DE LA OPORTUNIDAD

Hay dos categorías aquí. Una se relaciona con la movilidad social y la aspiración. Los países con una gran clase media se enfrentan al reto de desarrollar a los jóvenes como jugadores de fútbol y al mismo tiempo hacer que continúen con su educación. Es el clásico dilema becado-atleta.

Cuando hay padres alrededor que tienen alternativas y entienden que las posibilidades de lograrlo como profesional son pequeñas, a veces los jóvenes serán empujados hacia la escuela, en lugar de los deportes. Y mientras que puede ser la mejor opción para ellos, disminuye el número de posibles jugadores de primer nivel.

Por otra parte, en aquellos países como los citados más arriba, donde la desigualdad de ingresos es alta, es un problema menor: Si tienes talento, el fútbol es tu mejor salida. La otra es la competencia de otros deportes. Es evidente que hay un componente técnico y habilidad en el juego, pero en última instancia es un ejercicio atlético.

David Epstein en su libro, "The Sports Gene" expone el argumento muy claramente que los fanáticos de los deportes -y, no se equivoquen al respecto, la mayoría de profesionales del más alto nivel, en cualquier deporte son sólo eso- nacen, no se hacen. Por cierto, esta es una de las razones más utilizadas para justificar la razón por la que los Estados Unidos es un país que siempre se queda un poco atrás. Muchos de los mejores atletas estadounidenses terminan jugando al básquetbol o al fútbol americano, dejándonos especular lo que Kobe Bryant o LeSean McCoy podrían haber logrado si hubieran dedicado sus vidas al mundo del fútbol.