Cuenta regresiva Rusia 2018, día 31: La increíble actuación de Salenko en 1994

Salenko, el máximo goleador de la historia en un solo partido Rusia 2018

El partido entre Rusia y Camerún en el estadio Stanford de San Francisco iba a ser uno de los más intrascendentes de la Copa del Mundo de Estados Unidos. El Seleccionado europeo estaba ya eliminado y el africano necesitaba una goleada para al menos aspirar a un lugar en los octavos de final. Sin embargo, a pesar de estos antecedentes, el fútbol muy generoso con los 74.914 espectadores que asistieron al último partido del grupo B. En una tarde histórica, Oleg Salenko se convirtió en el primer y hasta ahora único jugador en convertir cinco goles en un mismo juego mundialista.

Oleg Anatólievich Salenko nació en Leningrado en 1969. Inició su carrera profesional en Zenit y en 1989 pasó a Dínamo de Kiev, en la primera transferencia de un jugador ruso al fútbol ucraniano. Allí jugó cuatro temporadas y marcó 48 goles, una cantidad escasa para un centrodelantero. Luego, pasó a Logroñés de España, donde primero jugó a préstamo y cobrando el salario mínimo hasta que el club español lo compró por una cifra ridícula. Justo antes del Mundial 94 fue contratado por Valencia.

Tras la caída de la cortina de hierro, el Buitre Ruso protagonizó un caso único: representó a dos Selecciones de la ex Unión Soviética. El atacante había jugado en el combinado sub 20 soviético y luego disputó un encuentro con la camiseta de Ucrania. Sin embargo, finalmente se decidió por Rusia, Seleccionado que defendió en las Eliminatorias y en la Copa del Mundo.

A pesar de esta aceptable carrera internacional, su vida dio un giro inesperado después de aquel 28 de junio en el que le anotó cinco goles a Camerún y se convirtió en leyenda. Así resumió su extraordinaria actuación el diario La Vanguardia de España: "Salenko demostró sus cualidades de goleador ante Camerún. Marcó de todas las formas posibles al sacar provecho de su oportunismo (el prinier gol), de su colocación (el segundo y el cuarto), de su habilidad (en el penal) y de su clase (el cuarto, levantando el balón sobre Songo'o). El delantero ruso contó con la colaboración de sus compañeros, como Korneiev y Karpin, quien recibió la falta sancionada con pena máxima. Radchenko, festejando su gol, cerró la más amplia goleada del Mundial de EEUU".

Gracias a esta performance goleadora sin precedentes, Salenko se quedó con el botín de oro al máximo artillero del campeonato. Hristo Stoichkov también anotó seis tantos en total, pero lo hizo en siete partidos, contra sólo tres del ruso. Hasta este Rusia 6-1 Camerún, el récord goleador en un mismo juego estaba en manos de seis futbolistas, todos con cuatro gritos: Emilio Butragueño en 1986; Eusebio en 1966; Fontaine en 1958; Kocsis en 1954; Ademir en 1950 y Willimowski en 1938.

Salenko le contó sus sensaciones a La Vanguardia después de su actuación consagratoria: "Al principio del encuentro sólo estaba preocupado por marcar un gol. Habíamos perdido los dos partidos anteriores y nuestras posibilidades de clasificarnos eran casi nulas. Pensé entonces que lo mejor era buscar un gol con el que despedirme de este Mundial".

Marcó el primero a los 16 minutos al aprovechar un balón que quedó muerto cuando Korneiev intentaba pasar por entre dos jugadores. A los 41 consiguió el segundo y sobre el final del primer tiempo metió el tercero. En cuatro minutos había puesto a Camerún patas arriba. "Entonces me di cuenta de que si marcábamos más goles podíamos mantener una opción para clasificarnos", afirmó. En la reanudación, después del empate de Roger Milla, Salenko tuvo dos minutos mágicos. Entre el 28 y el 30 marcó el cuarto y el quinto.

"Estoy muy contento por todos los goles. Ha sido un día grande en mi vida, pero no siento nada especial por ello", afirmó el héroe con una frialdad y casi una indiferencia que asombró a todos. "Salenko está tan contento y tan feliz, que no tiene palabras para explicar lo que está viviendo", intentó disculparlo su compañero Dmitri Galiamin. Dos semanas después de aquel día increíble, un jugador que había llegado a Estados Unidos en silencio se fue alumbrado por las luces de la fama y por el brillo del Botín de oro.