Telenovela en Manchester, Pogba gana protagonismo y Mou lo pierde

Han pasado 20 minutos después de la medianoche en el Allianz Arena. Paul Pogba deja el vestuario de la selección francesa y cruza la zona mixta, donde un pequeño grupo de periodistas espera hablar con el volante del Manchester United tras el empate de los campeones mundiales 0-0 con Alemania en Munich.

El combinado nacional alemán había partido hace largo tiempo, mientras que Didier Deschamps y el resto de sus jugadores galos esperaban en el autobús antes de dirigirse al aeropuerto.

Sin embargo, dos horas después del silbato final, Pogba emergió para conversar brevemente, insistiendo que no tenía nada que ver con el constante torbellino de especulaciones que rodean a su futuro en Old Trafford.

“Rumores son rumores”, expresó Pogba. “Pero no soy yo quien habla”. Sin embargo, poco menos de 24 horas antes, el joven de 25 años también declaró sobre el mismo tópico, indicando: “Estoy jugando allí (con el United) en este momento, pero ¿quién sabe lo que ocurrirá en el futuro cercano?”

Pogba es un hombre astuto e inteligente fuera de la cancha, por ende, está consciente con toda precisión de lo que hace y las repercusiones de ello, cuando habla sobre su compromiso con el United.

Y muy a pesar de la destreza que tiene José Mourinho en el juego mediático, con una astucia que pocos tienen en el mundo del fútbol, Pogba también está completamente claro de que cuenta con una ventaja crucial sobre su técnico en el United, siendo jugador estrella acercándose al apogeo de sus condiciones, lo cual significa que es más valioso para su club que su actual entrenador. Por ello, es Pogba quien tiene todo el poder.

La publicación de la lista de los 50 Atletas con mejor capacidad de mercadeo por parte de SportsPro la pasada semana, en la cual Pogba se ubica en el número 1, por encima de jugadores de la talla de Kylian Mbappé, Anthony Joshua y Steph Curry, fue otro ejemplo poderoso del por qué Mourinho está luchando una batalla que tiene perdida en sus intentos por controlar la situación de Pogba dentro del United.

Pogba es vital dentro y fuera de la cancha y tanto la familia Glazer como Ed Woodward, el vice chairman ejecutivo del United, no entregarán fácilmente su preciada joya al Barcelona o al Real Madrid, simplemente porque su técnico no puede aprovecharlo al máximo durante 90 minutos cada fin de semana.

Puede que sea difícil de tragar para muchos hinchas del United, pero el hecho es que Pogba es mucho más valioso para el United fuera de la cancha que dentro de ella, gracias a su poder comercial y alcance mediático.

En una era en la cual el reconocimiento de una marca es lo más importante, contar con un jugador como Pogba, tan fácilmente reconocible en Nueva York, Beijing, Johannesburgo y Jakarta como lo es en Manchester, es un activo incuantificable para el United.

Pogba lo sabe muy bien, al igual que su agente Mino Raiola, por ello, habrá muchos más comentarios sin disimulo y amenazas disfrazadas para indicar que se piensa en un cambio de equipo en los meses por venir.

Si el objetivo es conseguir un nuevo contrato más lucrativo dentro del United que lo ponga por encima del chileno Alexis Sánchez, quien está haciendo muy poco para justificar su sueldo de 400,000 libras esterlinas que lo coloca como el jugador mejor pagado del club, o asegurar una jugosa cifra en otro lado, aún está por verse. A pesar de ello, cuando sea la hora de tomar una decisión dentro del United, no le corresponderá a Mourinho.

Ya no es el director técnico el que asume esas grandes decisiones. El propio Mourinho lo admitió al inicio de la campaña al mostrarse descontento porque el club no pudo conseguir los fichajes que éste aspiraba durante el verano: “Ahora soy un mero entrenador y no un director técnico”.

Si Mourinho hubiese estado a cargo de los fichajes y pases del United, Anthony Martial habría sido vendido este verano y no se hubiera quedado a negociar un nuevo contrato, mientras que habría llegado un nuevo central, a pesar de las preocupaciones en cuanto a los dividendos que sus jugadores dan en la cancha, expresados por las figuras más altas de la gerencia.

Mourinho no se hizo con la suya con Martial ni con un defensa, por ello, no esperen que sea el más favorecido en la situación con Pogba.

Las recientes declaraciones de Mourinho, en las cuales denota una disminución del tono utilizado para referirse a Pogba, quizás sea síntoma de que el portugués se ha dado cuenta de que sólo puede haber un vencedor en lo que se ha convertido en un choque de egos y dardos verbales recíprocos.

Ahora bien, si Mourinho ha respirado profundamente y elegido apelar al pragmatismo como forma de asumir el futuro, Pogba, por su parte, se ha permitido el ser consumido por todo este tema y es ahora la persona que debe obligarse a verse al espejo.

El episodio vivido el pasado jueves en el Allianz Arena fue ejemplo del por qué Pogba está comenzando a mirarse como el protagonista dentro de su propia telenovela.

Se demoró tanto en salir del vestuario que tuvo a un ansioso oficial de relaciones con los medios de la selección francesa intentando apurarle para que se montara en el autobús, donde le esperaban sus compañeros para salir del estadio. Algunos habían pasado más de media hora dentro de la unidad.

A pesar de ello, Pogba prácticamente paseó por la zona mixta, charló por espacio de cinco minutos, soltó su perla sobre “rumores” y de forma casual se dirigió hacia el bus sin sentido alguno de urgencia o de apenarse por haber puesto a todo el mundo a esperar.

Quizás todo se trate de un juego en la mente de Pogba y sus representantes porque saben bien que, independientemente del resultado, emergerán como los muy bien remunerados ganadores.

No es difícil ver por qué Mourinho se ha mostrado tan frustrado con su mediocampista de 89 millones de libras esterlinas, pero “El Especial” se ha convertido prácticamente en “El Desarmado” a la hora de lidiar con el francés.