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Cuenta regresiva Rusia 2018, día 33: Un panorama táctico previo al Mundial

El Mundial se juega también en los pizarrones ESPN

Desde hace más de medio siglo, el fútbol se ha convertido en un deporte en el que es posible ganar de diversas maneras. No hay fórmulas mágicas y todas las ideas de juego han sido exitosas y perdedoras casi en igual proporción. El duelo de estilos no nació ni con Josep Guardiola ni con José Mourinho, pero en los últimos tiempos se han profundizado las diferencias. Y, como la Copa del Mundo es el ámbito en el que los conceptos se valorizan, lo que suceda en Rusia será fundamental en esta especie de pulseada de métodos.

A diferencia de lo que ocurrió en el pasado cercano, el último Mundial estuvo a la altura de las expectativas en cuanto al nivel de juego. Hubo grandes partidos, excelentes actuaciones individuales e interesantes choques de formas de entender el juego. En definitiva, Brasil 2014 tuvo todo lo que uno espera de una Copa. El deseo hoy es que veamos lo mismo en Rusia.

En cuanto a la cantidad de buenos futbolistas, este torneo parte con una desventaja: varios seleccionados importantes no lograron la clasificación. Entonces, no podremos contar con los italianos Giorgio Chiellini y Ciro Immobile; ni con los holandeses Arjen Robben y Memphis Depay; ni con los chilenos Arturo Vidal y Alexis Sánchez. Tampoco con Gareth Bale y Marek Hamsik. Serán bajas sensibles, pero la presencia de cracks como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Luis Suárez, Mo Salah inclina la balanza en nuestro favor.

En Brasil 2014 la final la jugaron dos Selecciones muy diferentes. Mientras que Alemania privilegió el juego asociado, la posesión y el ataque constante, Argentina buscó armar una defensa sólida para desde allí potenciar a Messi. Hasta el partido en el Maracaná, ambas ideas fueron positivas. A pesar de que en aquel encuentro esas identidades no estuvieron tan claras, el campeón fue el que mejor jugó a lo largo de todo el torneo y casi nadie duda de eso.

Es muy difícil aventurar qué es lo que puede llegar a pasar en el campeonato que arrancará en poco más de un mes, pero sí se puede afirmar que habrá exponentes de todos los estilos, que utilizarán varios sistemas tácticos. En esa disputa estará uno de los temas más interesantes de la Copa.

Por lo general, las innovaciones tácticas no se presentan en los Mundiales y más aún en estos tiempos de comunicación absoluta. Lo que sí ocurre cada cuatro años es que los sistemas se "gradúan". El ejemplo más claro es el de Holanda en 1974. Rinus Michels trasladó aquello que ya había utilizado en Ajax a la Selección y lo inmortalizó en una Copa. Algo similar sucedió con España en 2010. Desde Brasil 2014 hasta hoy no hubo revoluciones y, aunque Real Madrid ha marcado la pauta, su juego no tiene demasiados misterios.

Muchas veces pasa algo: quien tiene buen material a disposición, trata de elegir un sistema de juego que pueda potenciar las calidades individuales y se preocupa antes de sí mismo que del rival. Son lo que "proponen juego", que "hacen el gasto", que tratan de seguir un libreto más allá del adversario o de las necesidades del resultado.

Este "bando" tendrá varios representantes en Rusia, comenzando obviamente por España y Alemania, pero con otros abanderados como Francia. Brasil y Bélgica. Hasta Jorge Sampaoli ha manifestado que esa es su idea, aunque todavía no ha podido trasladarlo al campo de juego por las razones que se explicarán a continuación. La Colombia de Pekerman también ha intentado seguir ese camino.

En cambio hay otros equipos que disponen de menores recursos o de un plantel menos "homogéneo" en todas sus líneas. Un ejemplo muy claro son Argentina y Uruguay, que tienen enorme potencial arriba, con un poder de fuego tremendo, pero sin disponer de volantes y defensores que puedan garantizar un sistema fundado sobre la tenencia del balón.

Son equipos que sufren mucho cuando tienen que correr hacia atrás y son demoledores cuando pueden hacerlo hacia adelante. Allí estará el desafío sobre todo de Sampaoli, quien intentará hacer algo similar a lo de Alejandro Sabella pero sin despreciar la posesión. Una tarea muy difícil para comenzar a hacerla en un Mundial.

Quizás pueda mirarse en el espejo de Tite, quien no necesitó demasiado tiempo para darle una identidad muy clara a su Brasil. Tras el desastre de 2014 y el fracaso de Dunga, llegó un técnico de perfil bajo pero convicciones altas. Tite volvió a las fuentes. Un 4-3-3- con laterales que atacan todo el partido, mediocampistas de buen pie y delanteros rápidos y con gol. Una receta conocida que el combinado brasileño había dejado en el pasado.

El último campeón mantendrá el estilo, la formación y la mayoría de los intérpretes. Es cierto que ya no tiene a Philipp Lahm ni a Bastian Schweinsteiger, pero los reemplazó con jugadores de nivel como Joshua Kimmich y Leon Goretzka. Todos sabemos a lo que juega Alemania y no habrá sorpresas en ese sentido. Del mismo lado de la "grieta" aparece España, que a pesar de la renovación generacional mantuvo la idea con Julen Lopetegui.

Portugal será uno de los que apostará a la solidez por sobre el juego ofensivo y la posesión. A Fernando Santos le sirvió esta forma de jugar en la Euro y la repetirá en Rusia. Con Cristiano Ronaldo como punta de lanza, arma una línea de cuatro y un doble cinco para sostener la estructura defensiva. Frente a España en la primera fecha se verá un interesante duelo de estilos.

Con respecto a los esquemas, el Mundial tendrá como sistema base el 4-2-3-1, que será el más común porque está de moda y simplemente porque es muy versátil y en fase defensiva se transforma fácilmente en un 4-4-1-1.

No creemos, en cambio, que se verán muchos 4-3-3 "verdaderos", es decir con tres atacantes en línea y dos de ellos bien abiertos por los costados: quizás sólo Brasil pueda hacer eso, en los otros casos serán siempre tridentes "mancos", con un "falso nueve" o un volante metido como externo.

En cambio, no creo que se verán defensas a tres, a menos de circunstancias especiales, como inferioridad numérica o marcador adverso. Sampaoli siempre se mostró cercano a esta forma de jugar, pero difícilmente pueda hacerlo con los intérpretes que hoy tiene Argentina.

En definitiva, en la Copa del Mundo se revivirá, como siempre, el choque de estilos que alimenta al fútbol desde hace décadas. Ya falta menos para saber quién se impondrá en esta ocasión.