Jimmy Garoppolo es QB, pero se comportó como jugador de futbol americano

Si tiene casco, hombreras, fundas con protecciones para cadera, muslo y rodillas, es un jugador de futbol americano, como los 21 elementos que están con él en el campo. Entonces,¿por qué esperar o pedirle a un quarterback que no se comporte como tal?

No nos referimos a los constantes y absurdos castigos por rudeza innecesaria contra los pasadores que se han marcado en sólo tres semanas de temporada regular. Ese es otro tema e involucra más a los réferis y su apreciación de una regla que no termina de ser clara para nadie, ni para ellos mismos.

El asunto es que, un quarterback, por muy fino que sea en su mecánica para lanzar, capaz para leer a las defensivas rivales o por muy grande que sea su cuenta en el banco, al final del día, es un jugador de futbol americano.

Tan pronto Jimmy Garoppolo cayó lesionado en el duelo que los San Francisco 49ers perdieron ante los Kansas City Chiefs, las reacciones fueron de censura al pasador por haber decidido buscar un par de yardas extra mientras corría y no salir del campo para evitar un choque con el defensivo que él mismo buscó.

Al ver la imagen, es claro cómo Garoppolo va hacia afuera del campo y en el último momento decide avanzar un poco más. Al mismo tiempo, el quarterback de los 49ers se cuadra para impactar con el hombro derecho a Steven Nelson, safety de los Chiefs.

Es Garoppolo quien anuncia el contacto y quien lo da. El detalle es que, justo en el momento en el que planta la pierna izquierda en preparación para el impacto, sufre la rotura de ligamentos de la rodilla.

Garoppolo ya estaba lesionado cuando chocó con Nelson. Todo sucedió en un instante.

“Garoppolo debió haber salido del campo”; “¿En qué pensaba Garoppolo?”; “¿Qué necesidad tenía de ganar dos yardas más?”.

En tercera y gol, los 49ers estaban en la yarda 20 de Kansas City, perdían por 14 puntos luego de ir abajo 35-7 en el segundo cuarto, restaban menos de seis minutos para concluir el partido y la defensiva de San Francisco había permitido sólo un gol de campo en la segunda mitad del partido. La posibilidad de una remontada era real para los 49ers y Garoppolo lo sabía.

En esa situación, dos o tres yardas extra en zona roja son de mucha ayuda. Garoppolo simplemente hizo lo que ahora se le ruega a los quarterbacks que hagan: ser jugadores de futbol americano, ir por la yarda extra, dar el segundo esfuerzo y no evadir las acciones inherentes a un deporte DE CONTACTO.

Claro, es obvio que esto de golpear a los defensivos sin pensarlo no es para todos los pasadores. Salir de la bolsa de protección, correr e ir por yardas extra y chocar con defensivos no es algo que se le podía pedir a Joe Montana o a Dan Marino, pero sí era algo que le salía naturalmente a quarterbacks como John Elway, Brett Favre o Steve Young.

Arriesgar el físico no es algo que Peyton Manning pudiera hacer, actualmente, tampoco Tom Brady, Eli Manning o Jared Goff. En su momento, Ben Roethlisberger lo hizo como un recurso al escapar de la presión, porque su corpulencia se lo permite. Quizá Patrick Mahomes, quien tiene una fisonomía similar a la de Favre, lo llegue a hacer en algún momento de presión.

No todos los quarterbacks tienen la habilidad para correr y eludir a los defensivos o chocar con ellos. Garoppolo la tiene y la explotó en una acción en la que ganó más de 10 yardas, pero que, para su mala fortuna, resultó ser su última jugada de la temporada.

Garoppolo lució como un verdadero jugador de futbol americano. Vio la oportunidad de avanzar más y la tomó. Arriesgó el físico y perdió la apuesta.

Hay que agradecerle a Garoppolo por su atrevimiento, pero, sobre todo, por devolverle algo de credibilidad a la posición de quarterback, la cual la NFL se empeña en hacerla intocable.