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Cuenta regresiva Rusia 2018, día 61: Sólo con defender no alcanza

Su poder de fuego le permitió a Alemania ser campeón en 2014 ESPN

El éxito sin precedentes de equipos como Barcelona o las Selecciones de España y Alemania terminó con una tendencia que amenazaba con convertirse en hegemónica: la de los equipos que privilegian la defensa por sobre el resto de las facetas del juego. Hoy, muchos conjuntos buscan atacar desde la posesión y con una propuesta siempre ofensiva. Sin embargo, cuando llega una Copa del Mundo vuelven a aparecer aquellos que afirman que para llegar lejos se debe mirar primero al arco propio y luego al adversario. Los antecedentes indican que esto no alcanza. Es casi más necesario tener una capacidad goleadora más que digna.

A medida que se acerca el gran torneo, los planteles van tomando forma y los debates por conocer qué jugadores pueden darle goles a su equipo y cuáles pueden prevenir que les conviertan se multiplican entre los hinchas.

Entonces, surge la pregunta: ¿Cuánto de cada uno de esos elementos precisa una Selección que busca quedarse con el título? Para la sorpresa de nadie, una mirada en los Mundiales pasados revela lo que se espera de cualquier conjunto con aspiraciones serias: un campeón necesita tener efectividad en ambos aspectos del juego para ganar el Mundial.

En el frente ofensivo, la habilidad para poder promediar dos goles por partido es vital. Trece de los 19 campeones lo lograron (68 por ciento), y además todos anotaron al menos 1,6 tantos por encuentro, salvo uno: el penúltimo. España en 2010 se convirtió en la excepción que confirma la regla: con 8 goles es el campeón menos efectivo de la historia, aunque como sus seis antecesores, logró marcar al menos dos tantos en dos partidos de la fase de grupos.

En la ronda de eliminación directa, un equipo sencillamente debe poder marcar más de un gol por encuentro. Desde que se implementó el sistema de juego actual, en 1986, seis de los ocho más recientes campeones han tenido al menos dos partidos con más de un gol, y los ocho han tenido al menos uno. Sin sorpresas en ese frente: un equipo no puede ganar si no hace goles.

Si tomamos estos números y los comparamos con las estadísticas de las Eliminatorias, podemos ver cuáles son los equipos que deberían elevar su nivel de juego. Seis Selecciones estuvieron por debajo de los 1,6 goles por encuentro durante la etapa clasificatoria: Argentina, Colombia, Perú, Egipto, Costa Rica y Panamá. El nombre más pesado de esa lista es Argentina, actual subcampeón del mundo que sufrió hasta la última fecha y terminó con solo 19 goles a favor en 16 encuentros.

La defensa provee otra marca para determinar a un posible campeón. De los 20 campeones, 16 han permitido menos de un gol por partido, y sólo uno ha dejado que le marquen más de 1,3 tantos por encuentro. Se trata de Alemania Federal que en 1954 sufrió un impresionante promedio de 2,5 tantos en contra por juego (Hungría le hizo 8 goles en un sólo partido de la fase de grupos). Claro que marcar más de cuatro goles por cotejo ayudó al equipo germano a quedarse con su primer título. No es una coincidencia que esta fuera la única Copa del Mundo en usar ese extraño formato en el que cada miembro "preclasificado" de un grupo jugaba solamente con los dos equipos "no preclasificados".

Si ponemos de nuevo el foco en la fase de clasificación para Rusia 2018, veremos que cada equipo se probó defensivamente durante su campaña. Ningún seleccionado permitió más que los 1,44 tantos por encuentro que les convirtieron a Perú, y sólo otras dos Selecciones dejaron que les anotaran un tanto por encuentro: Polonia y Uruguay.

Cuando comienza la etapa de eliminación directa y la presión crece, una defensa sólida es aún más valorable. Desde que se implementaron los octavos de final, en 1986, todos los campeones lograron finalizar al menos dos veces sin goles en contra en sus cuatro partidos finales. Y el último ganador que pudo permanecer menos de dos juegos con valla invicta fue Brasil, en 1970.

Históricamente, la habilidad para marcar es más decisiva que cualquier otra. Diecinueve de los 20 campeones han quedado entre los seis mejores equipos del torneo en cuanto a cantidad de goles por partido. Brasil '94 fue la excepción ya que quedó noveno. La cosa cambia cuando se habla de goles recibidos: "sólo" 15 de 20 ganadores quedaron en el Top 5 de goles en contra por encuentro. Otra vez, el peor de estos casos es Alemania Occidental de 1954, que apenas terminó octavo en el campeonato. Aquí se puede ver con claridad cómo es "más importante" marcar que evitar goles.

Sin embargo, está claro que la diversidad es necesaria para ganar una Copa del Mundo. Suiza no permitió ningún gol en contra en 2006, e igualmente tuvo que volverse a casa en los octavos de final. Por el contrario, España terminó entre los tres equipos más goleadores en la fase de grupos en 1998, 2002 y 2006, pero sólo logró llegar a cuartos de final en una ocasión en esas tres Copas.

El caso del último campeón Alemania también sirve para respaldar la teoría. En las Eliminatorias para Brasil 2014 fue uno de los pocos que concedió más de un gol por partido y aún así llegó como favorito gracias a su poder de fuego. Luego, en la Copa protagonizó la goleada más impresionante de la historia y se coronó sin dejar dudas. Para ganar en Rusia, en este 2018, lo más probable es que se necesite -otra vez- un equipo completo, capaz de ser fuerte en el costado ofensivo y de sostener defensivamente sus esfuerzos cuando los partidos más importan.